La Muerte del Rock’n’Roll

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Coincidiendo con las primeras noticias sobre el lanzamiento del nuevo álbum de Dylan, cuyo título, “Fallen Angels (Ángeles Caídos)”, resulta ya más que sugerente, el escritor Brent L. Smith publicaba el 13 de Abril un revelador artículo que he considerado digno de ser traído aquí hoy para ser analizado y comentado. Una excelente amiga que vive en California me condujo hasta él y por ello le estoy sumamente agradecido. El ensayo se refiere a la única entrevista que Dylan concedió el año pasado, aparecida en la revista bimensual de la AARP (American Association of Retired Persons – Asociación Americana de Personas Jubiladas) a raíz de la publicación de su anterior trabajo, el insólito “Shadows in The Night (Sombras en la Noche)”, que reunía 10 viejas baladas sacadas del cancionero de Frank Sinatra. El septuagenario cantautor aclaraba en dicha entrevista las razones que le llevaron a grabar esas canciones y su genuina intención al publicar un álbum de esas características en los tiempos que corren. Pero no era esa la cuestión que motivó al autor del texto al que hago referencia a tomar dicha entrevista como punto de partida de su tesis, sino las atrevidas declaraciones que el viejo y astuto trovador hacía en ella acerca de las verdaderas razones que, según él, provocaron la muerte del Rock’n’Roll. Asombrosas declaraciones que nadie pareció tomarse en serio y sin embargo el articulista en cuestión  interpretó como la “desgarradora revelación de un asesinato silencioso”. Aunque esa es una conclusión demasiado severa.

Dylan habla de la segregación comercial que sufrió el Rock cuando el movimiento a favor de los derechos civiles comenzó a cobrar fuerza. El Rock’n’Roll – dice – había sido desde sus inicios un invento Americano racialmente integrado, pura fusión inyectada a través de las ondas en los dormitorios de los adolescentes desde mediados de los 50. En el momento en que la lucha por los derechos civiles parece amenazar el orden establecido, el género resulta convenientemente dividido, por la astucia del sistema, entre música de Blancos (Invasión Británica) y música de Negros (Soul). Las declaraciones de Dylan ponen de manifiesto las razones que hicieron posible dicha segregación. Los prejuicios raciales llevan a considerar el mestizaje del Rock algo extremadamente amenazador y deciden desmantelarlo, empezando por el llamado escándalo del “Payola”. Las compañías discográficas y distribuidoras sobornaban a los DJ’s para que difundiesen determinados discos de forma sistemática, logrando así dejar fuera de las ondas toda la Música Negra, especialmente aquella que estaba lejos de su control e iba en contra de sus intereses.

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Lester Lanin durante los interrogatorios del escándalo del “Payola”

February 1, 1960                                                    Photo Credit: Ed Clark

Es evidente que las acusaciones de Dylan son irrefutables. Citando a Smith, “ese fue un momento desmoralizador en el historicismo de la música” y leyendo su artículo podemos constatar “los devastadores efectos que el gran capital puede tener cuando despliega semejante aparato en el intento de secuestrar la música para siempre”. Pero llegar a creer que verdaderamente algo asesinó al Rock es demasiado derrotista. Se ha hablado mucho sobre la muerte del Rock’n’Roll desde el advenimiento del Punk y muchos artistas, además de los Sex Pistols, han tratado el tema en sus canciones, pero aún así, todavía hoy, parece aventurado asegurar que el Rock ha muerto.

Por diversas razones que el artículo de Smith analiza en profundidad muy acertadamente el Rock es considerado depravado, escandaloso, vulgar y pernicioso dentro de la burguesía, viéndose rechazado por las buenas costumbres y perseguido por el poder establecido. El artículo de Smith indaga sobre el asunto esgrimiendo razonamientos inspirados en diversas fuentes que van desde los escritos de Norman Mailer acerca del Negro Blanco, el hipster y la inherente sexualidad del jazz a las declaraciones de Frank Sinatra y Martin Luther King Jr. en detrimento del Rock’n’Roll, pasando por las consideraciones de John Adams vertidas en una carta escrita en 1779. En la mencionada carta Adams describía la depravación del ambiente y el impacto de la música que se escuchaba en las tabernas y “public houses (casas de citas)” (también conocidas como pubs) frecuentadas por los negros, en los siguientes términos: “El delirante estruendo sería suficiente para inducir a cualquier ser humano sensato y virtuoso a abandonar tan execrable raza a su propia perdición”.

Pero, como apunta el propio Smith: “Donde unos ven depravación y vulgaridad, otros ven liberación. Donde unos oyen delirante estruendo otros escuchan música”.

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La canción de Don Mc Lean, “American Pie”, habla de la evolución del Rock’n’Roll a través de las décadas hasta 1971, comenzando por los 50 y el famoso verso “the Day the music died (el Día que murió la música)“, en clara alusión al fatídico accidente de aviación que se cobró las vidas de Buddy Holly, Ritchie Valens y J.P. “Big Bopper” Richardson en un despiadado golpe del destino. Eso ocurría en Febrero de 1959. El último año de la década resultó ser tristemente perjudicial para el Rock. Junto al fatal incidente que causó la muerte de esas tres figuras míticas, Chuck Berry era arrestado en Diciembre y procesado “por cruzar las fronteras del estado transportando a una menor con fines inmorales en flagrante violación del Acta de Mann (Mann Act)”. Aunque la primera causa fue sobreseída (ya que alegó haber sido objeto de prejuicios raciales) el juzgado decidió volver a procesar a Berry. Tras el segundo juicio fue finalmente condenado a tres años de cárcel. Todo esto, unido a los escándalos del “Payola”, la desenfrenada sexualidad inherente al Rock’n’Roll y la depravación vista en ello, provocó la estampida que dejó al Rock en manos de los blancos y lo debilitó hasta convertirlo en un lenguaje fácilmente asimilable por el sistema.

Naturalmente, tal depravación solo era vista por “aquellos que compartían el código liberal de Adams, con su sentido elitista de puritana moralidad” – como Smith define con rigurosa precisión – los mismos que “sentaron las bases de la ‘Independencia’ Americana y su consecuentemente negativo sistema de valores heredado hasta nuestros días”.

Hay que tener en cuenta que, como sugería Dylan cuando hablaba del movimiento por los derechos civiles, mencionando incluso el escándalo del “Payola”, el problema no era solo una cuestión de carácter racial o moral, sino que implicaba también intereses políticos y económicos, sin duda la verdadera preocupación de las principales compañías discográficas y distribuidoras. Smith alude a lo mismo, en un contexto político, cuando se refiere a aquellos que “sentaron las bases de la ‘Independencia’ Americana y su consecuentemente negativo sistema de valores”.

Es por esa razón que, declara Smith, “todavía existen aquellos que activamente rechazan el legado de semejante sistema de valores. Y es esta clase de rechazo, desviación, transgresión, algo que no solo yace en las raíces de lo que en realidad significa la desinhibida música Americana, sino que se ha convertido en una tradición en si mismo de la izquierda Americana”.

De todos modos, el proceso de segregación del Rock’n’Roll se logró de forma satisfactoria, como refleja Smith: “El Doo-wop fue inventado en los años 40 por una juventud negra en las esquinas de las calles, pero alcanzó las listas de éxitos a finales de los 50 cuando los Italo-Americanos lo adoptaron como suyo propio, mientras la mayoría de los intérpretes Afro-Americanos se pasaban a la música Soul”.

“Cuando el ‘Twist And Shout’ llega a América desde el otro lado del charco en 1964, el Rock’n’Roll ya había sufrido un linchamiento infernal ¿Quien – se pregunta Smith – era capaz de escuchar algo mas allá de los ineludibles aullidos de la Beatlemanía?”

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A este punto el Rock’n’Roll se ha convertido en una cosa de músicos Blancos. No se ve un solo cantante Negro, ni guitarrista, liderando una banda de Rock’n’Roll, desde que Berry fue apartado del negocio. Pero Jimi Hendrix aparece en la escena del Rock para cambiar las cosas, volviendo a lo que siempre debería haber sido, de acuerdo con la teoría de Smith. Como Dylan hizo antes, “Bringing It All Back Home (Trayendolo Todo de Vuelta a Casa)” desde las Islas Británicas, Jimi aportaría su “Experience (Experiencia)” para llevar de nuevo al Rock’n’Roll a un terreno racialmente integrado.

Eso es lo que Brent L. Smith llama el Enigma Hendrix. Según sus propias palabras, “El acompañante-en-una-banda-de-R&B-convertido-en-fascinante-rockero, Jimi Hendrix, no solo revolucionó la manera de tocar la guitarra eléctrica, sino que psicodelizó su forma en una única actuación”. El autor del referido artículo continúa proporcionándonos una bastante emocional narración de los hechos ocurridos en el Monterrey Pop Festival en 1967, cuando Jimi Hendrix asombró a la audiencia, y al mundo, incendiando su guitarra, en “uno de los momentos mas intensos de la historia de la música Americana”.

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Instantes después del acto flamígero, el joven fotógrafo Ed Caraeff “con literalmente el último disparo de su carrete, capturó una de las imágenes más icónicas del Rock. Incluso tuvo que utilizar su cámara para escudarse frente a las llamas que Hendrix invocaba con sus manos hacia las alturas”. Smith aún añade, “Era uno de esos momentos en los que aplaudir resulta casi vulgar”. Para hacernos sentir como si hubiésemos estado allí nos cuenta lo que la testigo de primera mano Michelle Philips de los Mamas And The Papas recuerda: “Yo estaba entre el público y estaba aterrada. No era el contenido sexual de su espectáculo lo que me aterraba, sino lo que hizo con su instrumento. Estaba arrojando gasolina sobre su guitarra y prendiéndole fuego. Nunca había visto nada igual en mi vida”. Entonces el joven escritor concluye: “Era algo al mismo tiempo tan sagrado y tan eléctrico; Apunta hacia lo espiritual – ¿o mas exactamente, lo esencial? – Después de todo, era la primera declaración matrimonial entre el Blues y la Psicodelia: Al Rock’n’Roll se le otorgaba un renacimiento místico”. Y llegando al extremo definitivamente religioso, Smith sacraliza el acontecimiento preguntándose, “Quemando su guitarra en efigie ¿aseguraba Hendrix la salvación del Rock en toda su pureza, para cualquiera en disposición de abrazarlo? Si los 50 fueron los días del viejo testamento del Rock ¿Era Hendrix aquí el uncido para morir por todos nuestros pecados?” Leyéndole tiene uno que reconocer la trascendencia de la actuación de Jimi Hendrix, incluso estar de acuerdo en que la influencia del guitarrista negro ha sido inconmensurable. Tenemos que admitir la fuerza devastadora y la significación de su revolucionario acto, pero yo tiendo a creer que había también mucho exhibicionismo en toda aquella parafernalia de la Jimi Hendrix Experience. De cualquier modo, fue ciertamente el gran momento, el manifiesto Rock de una vuelta a las raíces. Como el propio Smith escribe, “Lo que fuera que Hendrix fuese, él era el único intérprete capaz de reconciliar el roto, racialmente cargado y dicotomizado estado del Rock’n’Roll”.

De forma misteriosa, pero fácilmente comprensible, Smith vuelve a Dylan y escribe, “Sin olvidar que el más grandioso single de Hendrix fue la inmortal versión del ‘All Along The Watchtower’ de Bob Dylan, me gustaría regresar a la todavía leyenda viviente por derecho propio”. Y a continuación, inteligentemente afirma, “Cuando Dylan se volvió eléctrico en 1965 eso fue visto como una traición al género folk, algo que un montón de fans odiaron y por lo que le despreciaron, incluso hasta el día de hoy”. En realidad, “la transformación de trovador solitario a líder eléctrico fue, de hecho, su total reconocimiento y lealtad a la más pura música Americana. El Rock’n’Roll era una forma de arte nueva que emergía de la expansión más profunda del espíritu Americano”. Por supuesto, es verdad, y Dylan lo sabía, así que, “simplemente, hacia honor a sus raíces”.

Hay una excelente canción que una vez escribió Neil Young, titulada, “Hey Hey, My My (Out of The Blue)”, que formó parte de la banda sonora original de la película de Dennis Hopper “Out of The Blue”. El “film” retrataba a una adolescente Punk, fan de Elvis, que pensando que “es mejor arder que desvanecerse” comete suicidio después de asesinar a sus padres, en un intento de matar al Rock’n’Roll para siempre. Pero tal como la letra de Neil, en emocionante contraste con las imágenes de esa película, afirma: “El Rock’n’Roll permanecerá, hey hey, my my, el Rock’n’Roll nunca morirá”. Y esa es la única verdad.

Smith aún escribe un más que interesante epílogo en el cual describe lo que está sucediendo en los garajes e  improvisados  estudios a través del país en America – y yo añadiría, en todo el mundo. Como él dice, “Eso nos indica que a pesar de los turbulentos efectos de la expansión digital en todos los sectores de nuestra cultura en el siglo XXI, el Rock’n’Roll no solo está todavía pataleando sino que está floreciendo y lo está haciendo en la iluminada oscuridad, fuera del foco de atención de la cultura dominante”. Y si, incluso “aunque pueda ser arrebatado y comprado, apartado de la calle y desvergonzadamente adulterado en estudios corporativos otra vez ahora” lo que realmente sabemos es que la subterránea reactivación del ‘garage rock’ en la actualidad “prueba que es su espíritu lo que persiste y lo que vuelve a turbar el ‘statu quo’. Aún incita a los jóvenes de corazón a acudir a actuaciones en directo y está sacando a los adolescentes fuera de la aséptica monotonía  de los centros comerciales de los suburbios”.

Todo esto sucede, y sucederá siempre, porque, como escribió Dylan, “No se puede matar una idea”. Mientras haya alguien ahí fuera dispuesto a coger una guitarra, deseando echar el resto cantando para expresar su descontento por lo que está mal en el mundo, el Rock’n’Roll seguirá ahí, “out of the blue (caído del cielo)”… “and into the black (y en lo negro)”.

El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Brent L. Smith (13 de Abril de 2016) Like It Is: Bob Dylan Explains What Really Killed Rock’n’Roll. Consultado el 14 de Mayo de 2016 en https://medium.com/cuepoint/like-it-is-bob-dylan-explains-what-really-killed-rock-n-roll-f6a4b6587a1a#.

James Morgan, BBC News – Washington, DC (7 de Abril de 2015) What Do American Pie’s Lyrics mean? Consultado el 17 de Mayo de 2016 en http://www.bbc.com/news/magazine-32196117

history.com Staff – This Day In History (28 de Octubre de 2009) Chuck Berry Goes On Trial For The Second Time. Consultado el 17 de Mayo de 2016 en http://www.history.com/this-day-in-history/chuck-berry-goes-on-trial-for-the-second-time

Rock’n’Roll’s Death

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Coincident with the first news related to the launch of Dylan new album, whose title, “Fallen Angels”, is already more than suggestive, young writer Brent L. Smith published on April 13th a revealing article I deemed worthy of being brought here today to be analyzed and discussed. An excellent friend of mine, who lives in California, led me to that article, so I feel extremely grateful to her for that reason. The essay is referring to the only interview Bob Dylan gave last year, which appeared on the bimonthly magazine of the AARP (American Association of Retired Persons) following the publication of his previous work, the unusual “Shadows in The Night”, which brought together 10 old ballads taken from Frank Sinatra’s songbook. The septuagenarian songwriter clarified in the interview the reasons that led him to record those songs and his genuine intention to release an album like that at the present time. But that was not the issue motivating Smith to refer to the interview as a starting point for his thesis. It was actually the statements that the wily old troubadour made about the reasons that, according to him, caused Rock’n’Roll’s Death, that inspired him. Amazing statements that no one seemed to take seriously and yet the writer in question interpreted it as a “heartbreaking revelation of a silent assassination.” Though that was a too severe conclusion.

Dylan talks about the commercial segregation rock suffered when the civil rights movement was gaining momentum around 1960. From its fused inception, he says, Rock’n’Roll was a racially integrated American invention, blasted in teenage bedrooms as early as 1955. At the very moment the pro civil rights fight looked like it was threatening the establishment, Rock’n’Roll turned out to be conveniently divided, on the sly, by the system powers, between White (British Invasion) and Black (Soul) music. Dylan’s statements reveal the reasons that made possible such segregation. Racial prejudice led to consider Rock miscegenation something extremely threatening and they decided to dismantle it, starting with the “Payola” scandals. Label and distributing companies were bribing DJ’s to systematically spread certain records, so they could achive their purpose leaving Black Music out of the waves, especially the one out of their control and against their interests.

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Lester Lanin during the Payola scandal hearings

February 1, 1960                                                    Photo Credit: Ed Clark

Evidently, Dylan’s allegations are irrefutable. Quoting Smith, “that was an unnerving moment in music historicity” and, reading his article, we may be aware of “the devastating effects big money can have when attempting to hijack music’s forever unfolding;” But come to believe that anything actually killed Rock’n’Roll is too much defeatist. There has been a lot of talk about Rock’n’Roll’s death since the advent of punk and many artists, beside the Sex Pistols, have addressed the subject in their lyrics, but still being like that, at present, it sounds risky to declare with certainty that Rock is dead.

For several reasons that Smith’s article succesfully analyzes in depth, Rock is considered depraved, scandalous, vulgar and pernicious within the bourgeoisie, being rejected by the good manners and persecuted by the establishment. Smith’s paper delves on the subject wielding arguments taken from different sources going from Norman Mailer writings about the White Negro, the hispters and jazz’s inherent sexuality, to Frank Sinatra and Martin Luther King Jr.’s detrimental statements about Rock’n’Roll. It also highlights John Adams considerations expressed in a letter written in 1779. In the mentioned letter Adams described the depravation of the ambience and the sound of music heard in the taverns and public houses (aka pubs) frequented by black people in the following terms: “The delirium that rages is enough to induce every man of sense and virtue to abandon such an execrable race to their own perdition.”

But, as Smith himself pointed out: “Where some see depravity and vulgarity, others see liberation. Where some hear raging delirium, others hear music.”

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Don Mc Lean’s song, “American Pie”, talks about the evolution of Rock’n’Roll through the decades until 1971, starting with the 50’s and the line mentioning the Day the music died, in clear allusion to the fateful plane crash that took the lives of Buddy Holly, Ritchie Valens and J.P. “Big Bopper” Richardson in one merciless blow. That was in February 1959. Last year of the decade turned out to be grievously harmful to Rock. Besides the fatal incident that killed those three mythical figures, Chuck Berry was arrested in December and convicted “for transporting a minor across state lines for immoral purposes in violation of the Mann Act.” Althought his earlier conviction was thrown out of appeal (as he claimed to have been object of racial prejudices) the prosecution decided to retry Berry. After retrial he was finally condemned to a three years sentence. All of this, added to the “Payola” scandals, the unbridled sexuality inherent to Rock’n’Roll and the depravation seen within it caused the stampede that left Rock in the hands of whites and weakened it to turn it into a language easily assimilated by the system.

Of course, such depravation was only seen by “those who shared Adams’ brand of liberty, with its elitist sense of puritanical morality” – as Smith accurately defines – the same ones who “laid the foundations of American ‘Independence’ and its consequently detrimental value systems still being inherited up to this day.”

It must be noted that, as Dylan suggested when he talks about the civil rights movement, even mentioning the Payola scandals, the problem was not only about racial or moral issues, but also implying political and economical interests, actually the real concerns of the main record labels and distributing companies. Smith conveys the same, in a political context, when he refers to those who “laid the foundations of American ‘Independence’ and its consequently detrimental value systems.”

It is for that reason that, Smith declares, “still there are those that actively reject such bequeathed value systems. And it’s this kind of rejection, deviation, transgression that not only lies at the root of what uninhibited Americana is all about, but it’s become a left-handed American tradition unto itself.”

Anyway, the Rock’n’Roll segregation process was successfuly achieved, as Smith reflects: “Doo-wop was invented in the 1940’s by black youth on street corners, but it shot to the top charts in the late 50’s when Italian Americans adopted it as their own, just as most African American performers moved toward soul music.”

“When ‘Twist And Shout’ comes to America from across the pond in 1964, Rock’n’Roll had already taken one hell of bludgeoning. Who – Smith wonders – was able to hear anything over the inescapable screams of the Beatlemania?”

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At that point Rock’n’Roll has become just a White musicians thing. No one Black singer, or lead guitarist, is seen in front of a Rock’n’Roll band, since Berry was put out of business. But Jimi Hendrix appears on the rock scene to change things back to what it should have ever been, according to Smith’s theory. As Dylan did before, “Bringing It All Back Home” from the British Isles, Jimi would carry on his Experience to bring Rock’n’Roll back to a racially integrated land.

That’s what Brent L. Smith calls the Hendrix Enigma. In his own words, “R&B-sideman-turned-mesmerizing-rocker Jimi Hendrix not only revolutioned the way the electric guitar was played, but psychedelicized its form in a single performance.” The author of the referred article continues giving a quite emotional narration of the facts at the Monterey Pop Festival in 1967, when Jimi Hendrix astonished the audience, and the world, setting his guitar ablaze in “one of the most powerful moments in American music history.”

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Not long after the flaming act, young photographer Ed Caraeff “with literally the last shot of his roll of film, snapped one of Rock’s most iconic images. He even had to use his camera to shield his face from the flames Hendrix summoned higher with his fingers.” Smith still adds, “It was one of those moments when cheering is almost vulgar.” To make us feel as if we were there he tells what first hand witness Michelle Philips of The Mamas & The Papas recalls: “I was in the audience and I was appalled. It was not the sexuality of his show that appalled me. It was what he did to his instrument. Here he was throwing lighter fluid on his guitar and setting it on fire. I had never seen anything like that in life.” Then the young writer concludes: “Was it something at once so sacred and so electric, it points to the spiritual – or more accurately, the essential? – After all, it was the first declarative marriage between the Blues and Psychedelia: Rock’n’Roll was given a mystical rebirth.” And becoming definitely religious, Smith sacralizes the event asking himself, “By burning his guitar on effigy, did Hendrix ensure the salvation of unadulterated Rock for anybody willing to embrace it? If the 50’s were the old testament days of Rock, was Hendrix its anointed one here to die for all of our sins?” Reading him one must recognize the relevance of Jimi Hendrix performance, even agree the black guitarist influence has been immeasurable. We must admit the devastating force and significance of his revolutionary act, but I tend to believe there was also a lot of exhibitionism in all that Jimi Hendrix Experience paraphernalia. Anyway, it was certainly the big moment, the Rock manifesto of a return to the roots. As Smith wrote himself, “Whatever Hendrix was, he was the only performer capable of reconciling the broken racially-charged and dichotomized state of Rock’n’Roll.”

Mysteriously, but easily understandably, Smith returns to Dylan and writes, “Without forgetting that Hendrix’s biggest single was the immortal cover of Bob Dylan’s ‘All Along The Watchtower’ I’d like to get back to the still living legend in his own right.” Then he cleverly states, “When Dylan turned out electric in 1965 it was seen as a betrayal to the folk genre, something a lot of fans hated and scorned him for, even to this day.” Actually, “the move from lone troubadour to electric front man was, in fact, his total acknowledgement and loyalty to pure music Americana. Rock’n’Roll was a new art form that emerged with the deepened expansion of the American spirit.” Of course it is true, and Dylan knew that, so, “he was just honoring his roots.”

There’s an excellent song Neil Young once wrote, called “Hey Hey, My My (Out of The Blue)”, which was used as part of the original  soundtrack in Dennis Hopper movie “Out of The Blue.” The film was about a teenager Punk girl, Elvis’ fan, who thinking “it’s better to burn out than to fade away” commits suicide, after murdering her parents, in an attempt to kill Rock’n’Roll forever. But as Neil lyrics, in thrilling contrast with the images in that movie, assert: “Rock’n’Roll is here to stay, hey hey, my my, Rock’n’Roll will never die.” And that’s the only truth.

Smith still writes a quite interesting addendum in which he describes what’s happening in garage and makeshift studios across the country in America – and I might add, all over the world. As he says, “it tells us that despite the turbulent effects of the digiscape on all sectors of our culture in the 21st century, Rock’n’Roll is not only still kicking but it’s thriving and it’s doing so in the illuminated dark, out of the mainstream limelight.” And yes, even “though it may be snatched or bought off the streets and shamelessly adulterated in corporate studios now and again” what we really know is that the current garage rock revival underway “proves its spirit is what persists and what returns to haunt the status quo. It still compells the young at heart to flock to live shows and it’s pulling teenagers out of the sanitized drudgery of strip mall suburbia.”

This all happens, and always will, because, as Dylan wrote, “you can’t kill an idea.” As long as there is someone out there ready to take a guitar, wanting to sing out its heart to express its discontentment about what’s wrong in the world, Rock’n’Roll will still be there, out of the blue… and into the black.

The Hypnotist Collector

Bibliography:

L. Smith, Brent (April 13, 2016) Like It Is: Bob Dylan Explains What Really Killed Rock’n’Roll. Retrieved May 14, 2016 from https://medium.com/cuepoint/like-it-is-bob-dylan-explains-what-really-killed-rock-n-roll-f6a4b6587a1a#.

Morgan, James BBC News – Washington, DC (April 7, 2015) What Do American Pie’s Lyrics mean? Retrieved May 17, 2016 from http://www.bbc.com/news/magazine-32196117

history.com Staff – This Day In History (October 28, 2009)  Chuck Berry Goes On Trial For The Second Time. Retrieved May 17, 2016 from http://www.history.com/this-day-in-history/chuck-berry-goes-on-trial-for-the-second-time