Iñigo Coppel “En El Olympia”

Ya he escrito anteriormente acerca de Iñigo Coppel. Probablemente el cantautor de mayor proyección, actualmente, en el panorama musical Español. Su nuevo disco, ya grabado, “Los Nobles Salvajes”, al que me refería en otra ocasión, está ahora en la fase definitiva de pos-producción y verá la luz después del verano. Pero entretanto, hoy quiero llamar la atención de mis lectores sobre su anterior trabajo, un excelente disco producido por José Nortes y grabado en directo en la Taberna del Viejo Artuset el 27 de Diciembre de 2013.

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El CD comienza con ese tema insólito, “Iñigo Coppel Viaja A La Edad Media Y El Rock And Roll Salva Su Vida”. Un cantar de gesta que enseguida te atrapa en su desenfrenada carrera de corte surrealista donde el desventurado cantautor callejero en el que se transmuta el artista narra en primera persona lo acontecido cuando por un fenómeno inexplicable viaja en el tiempo a un pasado medieval. No quiero hacer una crónica del álbum ni analizar aquí las canciones o valorarlas en ningún sentido. Solo pretendo invitaros a escuchar un disco que en mi opinión no tiene desperdicio y del que es muy posible acabéis enamorados a poco interés que pongáis en escucharlo. Basta con dejarse llevar por la arrolladora habilidad de Iñigo para transmitir emociones y narrar historias con ese humor suyo cargado de sarcasmo o esa inmensa sensibilidad con la que posa su verdad sobre las almas para llegar al fondo de las cosas con una honestidad inquebrantable.

El “Tango del Amante Traicionado” deja una amarga sonrisa en el oyente tras la sonora carcajada que provocan esos versos finales:

“¡La fe! ¡Es pa’ perder la fe!
Vivimos acosados por la infamia,
Son tiempos de amor casto y monogamia,
¡Más bajo ya no se puede caer!”

Porque uno piensa con nostalgia en cuan cierto es eso de que “tan solo los amantes creen en el amor”. Y, al fin y al cabo, en cuan lamentable es la traición, incluso si se le da la vuelta al planteamiento y con admirable sentido del humor se convierte en víctima al pobre cómplice de la primera deslealtad.

Encontramos entonces esa balada inimaginable que es “Serenata para C”. La certera descripción de ese alguien que uno ama en silencio sin comprender como es posible que semejante ser pueda vivir con esa angustia y sentir la tristeza, el dolor, el miedo, la ansiedad y la infinita soledad que la envuelve a pesar de ella misma y su belleza perfecta. “¿Quien lo puede creer?”. Sin embargo lo entiendes, porque a través de la mirada del autor también tú llegas a amarla. Es justo antes de la tercera estrofa, cuando el mágico violín de Manu Clavijo hace su aparición, cuando esta serenata cobra todo el sentido y llegas a hilvanar todos los elementos, completando la imagen capturada en la composición.

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La guitarra de Coppel arranca como una airada protesta de aquellas que Bob Dylan entregó al mundo en el año ’63. La misma fuerza narrativa, el mismo impacto musical y la misma convicción. Solo que aquí lo que se cuestiona es si el asesinato de ese hombre, al que hubo de ejecutar el propio narrador, tenía algún sentido. “¿Estáis Seguros de que era un Fascista? ¿Estáis seguros de que no habrá más como él?” La canción no solo denuncia una practica macabra y el hecho de que con toda probabilidad eligieron a la victima equivocada, sino que la elección, por esa misma regla de tres, podría llevarles a asesinar a media humanidad.

La siguiente pista contiene mi canción favorita del disco. No me preguntéis por qué. A pesar de todo, trataré de ofrecer una explicación. “Acaba Conmigo” es un sincero acto de contrición y, como tal, resulta conmovedor. La incisiva sucesión de acordes me cautiva. El tono lacerante de la melodía, acompañando al reconocimiento de la culpa en la afligida voz de Iñigo, penetra en mi como el acero afilado de una navaja de afeitar. La aceptación del castigo asumiendo la pena capital como única forma de redención hace estragos en mi integridad emocional. Y cuando, dispuesto a pagar con su vida por el daño causado, exclama: “Dispárame ¿A qué estás esperando? …acaba conmigo de una vez”, no puedo evitar que se me parta el alma.

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Como una declaración de principios, como un acto de fe en la condición de juglar, Iñigo Coppel recita a continuación este poema que llega directamente al corazón. “En El Olympia” nos habla de una fe perdida y recobrada durante ese encuentro con Gardel y todos los grandes cantores, cuando, como dice la canción, “Los caminos de la vida, escuchadme, mes amis, arrastraron mi alma herida hasta el Olympia en Paris”.

“Laura Y Las Desventuras Del Joven Coppel” narra con una gran dosis de socarronería un primer fracaso amoroso que resulta ser una victoria, un propósito cumplido y la reafirmación como ser humano. Y lo hace a ritmo de rock con envidiable maestría.

De nuevo otra estremecedora balada éste “Recuerda El Viento” que el músico Bilbaíno le canta a un piano recordándole que una vez fue un bello roble, que una vez fue libre y noble. Eso hasta que lo derribaron para convertirlo en ese piano que ahora ocupa un rincón del escenario en un bar de cantautores.

“Oiga, Que Hubieran Estudiado” precede a la ultima pista del disco. Se trata de un singular blues que el autor habitualmente dedica a todas esas mujeres que pudiendo estar con esos otros músicos triunfadores, glamurosos y sofisticados, eligen la compañía de tipos como él. Gran tema que aborda con ironía la cuestión del éxito, el verdadero valor de la creación artística y el escabroso asunto de la nada desdeñable motivación que supone la conquista de algún que otro ejemplar del sexo opuesto para dedicarse a esto de la música.

El magnífico tema final, titulado así, “Si Algún Día Yo Muriera -Dios No Lo Quiera-” es, como su propio nombre indica, un testamento artístico. Eso es solo en apariencia, en realidad es mucho más que eso. Es como un examen de conciencia, un rendir cuentas con el pasado para extraer de ahí todo lo aprendido y reafirmarse en sus creencias. En definitiva es la confirmación de estar en el camino, en paz consigo mismo, tras haber recorrido un largo trecho. Cómo él dice: “no me quitan lo cantado, aprendí a estar de mi lado, morí cuerdo y fui feliz”.

https://coppel.bandcamp.com/album/en-el-olympia

El Coleccionista Hipnótico

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Stay With Me

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I was not very diligent when it came to getting myself a copy of the penultimate Bob Dylan album, “Shadows in the Night.” Otherwise I would have run to the Amazon online store to pre-order it as soon as it was available. But the handful of covers of old songs sung by Sinatra did not particularly catch my attention, especially when none of the titles of the selected songs looked familiar to me. In fact I never got to buy it on my own initiative, but it was a gift someone gave me that I could never be grateful enough for.

The first time I heard it I did it lamely while devoting my time to other activities that would surely provide me a more immediate gratification. Or so I thought. One sometimes can be quite banal, even “snobbish.” My first impression was to welcome it strangely, as another daring feat of the famous curmudgeon, determined to demolish his legend. And I thought, “too gloomy, but anyway, it’s all right, he has more than earned the right to do what he pleases.” I said, “No matter, I’ll listen to it later more closely with the due respect it surely deserves. I have to put my five senses in the lyrics and the way he sings them.” And so I did. The next night I sat quietly and carefully listened to savor one by one each of the pieces of such a refined mosaic.

Why did I do it? First of all, as I said before, respect for the artist. Then, because, after so many years, I know that to get the real pleasure that understanding Dylan means, it is not enough just a first listen or a superficial approach. In fact, it’s necessary to penetrate the soul of the performer, chasing his rhymes to the last breath. No wonder the first time I heard “Visions of Johanna” I felt it was an unbearable litany. However, it soon ended up being as essential as “Desolation Row” and “Gates of Eden.” Those were meaningful songs. With them I came to understand that there is a peculiar beauty beyond the confines of reality and no matter how long one may argue about what is real and what is not, none of that does really matter within the place where Bob Dylan invites us.

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Back to the main subject, what really matters is what happened after that. The gentle breeze of “I’m A Fool to Want You” lament was caressing my ears. The song evoked the warm tenderness and wrenching revelation of an unhealthy love that must be eradicated, but impossible to live without. The next cut uncovers the beautiful sadness in the evocative voice already worn out, transmitting the emotion of that bitter end in which the moon went down and the stars were gone, but the sun did not rise at dawn. There was nothing left to say, “The Night We Called It A Day.” All those heartbreak stories, hopeless loves that hurt and are at once unavoidable, sung with the mastering skillfulness of a gifted storyteller with a hoarse and pained voice and the extreme ability of a seasoned performer with the experience of half a century.

All of this was happening when the melancholy sound of the third track came to my ears, opening again my sense of perception as so many times before. I was mesmerized once again, though this time my thoughts ran along very different paths, back to a remote past that I could not even remember. The song, titled “Stay With Me” had made its live debut a few months earlier, played by Dylan in concert on October 26, 2014 at the Dolby Theatre in Hollywood, CA. Naturally I had heard the live version and probably some later performance from the same tour that would have impressed me quite favorably. However, I had not devoted the necessary attention yet to the studio recording filling now the room of my apartment. Something in that interpretation moves me and suggests a more thorough analysis. I have to listen to it again to talk about it. I leave it by now till the end.

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Bob Dylan’s album, Shadows In The Night, released on February 3, 2015
A selection of songs made famous by Frank Sinatra

I continue to pay attention to “Autumn Leaves”, full of nostalgia and melancholy. It is a rounded composition that Dylan sings with considerable conviction and an unprecedented mastery never seen this way before in his recording career. We might say it is undoubtedly the most successful performance of the disc, for those experts in vocal technique, along with the previous cut, “Stay With Me”, which we will discuss in depth later. Let’s not forget the title that closes the album, “That Lucky Old Sun”; that wonderful prayer of the poor exhausted worker who envies the sun for doing nothing but wandering around heaven all day. That’s a tune that Dylan sang with some frequency in ’86 and then in Madison ’91, where he did an unforgettable version. He sang it again, but never in a register even vaguely resembling the way he does it here on this record especially designed for music lovers. “Why Try To Change Me Now” is next in quality to these aforementioned cuts, talking about dreams lying on the ground. The old troubadour sings a complaint of a sentimental wanderer unable to be what he’s not. He’s singing it with veiled skepticism and a certain irony drawing on the indolent nature of his autumnal voice. It’s all about the impossibility for an unfortunate dreamer to lead a conventional life. The song refers to someone who accepts himself and accepts his fate, allowing people to speculate and laugh at him. Don’t you remember? I was always your clown. Why try to change me now? “Some Enchanted Evening” does not detract from the rest, but perhaps it is the track that had less impact on me throughout the album, along with “Where Are You”, even if the latter sense reminds me of “Lay Lady Lay” or “If I Threw It All Away.” Though I love the way he is humming that swinging tune when he says: “Who can explain it, who can tell you why? Fools give you reasons wise men never try.”  It almost reminds me of a certain Christmas carol and has its magic.

The melody of “Full Moon and Empty Arms” wraps me in its romantic aspiration and leads me into another dimension. It works as a throwback to the 30’s, invoking a time that I never met except in the American movies. Its cadence gives way to the unfounded hope of a dream that, in the disenchanted voice of the outdated ‘crooner’ Dylan has become, sounds too illusory. Softly, the song, much more toned with the appearance of a sigh than with the formulation of a desire, wakes up in me emotions that have much to do with broken dreams. It also opens a loophole to the still remote possibility of a rewarding end:

“Full Moon and Empty Arms
Tonight I’ll use the magic moon to wish upon
And next full moon
If my one wish comes true
My empty arms will be filled with you”

However, in the current Dylan’s voice, as he uttered those words, the way he marks the breaks, how he phrases it in that warm and grave whisper, leaves the listener yielded to discouragement. Most likely there will not be another full moon, and if there is, one tends to believe those arms will still remain empty.

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The first two times I heard “Where Are You?” it did not say too much to me. It’s a corny song, I thought, and although its performer strives to put all of his faith into the heart of this old tune the result seemed a little loose. What is surprising is that listening to it now several times in a row trying to find adjectives to describe my impressions, I just ended up admitting that there is a certain beauty in it. Has a taste of ripe fruit, reminder of a distant past. It is the sweet, sad scent of nostalgia. I tried to express what the nuances that the veteran artist of Columbia incorporates on his version suggest. But in the end it didn’t matter, because what really transcends is not the quality of his performance, but the patina of time. I mean that old flavor that not only belongs to the song itself but to the very nature of the voice that interprets it.

Next is about the penultimate track. What’ll I do when you’re far away and I am blue? What’ll I do? When I am wondering who is kissing you what’ll I do? I know what you’re going to tell me, could be a song by José Luis Perales. It may appear so. But it’s not like that. Not such a kind of song, at least not in Dylan’s voice. While listening to this stanza:

“What’ll I Do with just a photograph
To tell my troubles to?

When I’m alone
With only dreams of you
That will not come true
What’ll I do?”

We can see that haunting image of the subject drowning his sorrow at the only one photo he possesses of his beloved one. That’s a passage that hardly fits into the idea that I have of the Spanish singer. And I say that without involving any contempt for the work of the songwriter from Castejon (Cuenca). But for me “What’ll I Do” is not among the best cuts of the disc, either. I have already mentioned the most remarkable ones and it only remains to be said, before analyzing my favorite song from the CD, that the finishing touch comes with “That Lucky Old Sun” in a masterful performance. Bob Dylan usually ends his studio albums with a significant track, generally of high quality. And this “Shadows in the Night” is no exception.

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Bruce Springsteen, Frank Sinatra and Bob Dylan

I had seen “The Cardinal” many years ago, but could not remember the argument. I was warned that the main theme on the soundtrack of the film was the tune of that “Stay With Me” which was performed by Dylan at his Hollywood concert. I was also informed that the song belonged to his then new album, “Shadows in the Night”, something I was not aware of yet. Equally, it was also announced to me that the content of the film probably had much to do with the decision of the singular performer to include the song in his last work. For that reason I decided to see the movie again and I’ve seen it once more now to have it fresh in my mind as I write about this piece which seems to me the soul of the disc.

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The cinematographic work is about faith and loyalty, not only the Catholic faith, but faith in one’s own convictions and loyalty to principles. This is a complex and ambitious film about the power of church and the powers that be, in the socio-political aspect. Nationalism, totalitarianism, racism and discrimination of any kind are severely criticized in the movie. On a personal level it runs between existential doubt, the reaffirmation of faith to overcome weakness and the loyalty. Basically it raises the dilemma of choosing between faith, loyalty to principles, or loyalty to the people who trusted us. And it is in the moments when the question arises that the main theme appears on the soundtrack. The same melody starts again whenever loyalty to a human being becomes the main subject, whether referring to friendship, fraternity or humanitarian devotion.

And indeed the song moves between these two issues, faith and loyalty, which appear to be linked with each other in the plot. A closer look at the lyrics reveals that it is written as a prayer. The doubts about faith, existential concerns and weakness, give way to feelings of loneliness and then weariness and despair ensue and know only one consolation: the continued support and loyalty of those we trust, whether God or anybody else.

Another interesting factor that dominates the film and is seen in the first line of the song is the internal struggle between humility and ambition.

I firmly believe that Bob Dylan knew the film well and effectively choosing “Stay With Me” was conditioned by the theme of the film and the use of that melody made on the soundtrack. Hence the performance of the controversial ‘crooner’ highlights moments of weakness and does not seem to seek shelter in faith and trust on high through humility and prayer, as suggested in the lyrics. But instead, seems to have more confidence in the loyalty of his fans who remained faithful, in spite of everything.

It is revealing the way he pronounces this:

“And I go seeking shelter
And I cry in the wind”

And how very seriously he intones the final stanza:

“Though the road buckles under
Where I walk, I walk alone
Till I find to my wonder
Every path leads to Thee
All that I can do is pray
Stay With Me
Stay With Me”

In the film, when the sister of the future Cardinal receives a slap from her mother for initiating a courtship with an individual of Jewish origin and the mother insults her by calling her ‘slut’, the girl runs upstairs to find shelter in her bedroom. Brother priest comes up to comfort her and tells her as he embraces her:

“Remember when you were a little girl and I hugged you and said: ‘Hold me tight and no matter what happens hang on me and never let me go’?”

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The music of this ballad sounds again when Mona, the girl, confesses to her brother that she had carnal relations with the Jewish guy. The priest, based on his Catholic faith, rejects any option other than repentance, compelling her to leave her boyfriend forever. Offended and betrayed when she tried to cling to him to save herself, Mona fled in horror without receiving absolution.

That is exactly the same feeling that I perceive in Dylan’s performance. And it is what I think Dylan conveys in his version of this song which, in his hoarse lament, becomes sublime. The fear of not being understood, feeling rejected, betrayed. But more than a prayer, it sounds like a plea when he says: “All I can do is pray”. And it seems to me I hear him say, “Hang on me and never let me go, stay with me, stay with me.”

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The Hipnotist Collector

Quédate Conmigo

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No fui muy diligente a la hora de hacerme con un ejemplar del penúltimo disco de Bob Dylan, el álbum titulado “Shadows In The Night”. En cualquier otro caso habría corrido a visitar la tienda on line de Amazon para encargarlo con antelación en cuanto estuvo disponible. Pero el puñado de versiones de antiguas canciones interpretadas por Sinatra no llamaba especialmente mi atención. Más aún cuando ninguno de los títulos de las canciones seleccionadas me resultaba familiar. De hecho nunca llegué a adquirirlo por propia iniciativa, sino que fue un regalo que me hicieron que nunca agradeceré lo suficiente.

La primera vez que lo escuché lo hice sin demasiada convicción mientras dedicaba mi tiempo a otras actividades que seguramente me proporcionarían una más inmediata gratificación. O eso creía yo. Uno a veces puede resultar de lo más banal, incluso “snob”. Mi primera impresión fue acogerlo con extrañeza, mas bien como otra osadía del afamado cascarrabias, empeñado en demoler su leyenda. Y pensé, “demasiado sombrío, pero en fin, está bien, se ha ganado con creces el derecho de hacer lo que le venga en gana”. Me dije, “no importa, ya lo escucharé más adelante con el debido respeto y con mayor detenimiento, seguro que lo merece. Tendré que poner mis cinco sentidos en la letra de las canciones y en su forma de cantarlas”. Y así lo hice. A la noche siguiente me senté tranquilamente a escucharlo y a saborear una por una cada una de las piezas de tan refinado mosaico.

¿Que por qué lo hice? En primer lugar, como ya he dicho, por respeto al artista, y luego porque, después de tantos años, ya sé que para llegar al verdadero placer de los sentidos que significa entender a Dylan, no basta con la primera escucha o con un acercamiento superficial, hay que penetrar en el alma del intérprete persiguiendo en sus rimas hasta el último aliento. No en vano la primera vez que oí “Visions Of Johanna” me pareció una letanía insufrible y en poco tiempo acabó siendo tan imprescindible como lo fueron “Desolation Row” y “Gates Of Eden”. Canciones llenas de significado. Con ellas llegué a entender que hay una peculiar belleza más allá de los confines de la realidad y que por más que uno discuta sobre lo que es real y lo que no, nada de eso importa dentro de ese lugar al que Bob Dylan nos invita.

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Aunque lo que de verdad importa es lo que ocurrió entonces. La suave brisa del lamento de “I’m A Fool To Want You”, la cálida ternura y la desgarradora revelación de un amor enfermizo que es necesario erradicar, pero sin el que es imposible vivir. La hermosa tristeza en la evocadora voz ya gastada transmitiendo la emoción de ese amargo final en el que descendió la luna y desaparecieron las estrellas, pero el sol no salió al amanecer. No había ya nada que decir, “The Night We Called It A Day (la noche en que lo dejamos)”. Todas esas historias de desengaño, de amores sin remedio que lastiman y son a un tiempo inevitables, cantadas con la maestría de un dotado narrador con la voz ronca y dolida y la extremada habilidad de un avezado intérprete con la experiencia de medio siglo.

Todo eso estaba sucediendo cuando el sonido melancólico de la tercera pista llega a mis oídos, abriendo de nuevo mi sentido de la percepción como tantas otras veces. Solo que esta vez discurría por caminos muy diferentes, de vuelta a un pasado lejano que ni siquiera podría recordar. La canción, titulada “Stay With Me (Quédate Conmigo)”, había hecho su debut en directo pocos meses antes, interpretada por Dylan en el concierto del 26 de Octubre de 2014 en el Dolby Theatre de Hollywood, CA. Naturalmente yo ya había escuchado esa versión en directo y probablemente alguna otra versión posterior de esa misma gira que me habría impresionado muy favorablemente. Sin embargo, no le había dedicado aún la atención requerida a la grabación de estudio que ahora llenaba la sala de mi apartamento. Algo en esa interpretación me conmueve y sugiere un análisis mas exhaustivo. Tengo que escucharlo de nuevo para poder hablar de ello. Lo dejo para el final.

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Bob Dylan’s album, Shadows In The Night, released on February 3, 2015
A selection of songs made famous by Frank Sinatra

Continúo atento a “Autumn Leaves”, llena de nostalgia y melancolía. Una composición redonda que Dylan canta con una convicción nada desdeñable comparativamente y una maestría sin precedentes en su carrera discográfica. Sin duda la más lograda interpretación del disco, para aquellos expertos en técnica vocal, junto con el tema anterior, “Stay With Me”, del que luego hablaremos en profundidad. Sin olvidar el título que cierra el álbum, “That Lucky Old Sun”; Esa maravillosa plegaria del pobre trabajador extenuado que envidia al sol por no hacer nada sino dar vueltas por el cielo todo el día. Un tema que Dylan ya cantó con cierta frecuencia en el año 86 y luego en Madison ’91, donde hizo una versión inolvidable. Volvió a cantarla en alguna otra ocasión, pero nunca en un registro ni parecido a como lo hace aquí en este disco especialmente elaborado para melómanos. “Why Try To Change Me Now” les sigue en calidad a estos cortes antes mencionados, hablando de sueños echados por tierra. El viejo trovador entona aquí con mucho escepticismo y una cierta ironía en el carácter indolente de su voz otoñal la queja de un trotamundos sentimental incapaz de ser lo que no es. La imposibilidad para un lamentable soñador de llevar una vida convencional. Alguien que se acepta a si mismo y acepta su destino, permitiendo que la gente haga conjeturas y se burle de él ¿No lo recuerdas? Siempre fui tu payaso ¿Por qué intentar cambiarme ahora? “Some Enchanted Evening” no desmerece del resto, pero tal vez sea el tema del disco que menos impacto ha causado en mi, junto con “Where Are You”, incluso si el sentido último recuerda “Lay Lady Lay” o “If I Threw It All Away”. Y eso que me encanta la forma de canturrear ese bamboleo de la tonadilla cuando dice: “Who can explain it, who can tell you why? Fools give you reasons, wise men never try (¿Quien puede explicarlo, quien sabe por qué? Los locos tienen razones que los sabios no entienden)”. Casi me recuerda a un villancico y tiene su magia.

Como en una vuelta a los años 30 que no conocí salvo en las películas Americanas, la melodia de “Full Moon And Empty Arms” me envuelve en su romántica aspiración y me guía hacia otra dimensión donde su cadencia deja paso a la infundada esperanza de un sueño que, en la voz desencantada del ‘crooner’ trasnochado que Dylan ha llegado a ser, resulta demasiado ilusorio. Suavemente, entonada más con la apariencia de un suspiro que con la de la formulación de un deseo, la canción despierta en mi emociones que tienen mucho que ver con los sueños rotos. También abre un resquicio a la posibilidad todavía remota de un final gratificante:

“Full moon and empty arms
Tonight I’ll use the magic moon to wish upon
And next full moon
If my one wish comes true
My empty arms will be filled with you

(Luna llena y brazos vacíos
Esta noche formularé un deseo a la mágica luz de la luna
Y la próxima luna llena,
Si mi deseo se cumple,
Mis brazos vacíos te estarán abrazando)”

Sin embargo, en la actual voz de Dylan, tal como él pronuncia esas palabras, como marca las pausas, como frasea en ese cálido y grave susurro, deja al oyente rendido al desaliento. Probablemente no habrá otra luna llena y, si la hay, uno tiende a creer que esos brazos seguirán vacíos.

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Las dos primeras veces que escuché “Where Are You?” no me decía gran cosa. Es una canción cursi, opinaba, y por más que su intérprete se empeñe en poner toda su fe en el meollo de este viejo tema el resultado me parecía un poco flojo. Lo sorprendente es que al escucharla ahora varias veces seguidas tratando de encontrar calificativos con los que describir mis impresiones, acabo por admitir que hay una cierta belleza en ella. Un sabor a fruta madura, a un pasado remoto. El dulce y triste aroma de la nostalgia. Trataba de expresar lo que sugieren los matices que el veterano artista de Columbia incorpora a esta versión suya. Pero al final eso carecía de importancia, porque lo que de verdad trasciende no es la calidad de la interpretación, sino la patina del tiempo. Ese sabor añejo que no solo pertenece a la canción en si misma sino a la propia naturaleza de la voz que la interpreta.

Penúltima pista. ¿Qué haré cuando estés lejos y esté triste? ¿Qué haré? Cuando me pregunte quien te besa ¿qué haré? Ya sé lo que me vais a decir, podría ser una canción de Jose Luis Perales. Puede parecerlo. Pero no es así. No al menos en la voz de Dylan. Aunque atendiendo a esta estrofa:

“What’ll I do with just a photograph
To tell my troubles to?

When I’m alone
With only dreams of you
That won’t come true
What’ll I do?

(¿Qué haré con sólo una fotografía
A la que contarle mis penas?

Cuando esté solo,
Solo con mis sueños
que no se cumplirán
¿Qué haré?)”

Encontramos esa evocadora imagen del sujeto ahogando sus pesares ante la única foto que posee de su amada. Un pasaje que difícilmente encaja en la idea que yo tengo del cantautor Español. Sin que ello suponga menosprecio alguno hacia la obra del compositor de Castejón (Cuenca). Pero tampoco está para mi este “What’ll I Do” entre lo mejor del disco. Lo más destacable ya lo he mencionado y solo resta decir, antes de analizar mi canción favorita, que el broche de oro lo pone “That Lucky Old Sun” con una interpretación magistral. Bob Dylan suele acabar sus álbumes de estudio con un tema significativo, generalmente de gran calidad. Y este “Shadows In The Night” no es la excepción.

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Bruce Springsteen, Frank Sinatra and Bob Dylan

Había visto “El Cardenal” hace ya muchos años, pero no recordaba el argumento. Me advirtieron de que el tema principal en la banda sonora de la película era la melodía de ese “Stay With Me” que Dylan había estrenado en su concierto de Hollywood. También me informaron de que dicha canción pertenecía a su entonces nuevo álbum, “Shadows In The Night”, algo de lo que yo no era consciente todavía. E igualmente me anunciaron que probablemente el contenido del film tenía mucho que ver con la decisión del singular intérprete de incluir ese tema en su último trabajo. Por esa razón decidí ver la película otra vez y he vuelto a verla ahora de nuevo para tenerla fresca en la memoria mientras escribo sobre esta pieza que se me antoja el alma del disco.

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La obra cinematográfica versa sobre la fe y la lealtad, no exclusivamente la fe católica, sino la fe en las propias convicciones y la fidelidad a unos principios. Se trata de una película compleja y ambiciosa sobre el poder de la iglesia y los poderes fácticos, en el aspecto socio-político. Los nacionalismos, totalitarismos, el racismo y la discriminación de cualquier índole son severamente criticados en la cinta. En el ámbito personal discurre entre la duda existencial, la reafirmación de la fe ante la flaqueza y la lealtad. Básicamente plantea el dilema de la elección entre la fe, la lealtad a unos principios, o la lealtad a las personas que confiaron en nosotros. Y es en los momentos en que esa duda surge cuando hace su aparición el tema principal en la banda sonora. La misma melodía vuelve a escucharse siempre que la lealtad a un ser humano se convierte en protagonista, ya sea referida a la amistad, la fraternidad o la vocación humanitaria.

Y efectivamente la canción se mueve entre esos dos temas, la fe y la lealtad, que en la trama aparecen vinculados entre si. Una mirada atenta a la letra de la canción revela su condición de plegaria. Las dudas ante la fe, la duda existencial, la flaqueza, dan paso al sentimiento de soledad y la debilidad y el desánimo solo conocen un consuelo: el apoyo constante y la lealtad de aquellos en quienes confiamos. Ya sea Dios u otros.

Otro factor interesante que domina la película y se vislumbra en el primer verso de la canción es la lucha interna entre la humildad y la ambición.

Tengo la firme convicción de que Bob Dylan conocía bien la película y que efectivamente la elección de “Stay With Me” estuvo condicionada por la temática del film y el uso que de la melodía se hace en la banda sonora. De ahí que la interpretación del controvertido ‘crooner’ subraye los momentos de flaqueza y no parezca buscar refugio en la fe y la confianza en el altísimo a través de la humildad y la oración, como sugiere la letra, sino que por el contrario parece confiar más en la lealtad de quienes siguen siendo sus incondicionales, a pesar de los pesares.

Es proverbial como pronuncia ese:

“And I go seeking shelter
And I cry in the wind

(Voy buscando refugio
Y exclamo al viento)”

Y como entona muy gravemente esa estrofa final:

“Though the road buckles under
Where I walk, walk alone
Till I find to my wonder
Every path leads to Thee
All that I can do is pray
Stay With Me
Stay With Me

(Aunque el camino se inclina pendiente abajo
Por donde yo camino, camino solo
Hasta que, para mi asombro, descubro
Que todos los caminos conducen a Ti
Y todo lo que puedo hacer es rezar
Quédate conmigo
Quédate conmigo”

En la película, cuando la hermana del futuro Cardenal recibe una bofetada de su madre por haber iniciado un noviazgo con un individuo de origen judío y ésta le insulta llamándole ‘guarra’, la chica corre escaleras arriba a refugiarse en su dormitorio. El hermano sacerdote sube a consolarla y le dice mientras le abraza:

“¿Recuerdas cuando eras niña y te abrazaba y te decía: ‘Abrázame fuerte y pase lo que pase agárrate a mi y no me sueltes’?”

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La música de esta balada vuelve a sonar cuando Mona, la chica, se confiesa con su hermano de haber tenido relaciones carnales con el muchacho judío. El sacerdote, basándose en su fe católica, rechaza cualquier otra opción que no sea la del arrepentimiento, conminándole a abandonar a su novio para siempre. Ofendida y traicionada cuando intentaba aferrarse a él para salvarse, Mona huye despavorida sin recibir la absolución.

Exactamente esa sensación es la que yo percibo. Eso es lo que yo creo que transmite Dylan en su versión de este tema que él, en su ronco lamento, convierte en sublime. El miedo a no ser comprendido, a sentirse rechazado, traicionado. Más que rezar, parece suplicar cuando dice: “All I can do is pray (lo único que puedo hacer es rezar)”. Y a mi me parece oírle decir: “Agárrate a mi y no me sueltes, quédate conmigo, quédate conmigo”.

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El Coleccionista Hipnótico

Keith Richards and Norah Jones – Love Hurts, live 2004

Publicado el 23 de Nov. de 2014 /Published on Nov. 23rd, 2014 (Subenlanube upload)

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Keith Richards como el Capitán Teague, guardián del Código Pirata y padre de Jack Sparrow en Piratas del Caribe 4 / Keith Richards as Captain Teague, keeper of the Pirate Code and father of Jack Sparrow in Pirates of The Caribbean #4

 

“Love Hurts”, escrita por Felice Bryant y Boudleaux Bryant / written by Felice Bryant and Boudleaux Bryant.

KRichards-w-NorahJonesNorah Jones junto a Keith Richards. Del recital homenaje a Gram Parsons: “Return to Sin City – A Tribute to Gram Parsons” / Norah Jones with Keith Richards. From the Tribute to Gram Parsons show: “Return to Sin City – A Tribute to Gram Parsons”

Here is a different video copy of the same performance, but there’s no Keith Richard’s intro in here, just the song:

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Disclaimer: I don’t own any copyright©. All the content of the video belongs to the original owners. No copyright infringement is intended.

El Coleccionista Hipnótico / The Hypnotist Collector

Clamando En El Desierto (Podría Habértelo Advertido… ¿o Tal Vez No?)

Pongamos que uno introduce “Bob Dylan” en el buscador de Google… y si accidentalmente añade una Z, por esas azarosas cuestiones de la vida, el propio mecanismo de búsqueda inmediatamente sugiere la palabra “zurdo”. Por mera curiosidad uno sigue el consejo que la tecnología moderna pone a su alcance y, de forma insospechada, una interminable lista de enlaces aparece ante nosotros. Todos ellos relativos a la condición de zurdo de Mr. Dylan o mencionando al gran artista de Columbia Records como uno de los zurdos mas famosos de la historia. Aunque resulte inconcebible, el “Hombre más Buscado” de 1,71 m de altura, es citado como tal, entre otros, como pudiera ser el ex-Beatle Paul McCartney, por poner un ejemplo, sin pudor alguno. Sin embargo, cualquiera que le haya visto alguna vez actuar en directo o conozca mínimamente la figura del trovador de Minnesota, sabe que eso no es del todo cierto – al menos en lo que se refiere a su condición de intérprete. Se sabe que Bob Dylan ha sido fotografiado firmando con la izquierda, así que debe ser ambidiestro, pero siempre ha tocado la guitarra con la diestra. Esto viene al caso porque creo hoy necesario, al iniciar la crónica de este debate, partir de la premisa de que hay falsos testimonios que a fuerza de repetirse hasta la saciedad acaban perpetuándose como verdaderos.

Pero ese cúmulo de falsedades en torno a su persona es algo a lo que el cantautor Americano ya está acostumbrado desde siempre. Ya lo decía en su sensacional diatriba titulada “Idiot Wind,” “They are planting stories in the press (Siembran historias en la prensa) …” Otra de las falsas apreciaciones comúnmente aceptadas acerca de Dylan es la de su cacareada discapacidad para cantar. El propio Dylan se quejaba de ello en el discurso de aceptación de su nombramiento como personalidad del año de MusiCares.

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Bob Dylan accepts the 2015 MusiCares Person of the Year award on stage at the 2015 MusiCares Person of the Year show at the Los Angeles Convention Center on Friday, Feb. 6, 2015, in Los Angeles. (Photo by Vince Bucci/Invision/AP)

¿Por qué le acusan a él de tener voz de rana o, más recientemente, gastada y rota por el abuso del tabaco y no atacan a otros como Tom Waits o Louis Armstrong? Eso, entre otras cosas, le ha conducido no solo a grabar un álbum interpretando viejas canciones que antes hiciese populares Frank Sinatra, sino a repetir la experiencia por segunda vez y, si los rumores se confirman, incluso acometer una tercera entrega. No cabe duda de que hay una clara intención de recuperar un antiguo estilo inequívocamente Americano cuyas raíces se hunden en el terreno abonado de la más pura tradición Estadounidense. Dylan no se conforma con reafirmarse como “crooner”, sino que parece empeñado en demostrar al mundo que pude cantar los temas más melódicos con esa gutural voz suya, tan afinado como cualquiera y tan sutil y conmovedoramente como el más aventajado de los intérpretes.

Su trabajo en estos 2 últimos discos lo demuestra y así ha sido reconocido, en general, por reporteros y comentaristas. Incluso en ocasiones han llegado a proclamar que nunca antes había cantado tan bien.

Contrariamente a esa resolución de nuestro héroe, ahora resulta que Bob Dylan ha cumplido 75 años y se ha puesto de moda una corriente detractora que incluso aboga por una retirada a tiempo, como si al genio o a la voluntad creadora pudiese ponérsele fecha de caducidad. Precisamente con motivo de su reciente cumpleaños un osado columnista profesional dedicaba su espacio en el New York Daily News al insigne compositor con un infecto artículo titulado “At 75 Years Old, it’s Time For Burnt Out Bob Dylan to Retire (A los 75 Años, ya es hora de espolear a Bob Dylan para que se retire)”.

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Haciendo caso omiso de la mezquindad y el oportunismo de insignificantes críticos como el del diario Neoyorquino, voy a centrarme en el acalorado y divertido debate que tuve hace un par de semanas con un colega Italiano, reconocido fan de Bob Dylan. Mi amigo se quejaba del aburrimiento que supone en la actualidad asistir a un concierto de su artista favorito, especialmente cuando se empeña en cantar esos temas tan manidos, viejunos y a simple vista alejados de la inquietud creadora que el resto de su obra siempre denotó.

Este bien documentado fan italiano comentaba que muchas de las personas que asisten a los últimos conciertos de Dylan no prestan demasiada atención mientras él canta las canciones de Sinatra, refiriéndose en concreto a una nueva canción estrenada esa noche durante el concierto que se discutía. Muchos entre el público paseaban por el recinto, hacían llamadas telefónicas o se tomaban el bocadillo. Pero mi colega, al comentar el video de Dylan versionando por primera vez en el escenario “I Could Have Told You (Podría Habértelo Advertido)”, explicaba tal comportamiento de una manera bastante condescendiente diciendo “Entiendo por qué sucede eso, le falta energía, carisma, interés, no llama la atención, es bastante aburrida, la verdad … aunque eso no significa que tengan que abandonar su localidad, hacer llamadas telefónicas, o tomarse el bocata”.

Tuve que aclarar que esos no estaban allí para ver a Bob Dylan. Quién sabe la razón por la que habían comprado entradas para asistir a un concierto de Dylan, pero en cualquier caso, no mostraban ningún respeto por el artista. Agregué que no sabía lo que quería decir cuando hablaba de “aburrimiento”, porque sin duda Dylan ponía el alma en ello y hacía una versión bastante agradable, en perfecta sintonía y cargada de emoción. Quizás no sea la más bella versión de las suyas, de entre el lote de viejas canciones de Sinatra y del Tin Pan Alley que ha escogido recientemente, pero de todos modos una interpetación bastante digna, creo yo.

Una mujer estadounidense se sumó a la discusión y replicó: “Es una cuestión de gusto. No encuentro aburrida esta balada en absoluto, y sinceramente, me fascina como la canta Bob y el sentimiento que pone en la canción. Cantó muchas de estas canciones de ‘Sinatra’ en Japón y la audiencia no se comportó de esta manera… lo mismo ocurrió en muchas ciudades Europeas el pasado otoño. Creo que el problema es más una cuestión de cultura o falta de educación en América”. Aunque, personalmente, creo que no son sólo los Americanos, también ocurre en algún que otro país de Europa, como ocurre en España. Lo que me queda claro es que no tiene nada que ver con que Dylan sea aburrido o impresionantemente conmovedor.

Por supuesto, “aburrido” es bastante subjetivo. Cualquier cosa puede resultar aburrida si uno no le presta la atención necesaria para meterse en la temática que transmite la canción. Mi interlocutor se mostraba en desacuerdo ahí… porque la música, la voz de Bob, su fraseo, siempre encontraron una forma de conectar con él, de llamar su atención, de inmediato, es como un gancho, dice, incluso en las canciones menos interesantes… “aburrido” es la palabra clave aquí, según él, y no sólo él, sino también el propio Dylan. Decía: “Obviamente, soy yo la persona que siente de esa forma, pero basta con que escuche otras actuaciones y eso ya no sucede, nunca sucedió y nunca lo hará … si tengo que hacer un esfuerzo para encontrar la chispa , bueno… tal vez la chispa no esté ahí…”

Cuando escucho a alguien declarar que no encuentra la chispa en una determinada interpretación que a mi me encanta no tengo más remedio que decir: “Lo siento por ti, amigo”. Lo pillas o no lo pillas. Es así. Como ya he dicho otras veces, para mí no se trata de lo que hace Dylan, es simplemente la forma en que lo hace. Ese es el quiz de la cuestión cuando se trata de estas versiones que Dylan hace de las canciones de Sinatra. Hay para mí tanta energía, interés, sentimiento y emoción en el corazón y el alma de Dylan ahí, como había en “Idiot Wind” en la versión de “Hard Rain”. La diferencia es sólo el tipo de energía, interés, sentimiento y emoción que muestra ahora. Ya no es aquél que cantaba su rabia a los 4 vientos reclamando el respeto a su individualidad. Ahora, con el paso de los años, trata de recuperar los sentimientos de aquellos días perdidos cuando era solo un niño escuchando la radio en la intimidad de su habitación, oyendo a su madre cantar las canciones que ella solía cantar mientras hacía las labores de la casa en aquél entonces. Sólo trata de recuperar la esencia de sus raíces para todos nosotros, porque lo esencial en esta vida esta precisamente en nuestra memoria de algo así como cuando siendo niños caminábamos por la calle de la mano de nuestra madre.

El crítico fan respondía que en realidad se trata de ambas cosas, lo que hace y cómo lo hace, pero estaba totalmente de acuerdo conmigo en que cómo lo hace es super-relevante. Él nunca había esperado lo mismo de Bob, reconociendo que la evolución es un elemento clave en su obra. Pero nunca compararía cualquiera de sus recientes versiones de añejas baladas con “Idiot Wind”, en ningún caso. ¿Por qué hacerlo si se trata de evolución? Para él, el valor de todo este aluvión de canciones de Sinatra no está históricamente probado en parte alguna, y no sabe si la madre de Dylan solía cantar esas canciones cuando era joven, pero evidentemente, en realidad, eso le importa más bien poco. Decía que cada vez que un artista lanza algo nuevo adquiere una responsabilidad. De hecho, piensa, como muchos de estos detractores, que estas canciones son aburridas para él, incluso si no lo son para Bob, en primer lugar, y, desde su punto de vista, hablando de esta particular versión de “I Could Have Told You (Podría Habértelo Advertido)“, la interpretación es plana, de una canción plana, y no porque Bob Dylan ya no sea el tipo de 35 en Texas, sino porque es plana, y punto. Ni siquiera es, digamos, en la liga de “Autumn Leaves”, u otrosstandards”. Y terminaba su párrafo con una especie de frase respetuosa para aquellos que aún disfrutan de este tema: “Me alegro de que te guste y que a otros les guste también. Para mí es sólo una canción sin interés, cantada con poco interés por el individuo en cuestión...”

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Para ser honesto, yo comparaba la clase de energía y la motivación, no las actuaciones, cuando hablaba de la sobresaliente versión de “Idiot Wind” de “Hard Rain”, el álbum en directo de 1976, porque siendo diferentes producen un impacto similar en mí. No tengo ni idea de si la madre de Dylan cantaba o no estas canciones, lo que realmente quiero decir es que Dylan las esta rescatando desde el fondo de su memoria, de los viejos tiempos de cuando era un niño y solía escuchar estas y otras muchas canciones en las noches de radio. Me refiero a que realmente significan mucho para él y que lo único que desea, a parte de revivirlas, es que todo el mundo preste atención a estas canciones, porque hay una verdad esencial en ellas que quizás piensa que se ha perdido hoy en día, o al menos se pasa por alto.

No había mucho que decir en contra, por lo que la respuesta de mi colega fue breve: “Tal vez tengas razón, no voy a debatir sobre ese punto de vista / u opción”.

Con algún sarcasmo, le respondo: “Tal vez tengas razón por tu parte y yo tenga razón por la mía, tal vez Bob Dylan y tú ahora estéis demasiadas mañanas y mil millas detrás uno del otro”.

Como cualquier fan inteligente de Dylan me habría dicho, él indicó: “Bueno, su poder todavía me impacta (y no me refiero a cantidad de energía), me gustaría un reinicio, un replanteamiento y una nueva inspiración… o de otro modo, podríamos pensar que, posiblemente, cualquier cosa que haga, nunca podría ser expuesta a crítica alguna”. Mi amigo, para seguir siendo consecuente con sus sensaciones, continua argumentando: “Creo que todavía tiene el poder, la intensidad y la voz para cantar canciones, pero por alguna razón está escogiendo algunas que son aburridas para mí (y para muchos otros, si eso importa) y ha dejado su poder (el del fraseo y la improvisación), tan sublime, en algún anaquel, junto con sus crueles armas… la guerra probablemente ha terminado, quizá logró una cierta paz, bien por él, no tanto por su arte … volver a enviar la misma postal de los 50, noche tras noche, en una xerocopia, no es exactamente el mejor final para el Picasso del Rock, y entendedme bien, no deseo ningún tipo de actuación al estilo Jagger aquí… pero la repetición plana no funciona realmente para mí. Sé que muchos no estarán de acuerdo, pero es lo que hay…”

Sí -le dije- te conozco, y sé lo que querías decir. Muchos todavía están de acuerdo contigo, ¡pero yo estoy encantado de que Dylan siga vivo y siga haciendo lo que él cree que debe hacer! Ya le dijo a todo el mundo ahí fuera en este mundo que no trabajaría en la granja de Maggie nunca más. Se ha mantenido siempre fiel a dicha declaración y realmente le respeto por eso, y me siento comprometido conmigo mismo para tratar de entender y profundizar en el asunto de aquello que transmite, ahora y siempre. Eso no quiere decir que no haya ninguna crítica más, yo le podía criticar por hacer las cosas mal, aunque he llegado a una conclusión, NO PUEDE estar equivocado, porque es auténtico como el hielo, como el fuego. Todo lo que hace, en el momento en que lo hace, está firmado y sellado con la furia a veces, el desprecio, la pasión, la apatía, la nitidez, la pereza, la indolencia, la amargura, la fe o cualquier otro sentimiento noble y auténtico que pueda tener en el mismo momento en que está sobre el escenario. Tratándose de un artista con la agudeza mental y el profundo compromiso con su trabajo que Dylan siempre ha tenido, eso supone un torrente de emociones para mí.

Él sabía dónde mi argumentación estaba siendo débil y, como era de esperar, tenía la respuesta adecuada: “Esa ‘Granja’ no puede ser su propio trabajo, ¿verdad? También me alegro de que sea libre de hacer lo que siente que debe hacer, nunca quise nada diferente, pero por otra parte ¿’que NO PUEDE estar equivocado’? 🙂 A pesar de que sé lo que quieres decir con las palabras que van a continuación, bueno… Creo que apoyar eso no sería útil en absoluto para ningún artista en el mundo, pero eso ya lo sabes tú, incluso sin que yo tenga que señalar lo obvio…”

No, compañero -Me excuso- estaba siendo sarcástico, con  esa palabra en mayúsculas. Era sólo una ’boutade’. Por supuesto que puede estar equivocado, y sí, lo está, al menos desde tu punto de vista, y hay un montón de cosas que podríamos criticar, como no cambiar el repertorio en absoluto durante toda la gira nunca más, salvo honrosas excepciones. En cuanto a esa “Granja” me refería a esas personas que quieren que haga lo que esperan que haga… “Dicen ‘¡Canta!’ Y a mi me aburre.” Y no, no todos los artistas de este mundo siguen siendo fieles a sus propios sentimientos. No todo el mundo es tan autentico… Muchos han reconocido incluso que lo hacen por dinero o están claramente vendidos a las multinacionales o cualesquiera otros intereses económicos. Pero una vez más, con respecto a los “setlists” estáticos, nadie criticó a Paul Simon, a Paul McCartney o a la mayoría de cantantes por hacer exactamente el mismo espectáculo noche tras noche. ¿Por qué debemos esperar que siga haciendo lo que siempre hacía? Y sí, podría elegir un repertorio que incluyese nuevos vibrantes arreglos de las viejas canciones, versiones de canciones increíbles que nunca hizo antes, como lo hizo en la década de los 90, o incluso nuevas canciones que nunca ha cantado aún, tales como “Life Is Hard (La Vida Es Dura)”, del álbum “Together Through Life (Juntos Por La Vida)” o algunas versiones abreviadas de “Tin Angel” o “Titanic” (me refiero a la canción que da título al album “Tempest”)… Pero ¿por qué debería hacer eso con 75 tacos, eternamente en la carretera desde 1988 y siendo la leyenda viviente que ya es por derecho propio?

A modo de ejemplo, Paul Simon ha declarado en su última entrevista que está pensando en retirarse una vez que la presente gira promocionando su nuevo disco haya terminado. Dijo que es tedioso y afirmó que el mundo del espectáculo no tiene ya ningún interés para él. Sin lugar a dudas, continuar todavía en la carretera requiere algo de fortaleza y voluntad a una determinada edad.

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Pero tratándose de Dylan, creo que tiene mucho que hacer todavía y lo que está haciendo está bien para mí. Aún puede llegarme a las entrañas provocando algunos sentimientos de una emoción sobrecogedora y lo hace cantando de la manera que lo hizo con “That Lucky Old Sun (Ese Afortunado Viejo Sol)” en San Sebastián, el año pasado, o con éste “I Could Have Told You (Podría Habértelo Advertido)” del otro día.

Mi buen oponente me lanzó la siguiente respuesta: “Todos decimos ‘¡Canta!’ – Tú también.” Y aún más: “Todo es posible. O no. Realmente no veo la necesidad de citar otros nombres, como los dos Paul que has mencionado. De hecho estamos intercambiando opiniones en un grupo dedicado a Bob, no en ningún otro lugar, y ¿por qué deberíamos pedirle que haga lo que siempre hacía, digamos que ser un expedicionario ? ¿No era eso lo que dijo en el documental ‘No Direction Home’? Expedicionario ¿verdad? No lo sé. ¿Por qué deberíamos esperar que sea lo que es? No deberíamos, si lo pones de esa manera, pero en realidad no nos sentamos a su mesa a darle consejos. Nosotros, en cambio, participamos en una mesa redonda virtual, discutiendo el arte y la pasión. En realidad se ha enjaulado a sí mismo en este Sinatra y esa práctica xerocopiadora (y no me refiero sólo a los ‘setlists’ sino al fraseo, los acentos, las tensiones, los matices, los colores) ¿Así que, que sentido tiene preguntar eso?” (creo que se refiere a mi pregunta sobre por qué esperar de él -Bob- que haga lo mismo que siempre hizo) “¿Qué sentido tiene estar activo en comunidades (‘en linea’ o no)? ¿Qué ocurre si no dejamos que nuestro pensamiento se exprese sin necesidad de  buscar ‘coartadas (alibis)’ (ya sabes a qué me refiero) en el modelo de otros artistas? Para mí es estimulante cuando -apasionados- intercambiamos opiniones, pero yo no abandonaría la historia registrada (nunca mejor dicho) para evaluar el presente”.

Entonces se preguntó a si mismo: “¿Por qué xerocopiar, que es exactamente lo contrario de lo que su historia artística / creativa nos dice a nosotros y al mundo? Eso no lo sé y me lo planteo… no tiene nada que ver con lo que es o ha sido, no me importa si ha habido otras épocas en las que los ‘setlists’ permanecieron inalterables, podría explicar por qué es diferente, pero es una larga historia, todos sabemos que era diferente… y la paradoja es: ÉL está haciendo precisamente lo que esperamos que haga, ¡ahora más que nunca! …Y no estoy bromeando por desgracia … noche tras noche, durante casi 3 años ya… Podríamos incluso añadir -irónicamente- ‘canta, y me aburro’. Estoy siendo como un dolor de huevos, lo sé…” Y a continuación, se partió de la risa.

A tal punto, sólo pude añadir: “Bueno, creo que no hay argumento que pueda utilizar. Es lo que es. Él hace lo que hace… Lo llames como lo llames. Y no, nunca esperé que hiciese 2 álbumes consecutivos con viejo material de Sinatra o un disco Navideño. Nunca habría podido esperar que se convirtiese en el increíble ‘crooner’ en que se ha convertido. Y yo no quería eso. Pero ahora que lo ha hecho, le agradezco que lo hiciese, porque se ha renovado a sí mismo de una forma inesperada y me ha hecho descubrir canciones y emociones que nunca pensé que podría llegar a descubrir”.

Entonces, mi colega, tratando de refutar mis palabras y hacerme entender que este estilo elegido ahora por Dylan no es nada nuevo para él, añade: “Él ya canturreaba en 1961, y  ya era increíble entonces, tenemos cintas que lo prueban… por no mencionar el canturreo (‘crooning’) en 1969-71” luego sonrió, y añadió para ser amable, aunque irónicamente, supongo: “Me alegro de que encuentres emociones que pensabas que nunca llegarías a sentir. Si funciona para ti, eso es lo que importa”.

Tuve que admitir: “Sí, él canturreaba, pero nunca del modo en que Bing Crosby o Dean Martin solían hacerlo”.

Pero él respondió: “¿De verdad? ¿Y qué pasa con ‘When I Got Troubles’- 1959?, creo que la tienes, ¿no?”

Para mí está muy claro, así que tenía que defender mi punto de vista: “Era un concepto de interpretación diferente, creo… Él nunca había cantado de esa manera antes, hasta que versionó ‘Return to Me’ de Dean Martin… Y parece que ha encontrado una nueva mina que explorar. ¿No te parece que todavía está siendo un expedicionario al hacer estos 2 álbumes, interpretándolos con la calidad con que lo ha hecho y lo está haciendo a diario en directo, con tal carga emocional y tan cuidadosamente afinado? “

El desencantado fan todavía sostiene: “No, creo que la única manera que él tiene de extraer emociones se pierde cuando frasea ajustándose tan fielmente a esas grabaciones originales. Creo que las emociones que puede suscitar en mí se pierden cuando no canta de la forma en que puede hacerlo, con su estilo único, que hace que su voz sea la más emotiva del siglo, en la linea de Billie Holiday y gente de esa dimensión. Sinatra está vacío y no es interesante… Yo no busco el bel canto, que no era tan diferente, compruébalo, quizás no lo recuerdes apropiadamente. ¿O tal vez ‘The Two Sisters (Las Dos Hermanas)’ de 1960? Estoy hablando en serio, no era un concepto de interpretación diferente en absoluto… era una voz diferente, una edad diferente, con más ilusiones tal vez, pero el enfoque era realmente el mismo… podía cantar a la manera irlandesa, folk, blues, ‘country’, baladas, podía entonar, yodel, ya a los 20. Con 19/20 ya cantaba algunas canciones con la voz casi exacta a la que escuchamos en Nashville Skyline. La grabación de Wallace demuestra todo eso”.

Estoy totalmente en desacuerdo con él en eso,  pero tampoco quería hacer una tesis (estoy sonriendo en este momento), por lo que sólo respondo: “No puedo decir nada más sobre eso, amigo. Está más allá de mi entendimiento encontrar los argumentos necesarios, si es que hay alguno. ¿Lo hace de una manera que te aburre? No hay nada que pueda hacer para ayudarte a huir de tal impresión. ¿Crees que su acercamiento a temas como ‘Remember Me’ o ‘When I Got Troubles’ en 1959 (o en las versiones de temas ajenos que hizo en la era de Nashville Skyline) fue el mismo que el que está aplicando ahora a estas canciones? ¡No me lo puedo creer! Pero, de todos modos, no puedo evitarlo, se trata de tu propia percepción. Yo creo que ha ido un paso más allá desde que inició su compromiso con este material antiguo, desde que decidió trabajar como DJ en TTRH (Theme Time Radio Hour). Verdaderamente ha cambiado, porque como él mismo declaró, solía importarle, pero las cosas han cambiado (Things Have Changed)”.

Ahora mi oponente defiende su punto de vista: “No estoy diciendo que sea exactamente lo mismo, estoy afirmando que el ‘crooning’ no es algo que estuviese prohibido para él, que ya había logrado acceder a esa dimensión hace más de medio siglo, lo cual significa que es algo natural en él, pero él empleaba su estilo único en aquél entonces (y eso hasta hace poco), mientras que ahora, este material de Sinatra es muy impersonal y, además, está la reiteración, en ausencia de su “personal voz”, por lo que el flujo vital que la improvisación siempre ha sido para él no va a lograr mejorar nada… pero si enfoque significa edad, si esto significa que ahora puede ‘sentir’ más esos ‘standards’, porque ahora ya alcanzó esa edad, bueno … me pondré en pie y diré NO :D. Eso no añade implícitamente valor a su canto (de ahí la referencia al material de 1958-1960). Alguien me tiene que explicar dónde está ese nuevo paso, y no intelectualmente, sino emocionalmente en cambio… de hecho la improvisación en el canto es la fuerza vital, siempre lo ha sido para él, como un pozo del que extraer agua fresca. No es extraño, musas y todo eso, era el fuego corriendo por sus venas. No es casualidad que la falta de improvisación se solape con una ausencia de emociones, ahora que ejerce el control la maestría de sus habilidades. Puede controlar totalmente su voz y cantar ‘perfectamente’, algo que los críticos siempre pensaron que era imposible para él. Ahora les está demostrando que realmente puede hacerlo, y lo está haciendo cada noche… pero hay un precio a pagar. No estoy diciendo nada extraño, creo…”

No, no estás diciendo nada extraño, pero la respuesta, mi amigo, está soplando en el viento: “Tu mismo has explicado lo que yo no he sabido explicar. Sí, ahora tiene un enfoque muy diferente, ya no está usando su estilo inigualable nunca más. Dylan está tratando de aplicar la misma maestría alcanzada en sus habilidades interpretativas que otros como Bing Crosby, Sinatra, Dean Martin lograron antes, pero lo está haciendo en la penumbra de su visión personal, haciendo completamente suyas esas canciones que una vez fueron tan populares como si fueran del dominio público, y naturalmente su visión personal tiene mucho que ver con su edad actual y la forma en que mira el mundo ahora, con la sabiduría y la experiencia que ha adquirido en los últimos años. Ese es el nuevo enfoque, el paso adicional que dio”.

La respuesta del fan italiano fue: “Eso no funciona muy bien para mí, ni me hace feliz, jaja”.

Y quise aclarar en primer lugar: “Como siempre, Dylan es mucho mejor intérprete y artista cuando se vuelve íntimo, cuando habla de sus propios sentimientos, personalizando su discurso”.

Entonces le respondí: “Jajaja, amigo, esa es una cuestión diferente”.

Añadiendo el siguiente final a nuestro debate: “Pero tienes que estar de acuerdo conmigo, en que él ha conseguido despojar a esas canciones de la etiqueta de ‘temas populares’, en el peor sentido de la palabra. Canciones que probablemente sonaban demasiado cursis y han alcanzado ahora una mayor profundidad en su voz, gracias a su esfuerzo, en lo que tu llamas estilo xerocopiado”.

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Debo explicar aquí que Dylan pudo haber cantado desde siempre baladas románticas o cualquier tipo de melodías populares. Que sin duda el joven intérprete podía acometer ya en sus comienzos cualquier estilo que quisiera. Pero la forma en que lo hizo, más aún en la etapa de Nashville Skyline, no tenía nada que ver con la autoridad, la gravedad testimonial y la marcada profundidad de las interpretaciones actuales. Dylan trata las canciones de Sinatra como auténticos dramas, hasta el punto de incluso llegar a ser casi melodramático, pero aún así manteniendolos dentro de los límites del nivel de profundidad de su propia visión, un tanto desoladora. Creo sinceramente que estos 2 últimos discos son realmente tan relevantes y comprometidos con el legado de la humanidad como lo era “Tempest”.

Afortunadamente, no soy el único que encuentra las interpretaciones en directo de este material antiguo profundas, emotivas y sugerentes. En el Informe Rogovoy (Un compendio de noticias culturales y observaciones por Seth Rogovoy) en su crítica del concierto en Tanglewood, Stockbridge, MA  del 2 de Julio de 2016 que él tituló “Detrás de Cada Cosa Hermosa Hay Algún Tipo de Dolor (Behind Every Beautiful Thing, There’s Some Kind of Pain)”, Rogovoy escribió que el espectáculo “era una profunda obra de teatro musical que se basaba menos en su repertorio que en los estados de ánimo que su particular elección de las canciones evocaban.” y unas cuantas líneas más adelante decía, “Pero aquellos que simplemente abrieron sus mentes a lo que estaba ocurriendo en el aquí-y-ahora fueron obsequiados con un concierto tan feroz y atractivo como cualquier fan de Dylan haya podido presenciar jamás”. Más tarde, hablando de los temas pre-rock, como “The Night We Called It A Day”, “Melancholy Mood” y “How Deep Is The Ocean?”, entre otros, declara: “Esas canciones, intercaladas como lo fueron en su mayor parte entre las canciones originales… cantadas con una belleza y delicadeza sorprendentes, sirven más como una cierta ligereza y alivio después de los golpes devastadores, la rabia profética, los relatos de violencia apocalíptica y el trueno musical de canciones tales como ‘Pay In Blood’ y otras… retratando un campo de batalla lleno de cicatrices de una humanidad traicionada, cantado con una voz desolada y desgarrada”.

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Bob Dylan Tanglewood, Stockbridge, MA 2 de julio de 2016

Estos dos últimos álbumes de Dylan, no son entonces un mero tributo a Frank Sinatra, sino más bien un homenaje a los hombres que escribieron esas canciones, como dice Rogovoy. El legendario compositor “se aventura a reclamar para estas canciones en su propio nombre, el mérito, en virtud de su condición de canciones escritas por hombres como él, que encontraron la traición en cada promesa, que detrás de cada victoria encontraron el engaño, que saben que ‘Detrás de Todo lo Bello Hay Algún Tipo de Dolor'”. De hecho, si pensamos en los títulos de ambos discos,”Shadows In The Night (Sombras en la Noche)” y “Fallen Angels (Angeles Caídos)”, nos damos cuenta de que ambos tratan sobre el lado oscuro de la vida, la traición, almas perdidas y ángeles de desolación. Y sea lo que sea que signifiquen para el propio Bob Dylan, en ambos le encontramos clamando en el desierto.

El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Kuntzman, Gersh – New York Daily News (24 de Mayo de 2016) At 75 Years Old, It’s Time For Burnt Out Bob Dylan to Retire. Consultado el 2 de Julio de 2016 en http://www.nydailynews.com/entertainment/music/75-years-old-time-burnt-bob-dylan-retire-article-1.2647932

Dwyer, Jim – The New York Times (28 de Junio de 2016) Could This Be the End of Paul Simon’s Rhymin’? Consultado el 4 de July de 2016 en http://www.nytimes.com/2016/06/29/nyregion/paul-simon-retirement-stranger-to-stranger.html

Rogovoy, Seth (2 de Julio de 2016) (Concert Review) Behind Every Beautiful Thing There’s Some Kind of Pain: Bob Dylan, Tanglewood, 7.2.16. Consultado el 4 de Julio de 2016 en http://rogovoyreport.com/2016/07/04/bob-dylan-tanglewood-review-seth-rogovoy/

Crying In The Wilderness (I Could Have Told You… or Maybe Not?)

If you enter “Bob Dylan” in the Spanish Google search engine and you accidentally add a Z, for those random questions of life, the search engine itself immediately suggests the Spanish word “zurdo (left-handed).” Out of curiosity one follows the advice modern technology makes available and, unsuspectingly, a long list of entries appears before us. All of them relating to the lefty status of Mr. Dylan or mentioning the great Columbia Recording artist as one of the most famous lefties in history. Might look inconceivable, but the “Wanted Man” of 5,61 ft height is cited as such, among others, as might be the ex-Beatle Paul McCartney, for instance, shamelessly. However, anyone who has ever seen him perform live or minimally familiar with Minnesota Minstrel figure, knows that this is kind of uncertain – at least when it comes to him as a performer. Bob Dylan is known to have been photographed signing with his left hand, so he must be ambidextrous, but he always played guitar with his right hand.  This is relevant today because I believe necessary to start the chronicle of this debate from the premise that there are false assertions that, being constantly repeated ad nauseum, they end perpetuating just as true.

But this accumulation of falsehoods about him is something that the American songwriter is used ever since. As he had already said in his sensational diatribe titled “Idiot Wind,” “They are planting stories in the press …” Another commonly accepted false judgment about Dylan is his vaunted disability to sing. Dylan himself complained about it in the speech he gave accepting his nomination as MusiCares person of the year.

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Bob Dylan accepts the 2015 MusiCares Person of the Year award on stage at the 2015 MusiCares Person of the Year show at the Los Angeles Convention Center on Friday, Feb. 6, 2015, in Los Angeles. (Photo by Vince Bucci/Invision/AP)

Why accuse him of having frog voice or, more recently, worn and broken by snuff abuse and not attack others like Tom Waits or Louis Armstrong? This, among other reasons, has not only led him to record an album performing old songs that Frank Sinatra made popular before, but to repeat the experience a second time and, if the rumors are confirmed, even undertake a third installment. There is no doubt that there is a clear intention to recover an old unequivocally American style with roots in the fertile ground of the purest tradition of the United States. Dylan does not conform to reassert itself as “crooner” but seems determined to show the world that he can sing the most melodic songs with that throaty voice of his, as tuned as anyone and so subtle and poignantly as the most gifted interpreters.

His work in these last 2 discs demonstrated so and it has been generally recognized by reporters and commentators. Sometimes they even came to proclaim that he had never sung so well.

Contrary to the resolution of our hero, it turns out that Bob Dylan has become 75 years old and a detractor flood that even advocates for a withdrawal time has become fashionable, as if the genius or creative will could be brought to an expiration date. Precisely because of his recent birthday a daring professional columnist devoted his thread in the New York Daily News to the famous composer with an infectious article entitled “At 75 Years Old, It’s Time For Burnt Out Bob Dylan to Retire.”

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Ignoring the pettiness and opportunism of shallow critics as this one of the New Yorker newspaper, I will focus on the funny heated debate I had a few weeks ago with an Italian colleague, well recognized as a huge Bob Dylan fan. My friend complained of the boredom which currently means attending a concert of his favorite artist, especially when he insists on singing those so hackneyed, oldies and to the naked eye so far from the creative restlessness the rest of his work always denoted.

This well docummented Italian fan commented that people attending Dylan recent concerts didn’t pay so much attention while he was singing the Sinatra tunes. He referred in particular to the debut of a new song the evening of the discussed concert. Many among the audience were walking around the venue, making phone calls, or eating lunch. But my collegue, commenting the video of Dylan doing for the first time ever on stage the cover “I Could Have Told You,” explained such behavior in a quite condescendent way saying “I see why this happens, this is lacking energy, charisma, interest, it doesn’t call for attention, it’s quite boring for real… even though that doesn’t mean you have to walk around the venue, make phone calls, or eat lunch.”

I had to say those were not there to see Bob Dylan. Who knows the reason why they bought tickets to attend a Dylan concert, but they didn’t show any respect for the artist themselves, anyway. Added that I didn’t know what he meant when talking about “boring” version, ’cause no doubt Dylan was singing his heart out right there and he was doing a pretty nice cover, perfectly in tune, loaded with emotion. Maybe not the most beautiful cover of his, from the batch of old Sinatra and Tin Pan Alley songs he has chosen recently, but quite a dignus performance, I believe.

An American woman entering the discussion replied, “It is a matter of taste. I don’t find this ballad boring at all, and I’m honestly mesmerized by Bob’s singing & the feeling he’s investing in the song. He sang many of these ‘Sinatra’ songs in Japan and his audience didn’t behave this way… same goes for many cities in Europe last fall. I think the problem is more an American culture / rudeness thing.” Though I don’t think it is just the Americans, it happens in some other countries here in Europe, as it happens in Spain. What is clear to me is that it has nothing to do with Dylan being boring or stirringly awesome.

Well, of course, boring is quite subjective. Though anything can be boring to you if you don’t pay the necessary attention to get into the subject the song is conveying. My partner disagreed there… as Bob’s music, voice, phrasing has always had a way to hook his attention, immediately, it’s a hook, he says, even on less interesting songs… “aburrido (boring)” was the word here, according to him, and not just he, but Dylan himself too. He said, “Obviously, I am the person who feels that way, but I just need to listen to other performances and that doesn’t happen, as it never did and never will… if I have to make an effort to get the spark, well… maybe the spark is not there…”

When I hear someone declare himself that he cannot get the spark on a certain performance that I loved I just have to say, “I am sorry for you, my friend.” You get it or you don’t. That’s it. As I said, to me it is never about what Dylan does, it is just the way he does it. This is the point when it comes to these covers Dylan does of the Sinatra songs. There’s to me as much energy, interest, feeling and emotion in Dylan’s heart and soul there, as it was when he was doing “Idiot Wind” in the “Hard Rain” performance. The difference is just the kind of energy, interest, feeling and emotion he displays now. He’s not anymore the one who was singing his rage out claiming for respect to his individuality. He’s already trying, as years gone by, to recover now the feelings of those days when he was a kid listening to the radio in the intimacy of his bedroom, listening to his mother singing the songs she used to sign while doing her homework back then. He’s just trying to recover the essential of his roots for all of us, because the essential in this life it is just in our memories of something like when we walked the streets holding our mother’s hand.

The critic fan would reply that it’s actually both things, what he does and how he does it, but he totally agreed with me, how he does it is super relevant. He had never been looking for the same from Bob, recognizing that evolution is a key element in his work. But he would never compare any of his recent covers to “Idiot Wind” neither. Why doing so if it’s about evolution? For him all this Sinatra galore is not historically proven anywhere, and he doesn’t know if Dylan’s mom used to sing these songs when he was young, but obviously he didn’t really care about. He would say that every time an artist throws something out he/she takes a responsibility. In fact, he thought, as many of these detractors do, that these songs are boring to him, even if they are not to Bob, in the first place, and, from his point of view, talking about this particular version of “I Could Have Told You” the performance is flat, on a flat song, and not because Bob Dylan he’s not 35 in Texas, but because it is flat, period. It is not even in, say, “Autumn Leaves'” league, or other “standards.” Then he was ending his paragraph with a kind of respectful sentence for those who still enjoyed this cover: “Glad you like it and others do too. To me it’s just an uninteresting song, sung with little interest by the man himself…”

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To be honest, I was comparing the kind of energy and motivation, not the performances, when mentioning “Idiot Wind” outstanding version of 1976 live album “Hard Rain”, ’cause being different they are of similar impact to me. I have no idea if Dylan’s mother was singing or not these songs, what I really mean is that Dylan is bringing them out from the back of his memory, from the old days when he was a kid and he used to listen to these and many other songs in the radio nights. I meant they really mean so much to him and he just wanted everybody else to pay attention to these songs, ’cause they have an essential truth in them that he may have thought is missing nowadays, or at least overlooked.

There was no much to say against, so my colleague answer was short: “Maybe you’re right, I don’t debate on that view/option.”

Using some sarcasm, I replied: “Maybe you are right from your side and I’m right from mine, maybe you and Bob Dylan are now just too many mornings and a thousand miles behind.”

As any intelligent Dylan fan would have told me, he stated: “Oh well, his power still hits me (and I don’t mean AMOUNT of energy), I wish a reset, a rethink and new inspiration… or othwerwise, can we think that everything he does is never possibly to be exposed to any critic?” My friend, still being consequent with his feelings, continued arguing: “I think he still has power and intensity and voice to sing songs, but for some reason he’s picking some that are boring to me (and to many others, if that matters) and he has left his power (of phrasing and improvising,) so sublime, on some shelf, along with his cruel weapons… war is probably over, he got some peace, good for him, less for his art… resending the same 50’s postcard, night after night, on a xerox, is not exactly the best ending for the Picasso of Rock, and bear with me, I don’t wish for any jaggerish performances here… flat repetition doesn’t really work for me. I know many will disagree but it is what it is…”

Yes -I told him- I know you, and I know what you meant. Many still agree with you, but I’m so glad Dylan is still alive and still doing what he feels he should! He just told everybody out there in this world he would never work in Maggie’s Farm no more. He’s being faithful to such statement and I really respect him for that, and feel committed myself to try to understand and get into the subject he conveys, now and forever. That doesn’t mean there won’t be any criticism anymore, I could criticize him for doing the wrong things, though I have come to a conclusion, he CANNOT be wrong, cause he’s true like ice, like fire. Whatever he does, in the moment he does, is signed and sealed with the occasional fury, disdain, passion, listlessness, sharpness, laziness, indolence, bitterness, faith or any other noble and authentic sentiment he may have at the very moment he is on stage. Being from an artist with the insightful mind and deep commitment to his work Dylan ever had, that means a torrent of emotions to me.

He knew where I was being weak and, as expected, he had the right answer: “That ‘Farm’ can’t be his own body of work, right? I’m glad too he is free to do what feels he should, never wanted anything different, but then again ‘he CANNOT be wrong’? 🙂 even though I know what you mean with the words that follow, well… I think that supporting that couldn’t be useful to any artist in the world, but you know that, even without me stating the obvious…”

No, mate -I excused myself- I was being sarcastic, with those capital letters word. It was just a boutade. Of course he can be wrong, and yes, he’s wrong indeed, at least from your point of view, and there is a lot of things we could criticize, such as not changing the setlist at all anymore. As for that “Farm” I was referring to other people wanting him to do what they expect him to do… “They say ‘Sing!’ and I get bored.” And no, not every artist in this world remains faithful to its own feelings. Not everybody is so true… Many have even recognized they do it for the money or are clearly sold themselves to multinationals or any other economical interests. But once again, regarding the static setlists, nobody criticized Paul Simon, Paul McCartney or most performing artists for doing exactly the same show night after night. Why we must expect him to do what he always did? And yes, he might choose a setlist including new vibrant arrangements of the old songs, covers of amazing songs he never did before, as he did in the early 90’s, or even new songs he never performed yet, such as “Life Is Hard”, from “Together Through Life” album or some abreviated versions of “Tin Angel” or “Titanic” (I mean “Tempest” title song)… But why should he do that being 75, endlessly hitting the road since 1988 and already being the Living Legend he is in his own right?

As an example, Paul Simon declared on his last interview that he’s thinking about retirement once the present tour promoting his new album is done. Said that it is tiresome and declared that the showbusiness has no interest for him anymore. No doubt, being still on the road requires some strength and willingness at a certain age.

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But when it comes to Dylan, I think there’s still a lot he can do and what he’s doing is good for me. He can still get some stirring feelings out of my guts and he does that singing the way he did “That Lucky Old Sun” in San Sebastian, Spain, last year, or this one of “I Could Have Told You” the other day.

My good opponent threw me the following answer: “We all do say ‘Sing!’ – you too.” And more: “Everything is possible. Or not. I don’t really care to call other names, like the two Paul you mentioned, indeed we are exchanging opinions in a Bob group, not anywhere else, and why should we ask him to do what he always did, let’s say being an expeditioner? Wasn’t that what he said in ‘No Direction Home’ docummentary? Expeditioner, right? I don’t know. Why should we expect him to be what he is? We should not, if you put it that way, but we don’t really sit at his table giving him tips. We, instead, participate to a virtual roundtable, discussing art and passion. He actually caged himself in this Sinatra and xeroxing practice (not only the setlists but the phrasing, accents, stresses, nuances, colors.) So what’s the point of asking that?” (I think he refers to my question about why expect him -Bob- to do the same he always did) “What’s the point of being active in communities (online and not)? What if not speaking our minds without, though, looking for ‘alibis’ (you know what I mean) in other artists pattern? To me it is stimulating when we -passionates- exchange opinions, but I wouldn’t abandon his recorded (pun intended) history to evaluate the present.”

Then he asked himself: “Why xeroxing, which is the exact opposite of what his human/artistic/creative history tells us and the world? That, I don’t know and wonder… it has nothing to do with what he is or has been, I don’t care if there have been other phases when the setlists were stuck, I could articulate why it is different, but it’s a long story, we all know it was different… and the paradox is: HE IS doing what we expect him to do, now more than ever! …and I’m not joking unfortunately… night after night, since almost 3 years now… we could even -ironically- add ‘sing, and I get bored.’ I’m being a pain in the ass, I know…” Then he laughed out loud.

At this point I could only say: “Oh well, I think there’s no argument I could use. It is just the way it is. He does what he does… Whatever you may call it. And no, I never expected him to do 2 consecutive albums on old Sinatra stuff or any Christmas recording. I could never expect him to become the amazing crooner he has become. And I didn’t want that. But now that he did, I am grateful he did, ’cause he renewed himself in a very unexpected way and made me discover songs and emotions I never thought I could be aware of.”

Then my colleague tried to rebut my words and make me understand that this style chosen by Dylan is nothing new for him: “He was crooning already in 1961, and he was already amazing, we have tapes to proove it… not to mention the crooning in 1969-71” He smiled, and added, to be kind, though ironically, I guess: “I’m glad you find emotions you thought you could never be aware of, if that works for you, that’s all that matters.”

I had to admit: “Yes, he was crooning, but never the way Bing Crosby or Dean Martin used to do”

But he replies: “Really? what about ‘When I Got Troubles’ – 1959, I think you have it, right?”

To me it is quite clear, so I defend my point of view: “It was a different performing concept, I believe… He did never sing this way before, until he covered Dean Martin ‘Return To Me’… And it looks like he found a new mine to explore. Don’t you think he’s still being an expeditioner when doing these 2 albums, performing them in the quality he’s doing with such emotional load and carefully tuned?”

The disenchanted fan still argues: “No, I think his unique way to dig emotions is getting lost when he phrases that close to those original recordings, I think the emotions he can stir in me get lost when he’s not singing the way he can, with his unique style, which makes his the most emotional voice of the century, in line with such Billie Holiday and people of that dimension. Sinatra is empty and not interesting… I am not looking for a bel canto, it wasn’t that different, check that one, maybe you don’t remember it properly? Or maybe ‘The Two Sisters’, 1960? I’m serious, it wasn’t a different performing concept at all… it was a different voice, a different age, carrying more illusions maybe, but the approach was really that one… he could sing the irish way, folkie, bluesy, country, ballads, he could croon, yodel, already at 20. He sings at 19/20 a few songs with the very exact voice he delivers on Nashville Skyline. The Wallace Tape already proves all that.”

I absolutely disagree with him on that, though I didn’t want to make a thesis (I’m smiling right now), so I just replied: “Can’t say anything else about that, my friend. It is beyond my understanding to find the necessary arguments, if there’s any. He does it in a way that you feel boring? Nothing I could do to help you out of such conviction. You think his approach to songs like ‘Remember Me’ or ‘When I Got Troubles’ in 1959 (or to the covers he did in Nashville Skyline era) was the same as the one he’s applying now to these songs? I can’t believe you! But, anyway, I can’t help, that’s your own perception. I think he has gone a further step since he started his commitment with this old material, since he decided to do a DJ work on TTRH (Theme Time Radio Hour). He has actually changed, cause as he stated, he used to care, but Things Have Changed.”

Now my opponent defends his view: “I’m not saying it is EXACTLY the same, I’m stating that crooning is not something that was forbidden to him, he had already access to that dimension more than half of a century ago, which means he is a natural, BUT he was using his unique style back then (and up ’til recently), while now, this Sinatra stuff is really impersonal and moreover repetition, in absence of his ‘personal voice,’ and so the vital flow that improvising has always been to him won’t achieve any better… but if approach means age, if it means that now he can ‘feel’ more those standards because now that he hit that age, well… I’ll stand and say NO (smile) that doesn’t implicitely adds value to his singing (hence the 1958-60 material reference), someone has to explain me where this further step is, and not intellectually, emotionally instead… indeed the improvising in the singing is vital force, has always been to him, like a well to draw fresh water from. It’s not weird, muses and all that, it was fire running through. It’s not accidentally that no more improvising overlaps with a lack of emotions, as the mastering skills are ruling now. He can totally control his voice and sing ‘perfectly’, which critics always thought it was impossible for him. Now he’s showing them he really can, and he’s doing it every single night… but there’s a price to pay. I’m not saying anything bizarre, I think…”

No, you are not saying anything bizarre, but the answer, my friend, is blowin’ in the wind: “You have already explained yourself what I was unable to explain myself. Yes, he has a quite different approach, he’s NOT using his unique style anymore, he’s trying to apply the mastering skills others like Bing Crosby, Sinatra, Dean Martin achived, but he’s doing so in the gloom of his personal vision, making them songs his own stuff when they were once as popular as if they were public domain, and of course his personal vision has to do with his present age and the way he looks at the world now, with the wisdom and experience he has got over the years. That’s the new approach, the further step he took.”

The Italian fan answer was: “That doesn’t really work for me nor make me happy, haha”

And I wanted to clarify first: “As always, Dylan is much better performer and artist when he becomes intimate, when he talks about his own feelings, personalizing the speech.”

Then I replied to him: “Hahaha, my friend, that’s a different question.”

Adding the following end to our debate: “But you must agree with me, he’s taking away from those songs the pattern of ‘popular’ stuff, in the worse sense of the term, songs that were probably sounding too cheesy and are now getting deeper in his voice and what you call ‘xerocopied’ style.”

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I should explain here that Dylan may have always sung romantic ballads or any kind of popular melodies, he could certainly undertake any style he wanted, but the way he did, even more in the Nashville Skyline era, had nothing to do with the authority, the testimonial seriousness and insightful depth of the current performances. He treats them, the Sinatra songs, as real dramas, to the point to even become melodramatic, but still keeping them within the limits of the in-depth range of Dylan’s vision. I believe these 2 last albums are actually as relevant and committed to the heritage of the human kind as “Tempest” was.

Fortunately, I am not the only one to find his live performances of this old material profound, emotional and engaging. At the Rogovoy Report (A compendium of cultural news and observations by Seth Rogovoy) in his review of the Tanglewood, Stockbridge, MA show from July 2th, 2016 which he entitled “Behind Every Beautiful Thing There’s Some Kind Of Pain,” Rogovoy wrote that the show “was a profound work of music-theatre that relied less on his setlist and more on the moods his particular song choices evoked.” And a few lines below he stated, “But those who simply opened themselves up to what was happening in the here-and-now were repaid with a concert that was as fierce and engaging as any a Dylan fan has ever likely witnessed.” Later on, talking about the pre-rock stuff, such as “The Night We Called It A Day,” “Melancholy Mood,” and “How Deep Is the Ocean?” among others, he declares “Those songs, interspersed as they were for the most part in between original songs… sung with surprising beauty and delicay, served more as a bit of lightness and relief after the devastating blows, the prophetic raging, the accounts of apocalyptic violence and the musical thunder of tunes including ‘Pay In Blood,’ and more …portraying a scarred battlefield of humanity betrayed, sung in a voice desolated and torn.”

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Bob Dylan Tanglewood, Stockbridge, MA July 2th, 2016

These two last Dylan albums, are then not a mere Frank Sinatra tribute but more a tribute to the men who wrote those songs, as Rogovoy says. The legendary songwriter “staking a claim for them as his own, as tunes written by men just like him who found betrayal in every promise, who behind every victory found deceit, who know that ‘behind every beautiful thing there’s some kind of pain’.” In fact, if we think about the titles of both albums, “Shadows In The Night” and “Fallen Angels,” we realize they are both about the obscure side of life, betrayal, lost souls and desolation angels. And whatever they mean for Bob Dylan himself, both of them have him crying in the wilderness.

The Hipnotist Collector

Bibliography:

Kuntzman, Gersh (May 24, 2016) At 75 Years Old, It’s Time For Burnt Out Bob Dylan to Retire. Retrieved July 2, 2016 from  http://www.nydailynews.com/entertainment/music/75-years-old-time-burnt-bob-dylan-retire-article-1.2647932

Dwyer, Jim – The New York Times (June 28, 2016) Could This Be the End of Paul Simon’s Rhymin’? Retrieved July 4, 2016 from http://www.nytimes.com/2016/06/29/nyregion/paul-simon-retirement-stranger-to-stranger.html

Rogovoy, Seth (July 2, 2016) (Concert Review) Behind Every Beautiful Thing There’s Some Kind of Pain: Bob Dylan, Tanglewood, 7.2.16. Retrieved July 4, 2016 from http://rogovoyreport.com/2016/07/04/bob-dylan-tanglewood-review-seth-rogovoy/