Difícil imaginar una vida sin canciones. La música está ahí, a la vuelta, en cada latido de la madre naturaleza. Pájaros cantores, ríos susurrando mientras fluyen hacia el mar.

La especie humana ha cantado desde el principio de los tiempos. Pienso ahora en una vida sin canciones y me parece vacía, carente de emoción, privada de los recuerdos y sentimientos evocados por el canto.

A veces escucho una canción durante un rato y entonces, sin siquiera notarlo, se queda grabada en mi mente. Podría olvidarme de ella y no volver a preocuparme, pero luego, en un cierto momento, incluso días más tarde, viene a mí desde el último rincón de la memoria y enseguida comprendo que no se irá fácilmente. No puedo quitármela de la cabeza. Da vueltas en mi cerebro, sonando una y otra vez. Me hace sentir bien, sin embargo. Es como si crease un particular estado de ánimo muy apacible, provocando un sentimiento placentero, haciéndome sentir tranquilo y satisfecho. Y me encuentro a mi mismo disfrutando de la música y las palabras repicando en mi cabeza. A veces sucede que siento una necesidad urgente de escuchar la pista original otra vez y tengo que encontrarla y hacer que suene en mi reproductor de audio. Entonces se convierte en una experiencia extraordinaria ¡Es una sensación tan agradable! No sé por qué ocurre y supongo que es algo que nos sucede a todos, probablemente, en un momento u otro.

Judy Garland en “El Mago De Oz” cantando “Somewhere Over The Rainbow”
Hay mucha gente que hace canciones para nosotros; cantantes, compositores, músicos… y todos ellos producen sonidos capaces de llenar nuestros corazones y nuestras almas. Por eso quiero expresar aquí mi agradecimiento a todos ellos y pido a todos vosotros, los que me leéis, que mostréis también vuestro agradecimiento por las canciones que os gustan. Porque nunca hay que dar nada por sentado… y es más, una vida sin canciones sería una vida perdida.
El Coleccionista Hipnótico
Pinturas:
- Albert Bierstadt “Among The Sierra Nevada, California” Google Art Project
- Carolina Wren “Thryothorus ludovicianus” en American Holly Ilex opaca. Copyright 2004, 2005 Carl W. Cole Personal Website.