Iñigo Coppel “En El Olympia”

Ya he escrito anteriormente acerca de Iñigo Coppel. Probablemente el cantautor de mayor proyección, actualmente, en el panorama musical Español. Su nuevo disco, ya grabado, “Los Nobles Salvajes”, al que me refería en otra ocasión, está ahora en la fase definitiva de pos-producción y verá la luz después del verano. Pero entretanto, hoy quiero llamar la atención de mis lectores sobre su anterior trabajo, un excelente disco producido por José Nortes y grabado en directo en la Taberna del Viejo Artuset el 27 de Diciembre de 2013.

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El CD comienza con ese tema insólito, “Iñigo Coppel Viaja A La Edad Media Y El Rock And Roll Salva Su Vida”. Un cantar de gesta que enseguida te atrapa en su desenfrenada carrera de corte surrealista donde el desventurado cantautor callejero en el que se transmuta el artista narra en primera persona lo acontecido cuando por un fenómeno inexplicable viaja en el tiempo a un pasado medieval. No quiero hacer una crónica del álbum ni analizar aquí las canciones o valorarlas en ningún sentido. Solo pretendo invitaros a escuchar un disco que en mi opinión no tiene desperdicio y del que es muy posible acabéis enamorados a poco interés que pongáis en escucharlo. Basta con dejarse llevar por la arrolladora habilidad de Iñigo para transmitir emociones y narrar historias con ese humor suyo cargado de sarcasmo o esa inmensa sensibilidad con la que posa su verdad sobre las almas para llegar al fondo de las cosas con una honestidad inquebrantable.

El “Tango del Amante Traicionado” deja una amarga sonrisa en el oyente tras la sonora carcajada que provocan esos versos finales:

“¡La fe! ¡Es pa’ perder la fe!
Vivimos acosados por la infamia,
Son tiempos de amor casto y monogamia,
¡Más bajo ya no se puede caer!”

Porque uno piensa con nostalgia en cuan cierto es eso de que “tan solo los amantes creen en el amor”. Y, al fin y al cabo, en cuan lamentable es la traición, incluso si se le da la vuelta al planteamiento y con admirable sentido del humor se convierte en víctima al pobre cómplice de la primera deslealtad.

Encontramos entonces esa balada inimaginable que es “Serenata para C”. La certera descripción de ese alguien que uno ama en silencio sin comprender como es posible que semejante ser pueda vivir con esa angustia y sentir la tristeza, el dolor, el miedo, la ansiedad y la infinita soledad que la envuelve a pesar de ella misma y su belleza perfecta. “¿Quien lo puede creer?”. Sin embargo lo entiendes, porque a través de la mirada del autor también tú llegas a amarla. Es justo antes de la tercera estrofa, cuando el mágico violín de Manu Clavijo hace su aparición, cuando esta serenata cobra todo el sentido y llegas a hilvanar todos los elementos, completando la imagen capturada en la composición.

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La guitarra de Coppel arranca como una airada protesta de aquellas que Bob Dylan entregó al mundo en el año ’63. La misma fuerza narrativa, el mismo impacto musical y la misma convicción. Solo que aquí lo que se cuestiona es si el asesinato de ese hombre, al que hubo de ejecutar el propio narrador, tenía algún sentido. “¿Estáis Seguros de que era un Fascista? ¿Estáis seguros de que no habrá más como él?” La canción no solo denuncia una practica macabra y el hecho de que con toda probabilidad eligieron a la victima equivocada, sino que la elección, por esa misma regla de tres, podría llevarles a asesinar a media humanidad.

La siguiente pista contiene mi canción favorita del disco. No me preguntéis por qué. A pesar de todo, trataré de ofrecer una explicación. “Acaba Conmigo” es un sincero acto de contrición y, como tal, resulta conmovedor. La incisiva sucesión de acordes me cautiva. El tono lacerante de la melodía, acompañando al reconocimiento de la culpa en la afligida voz de Iñigo, penetra en mi como el acero afilado de una navaja de afeitar. La aceptación del castigo asumiendo la pena capital como única forma de redención hace estragos en mi integridad emocional. Y cuando, dispuesto a pagar con su vida por el daño causado, exclama: “Dispárame ¿A qué estás esperando? …acaba conmigo de una vez”, no puedo evitar que se me parta el alma.

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Como una declaración de principios, como un acto de fe en la condición de juglar, Iñigo Coppel recita a continuación este poema que llega directamente al corazón. “En El Olympia” nos habla de una fe perdida y recobrada durante ese encuentro con Gardel y todos los grandes cantores, cuando, como dice la canción, “Los caminos de la vida, escuchadme, mes amis, arrastraron mi alma herida hasta el Olympia en Paris”.

“Laura Y Las Desventuras Del Joven Coppel” narra con una gran dosis de socarronería un primer fracaso amoroso que resulta ser una victoria, un propósito cumplido y la reafirmación como ser humano. Y lo hace a ritmo de rock con envidiable maestría.

De nuevo otra estremecedora balada éste “Recuerda El Viento” que el músico Bilbaíno le canta a un piano recordándole que una vez fue un bello roble, que una vez fue libre y noble. Eso hasta que lo derribaron para convertirlo en ese piano que ahora ocupa un rincón del escenario en un bar de cantautores.

“Oiga, Que Hubieran Estudiado” precede a la ultima pista del disco. Se trata de un singular blues que el autor habitualmente dedica a todas esas mujeres que pudiendo estar con esos otros músicos triunfadores, glamurosos y sofisticados, eligen la compañía de tipos como él. Gran tema que aborda con ironía la cuestión del éxito, el verdadero valor de la creación artística y el escabroso asunto de la nada desdeñable motivación que supone la conquista de algún que otro ejemplar del sexo opuesto para dedicarse a esto de la música.

El magnífico tema final, titulado así, “Si Algún Día Yo Muriera -Dios No Lo Quiera-” es, como su propio nombre indica, un testamento artístico. Eso es solo en apariencia, en realidad es mucho más que eso. Es como un examen de conciencia, un rendir cuentas con el pasado para extraer de ahí todo lo aprendido y reafirmarse en sus creencias. En definitiva es la confirmación de estar en el camino, en paz consigo mismo, tras haber recorrido un largo trecho. Cómo él dice: “no me quitan lo cantado, aprendí a estar de mi lado, morí cuerdo y fui feliz”.

https://coppel.bandcamp.com/album/en-el-olympia

El Coleccionista Hipnótico

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