El Palacio de Guzmán y Sonorama 2016

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El pasado sábado asistí a un más que entretenido espectáculo de calle protagonizado por Joaco Showman junto al Palacio de Guzmán. La función tuvo lugar en la plaza del pueblo, cerca de la iglesia, en la pintoresca pedanía Burgalesa de origen medieval que da nombre al palacio.

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Fue un espectáculo de magia y humor organizado por los propietarios de la Posada de Guzmán. El mencionado palacio, adquirido por sus actuales propietarios, fue restaurado en 2001 y convertido en posada con fines turísticos para el excursionismo rural.

Tanto el artista Joaco Showman como yo mismo, en calidad de representante, habíamos sido invitados a pasar el fin de semana en la posada del palacio, a raíz de la actuación. Tengo que agradecer a los propietarios su hospitalidad y el excelente trato que nos dispensaron. La estancia no ha podido ser más agradable. Agasajados en todo momento, fuimos obsequiados con un delicioso rabo de toro, bebida a discreción y buen café. Igualmente, disfrutamos de una estupenda cena, una bonita habitación muy confortable y un desayuno abundante con café o ColaCao, zumos, fruta, bizcocho y toda clase de bollería. La visita incluso habría merecido la pena aunque solo fuera por disfrutar de las instalaciones del hermoso palacio medieval, decorado con un gusto exquisito al más puro estilo castellano.

Al acercarnos el domingo a Aranda de Duero  para coger el autobús de regreso a Madrid nos encontramos con el Festival de Música de Aranda, Sonoroma 2106. Se comentaba allí que la asistencia al Festival había duplicado este año la población de la localidad Burgalesa. Se trata de un evento que cada año tiene más adeptos. Y no es de extrañar, ya que la organización y la calidad de los participantes se supera año tras año.

Ya en la pasada edición fueron cerca de un centenar de grupos y artistas los que desfilaron por los escenarios del Sonorama, tanto los ubicados dentro del recinto, como los repartidos por las diversas plazas de Aranda de Duero.

Grupos de la categoría de Calexico, Tulsa, Bambinika, Biznaga, Vetusta Morla, The Parrots, Los Toreros Muertos, Neuman, Marlango, Los Nastys, Dorian, Arizona Baby, Bigott, Dinero, Mercromina, Mucho, Correos, Clap Your Hands Say Yeah, Belize, Smile, Supersubmarina, Zahara, Lichis, Lucia Scansetti, Anna Calvi, La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La MODA), La Habitación Roja, Reikiavik, Noreste, Australian Blonde, Ángel Stanich, Rufus T-Firefly, Pecker, Sexy Zebras, Reina Republicana, Acrobata y Los Vengadores entre otros muchos…

 

Cartel Sonorama 2016

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En la presente edición se ha registrado un alto número de participantes. Entre las confirmaciones definitivas, en primera instancia, figuraban artistas de la talla de:

091, Second, The Hives, Señores, Love of Lesbian, La Frontera, Niño de Elche, Mucho, Miss Caffeina, Luis Brea y el Miedo, Izal, Ellos, Delorentos y Carlos Sadness.

Belako, Elyella DJ’s, Exsonvaldes (con Elena Miquel), León Benavente, Julieta 21, Kula Shaker, Nudozurdo, Quique González, Onda Vaga, Sidecars, Supercroma, Triángulo de Amor Bizarro, Molotov, Mando Diao, Ángel Stanich, Corizonas, Egon Soda, Manel y El Dúo Dinámico.

Y de los confirmados a última hora, entre los más destacables, participaron los siguientes:

Fuel Fandango, L.A., Alex Cooper, Delorean, Digital XXI & Stefan Oldsal, Maga, Micky y Los Colosos del Ritmo, Carmen Boza, Bozza, Morgan, Embusteros, Super Ratones, Fizzy Soup (ganadores del concurso Talento Ribera) y Perro.

Ahora ya solo resta esperar al año próximo.

El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Todoindie (19 de Julio de 2016) Sonorama 2016/Cartel/Entradas/Horarios. Consultado el 14 de Agosto de 2016 en http://todoindie.com/sonorama-2016/

Revolver (Versión en Castellano)

El viernes pasado fue el 50 aniversario de la publicación de “Revolver”, el séptimo álbum de los Beatles, en el Reino Unido. No salió a la venta en los EE.UU. hasta el 8 de agosto, sin embargo, por lo que hoy se cumplen 50 años de su lanzamiento en Norte América (debido al retraso en publicar la versión en castellano, en realidad debería decir anteayer; lo de “hoy” se refería al momento en el que publiqué el artículo en inglés). Por una de esas extrañas coincidencias de la vida, hace no más de tres semanas recibí un mensaje de mi buen amigo Valentín Calderón, un conocido fan de Bob Dylan en los círculos de aficionados españoles. En su nota, mi amigo me pedía consejo con el fin de averiguar como valorar y certificar una copia original en vinilo del LP “Revolver” firmado por los Fab Four”.

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Me decía que obra en su poder esta edición original del sello Parlophone publicada en el Reino Unido. La cubierta es rasgada por la mitad, como se ve en la imagen de arriba, pero los 4 autógrafos de los Beatles siguen a, bien conservados y todavía visibles, aunque un poco lavados por el tiempo. Mi amigo Valentin no tiene ninguna duda de que las firmas son auténticas, ya que él lo recibió como regalo de un amigo de la infancia quien lo adquirió a su vez de su propia madre. Ella trabajaba en Londres en aquél tiempo y tuvo la oportunidad de conseguir que los Beatles le firmaran su ejemplar de este disco cuando les conoció en el lugar donde trabajaba.

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Solicité la ayuda de un amigo en el grupo de facebook “Everything Beatles.” Por supuesto, este amigo me atendió muy amablemente y me dió un par de direcciones URL de sitios web dedicados a estas cuestiones donde podrían proporcionarme información acerca de las copias firmadas de álbumes de los Beatles. Les escribí pidiendo consejo respecto a ese tema, pero aún no he obtenido respuesta alguna. Incluso pensé en la más que improbable posibilidad de ponerme en contacto con alguno de los Beatles vivos :).

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Antes de hacer un breve comentario sobre algunas particularidades de “Revolver”, quería mencionar la solicitud de mi amigo y darla a conocer entre todos mis lectores, por si acaso alguien por ahí podría echarnos una mano o decirnos cómo proceder.

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Otra curiosidad del mencionado ejemplar es que aún hay otro autógrafo más, perfectamente visible sobre la firma de John Lennon. No podría afirmarlo con seguridad, pero he indagado en la red para hacer las comparaciones pertinentes y parece que podría estar firmado por Lester Pigott, el famoso jockey británico, ganador en varias ocasiones del Derby de Epsom.

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Como homenaje a este LP, que muchas personas consideran la mayor obra maestra entre los álbumes conceptuales de los Beatles, voy a comentar un par de datos curiosos respecto a las sesiones de grabación en estudio. Geoff Emerick, el ingeniero de sonido, una vez declaró: “Con ‘Revolver’, se trataba más de cómo hacer que las cosas sonasen diferente, en lugar de reales“. A modo de ejemplo, en “Tomorrow Never Knows” podemos escuchar el graznido de una gaviota que en realidad era la risa de McCartney reproducida al revés a doble velocidad. Otra cosa interesante a destacar es la banda de metales incluida en “Yellow Submarine” y la divertida y un tanto alocada sesión, donde Brian Jones, Marianne Faithfull, Pattie Harrison, Neil Aspinall e incluso Geoff Emerick y George Martin, hacian los coros. Sin duda, el LP revolvió las cosas como ningún otro empeño en el terreno del pop-rock lo había hecho antes.

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El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Scapelliti, Christopher (5 de agosto de 2016) The Beatles ‘Revolver’: Guía de las canciones, instrumentos y equipos de grabación. Consultado el 8 de agosto de 2016 en http://www.guitarworld.com/guide-recording-equipment-songs-and-instruments-featured-beatles-revolver-album

Cabrera, Enrique (Copyright © 1996-2000) Only Some Northern Songs In Revolver. Consultado el 8 de agosto de 2016 en http://www.upv.es/~ecabrera/revolver.html

Iñigo Coppel “En El Olympia”

Ya he escrito anteriormente acerca de Iñigo Coppel. Probablemente el cantautor de mayor proyección, actualmente, en el panorama musical Español. Su nuevo disco, ya grabado, “Los Nobles Salvajes”, al que me refería en otra ocasión, está ahora en la fase definitiva de pos-producción y verá la luz después del verano. Pero entretanto, hoy quiero llamar la atención de mis lectores sobre su anterior trabajo, un excelente disco producido por José Nortes y grabado en directo en la Taberna del Viejo Artuset el 27 de Diciembre de 2013.

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El CD comienza con ese tema insólito, “Iñigo Coppel Viaja A La Edad Media Y El Rock And Roll Salva Su Vida”. Un cantar de gesta que enseguida te atrapa en su desenfrenada carrera de corte surrealista donde el desventurado cantautor callejero en el que se transmuta el artista narra en primera persona lo acontecido cuando por un fenómeno inexplicable viaja en el tiempo a un pasado medieval. No quiero hacer una crónica del álbum ni analizar aquí las canciones o valorarlas en ningún sentido. Solo pretendo invitaros a escuchar un disco que en mi opinión no tiene desperdicio y del que es muy posible acabéis enamorados a poco interés que pongáis en escucharlo. Basta con dejarse llevar por la arrolladora habilidad de Iñigo para transmitir emociones y narrar historias con ese humor suyo cargado de sarcasmo o esa inmensa sensibilidad con la que posa su verdad sobre las almas para llegar al fondo de las cosas con una honestidad inquebrantable.

El “Tango del Amante Traicionado” deja una amarga sonrisa en el oyente tras la sonora carcajada que provocan esos versos finales:

“¡La fe! ¡Es pa’ perder la fe!
Vivimos acosados por la infamia,
Son tiempos de amor casto y monogamia,
¡Más bajo ya no se puede caer!”

Porque uno piensa con nostalgia en cuan cierto es eso de que “tan solo los amantes creen en el amor”. Y, al fin y al cabo, en cuan lamentable es la traición, incluso si se le da la vuelta al planteamiento y con admirable sentido del humor se convierte en víctima al pobre cómplice de la primera deslealtad.

Encontramos entonces esa balada inimaginable que es “Serenata para C”. La certera descripción de ese alguien que uno ama en silencio sin comprender como es posible que semejante ser pueda vivir con esa angustia y sentir la tristeza, el dolor, el miedo, la ansiedad y la infinita soledad que la envuelve a pesar de ella misma y su belleza perfecta. “¿Quien lo puede creer?”. Sin embargo lo entiendes, porque a través de la mirada del autor también tú llegas a amarla. Es justo antes de la tercera estrofa, cuando el mágico violín de Manu Clavijo hace su aparición, cuando esta serenata cobra todo el sentido y llegas a hilvanar todos los elementos, completando la imagen capturada en la composición.

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La guitarra de Coppel arranca como una airada protesta de aquellas que Bob Dylan entregó al mundo en el año ’63. La misma fuerza narrativa, el mismo impacto musical y la misma convicción. Solo que aquí lo que se cuestiona es si el asesinato de ese hombre, al que hubo de ejecutar el propio narrador, tenía algún sentido. “¿Estáis Seguros de que era un Fascista? ¿Estáis seguros de que no habrá más como él?” La canción no solo denuncia una practica macabra y el hecho de que con toda probabilidad eligieron a la victima equivocada, sino que la elección, por esa misma regla de tres, podría llevarles a asesinar a media humanidad.

La siguiente pista contiene mi canción favorita del disco. No me preguntéis por qué. A pesar de todo, trataré de ofrecer una explicación. “Acaba Conmigo” es un sincero acto de contrición y, como tal, resulta conmovedor. La incisiva sucesión de acordes me cautiva. El tono lacerante de la melodía, acompañando al reconocimiento de la culpa en la afligida voz de Iñigo, penetra en mi como el acero afilado de una navaja de afeitar. La aceptación del castigo asumiendo la pena capital como única forma de redención hace estragos en mi integridad emocional. Y cuando, dispuesto a pagar con su vida por el daño causado, exclama: “Dispárame ¿A qué estás esperando? …acaba conmigo de una vez”, no puedo evitar que se me parta el alma.

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Como una declaración de principios, como un acto de fe en la condición de juglar, Iñigo Coppel recita a continuación este poema que llega directamente al corazón. “En El Olympia” nos habla de una fe perdida y recobrada durante ese encuentro con Gardel y todos los grandes cantores, cuando, como dice la canción, “Los caminos de la vida, escuchadme, mes amis, arrastraron mi alma herida hasta el Olympia en Paris”.

“Laura Y Las Desventuras Del Joven Coppel” narra con una gran dosis de socarronería un primer fracaso amoroso que resulta ser una victoria, un propósito cumplido y la reafirmación como ser humano. Y lo hace a ritmo de rock con envidiable maestría.

De nuevo otra estremecedora balada éste “Recuerda El Viento” que el músico Bilbaíno le canta a un piano recordándole que una vez fue un bello roble, que una vez fue libre y noble. Eso hasta que lo derribaron para convertirlo en ese piano que ahora ocupa un rincón del escenario en un bar de cantautores.

“Oiga, Que Hubieran Estudiado” precede a la ultima pista del disco. Se trata de un singular blues que el autor habitualmente dedica a todas esas mujeres que pudiendo estar con esos otros músicos triunfadores, glamurosos y sofisticados, eligen la compañía de tipos como él. Gran tema que aborda con ironía la cuestión del éxito, el verdadero valor de la creación artística y el escabroso asunto de la nada desdeñable motivación que supone la conquista de algún que otro ejemplar del sexo opuesto para dedicarse a esto de la música.

El magnífico tema final, titulado así, “Si Algún Día Yo Muriera -Dios No Lo Quiera-” es, como su propio nombre indica, un testamento artístico. Eso es solo en apariencia, en realidad es mucho más que eso. Es como un examen de conciencia, un rendir cuentas con el pasado para extraer de ahí todo lo aprendido y reafirmarse en sus creencias. En definitiva es la confirmación de estar en el camino, en paz consigo mismo, tras haber recorrido un largo trecho. Cómo él dice: “no me quitan lo cantado, aprendí a estar de mi lado, morí cuerdo y fui feliz”.

https://coppel.bandcamp.com/album/en-el-olympia

El Coleccionista Hipnótico

Quédate Conmigo

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No fui muy diligente a la hora de hacerme con un ejemplar del penúltimo disco de Bob Dylan, el álbum titulado “Shadows In The Night”. En cualquier otro caso habría corrido a visitar la tienda on line de Amazon para encargarlo con antelación en cuanto estuvo disponible. Pero el puñado de versiones de antiguas canciones interpretadas por Sinatra no llamaba especialmente mi atención. Más aún cuando ninguno de los títulos de las canciones seleccionadas me resultaba familiar. De hecho nunca llegué a adquirirlo por propia iniciativa, sino que fue un regalo que me hicieron que nunca agradeceré lo suficiente.

La primera vez que lo escuché lo hice sin demasiada convicción mientras dedicaba mi tiempo a otras actividades que seguramente me proporcionarían una más inmediata gratificación. O eso creía yo. Uno a veces puede resultar de lo más banal, incluso “snob”. Mi primera impresión fue acogerlo con extrañeza, mas bien como otra osadía del afamado cascarrabias, empeñado en demoler su leyenda. Y pensé, “demasiado sombrío, pero en fin, está bien, se ha ganado con creces el derecho de hacer lo que le venga en gana”. Me dije, “no importa, ya lo escucharé más adelante con el debido respeto y con mayor detenimiento, seguro que lo merece. Tendré que poner mis cinco sentidos en la letra de las canciones y en su forma de cantarlas”. Y así lo hice. A la noche siguiente me senté tranquilamente a escucharlo y a saborear una por una cada una de las piezas de tan refinado mosaico.

¿Que por qué lo hice? En primer lugar, como ya he dicho, por respeto al artista, y luego porque, después de tantos años, ya sé que para llegar al verdadero placer de los sentidos que significa entender a Dylan, no basta con la primera escucha o con un acercamiento superficial, hay que penetrar en el alma del intérprete persiguiendo en sus rimas hasta el último aliento. No en vano la primera vez que oí “Visions Of Johanna” me pareció una letanía insufrible y en poco tiempo acabó siendo tan imprescindible como lo fueron “Desolation Row” y “Gates Of Eden”. Canciones llenas de significado. Con ellas llegué a entender que hay una peculiar belleza más allá de los confines de la realidad y que por más que uno discuta sobre lo que es real y lo que no, nada de eso importa dentro de ese lugar al que Bob Dylan nos invita.

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Aunque lo que de verdad importa es lo que ocurrió entonces. La suave brisa del lamento de “I’m A Fool To Want You”, la cálida ternura y la desgarradora revelación de un amor enfermizo que es necesario erradicar, pero sin el que es imposible vivir. La hermosa tristeza en la evocadora voz ya gastada transmitiendo la emoción de ese amargo final en el que descendió la luna y desaparecieron las estrellas, pero el sol no salió al amanecer. No había ya nada que decir, “The Night We Called It A Day (la noche en que lo dejamos)”. Todas esas historias de desengaño, de amores sin remedio que lastiman y son a un tiempo inevitables, cantadas con la maestría de un dotado narrador con la voz ronca y dolida y la extremada habilidad de un avezado intérprete con la experiencia de medio siglo.

Todo eso estaba sucediendo cuando el sonido melancólico de la tercera pista llega a mis oídos, abriendo de nuevo mi sentido de la percepción como tantas otras veces. Solo que esta vez discurría por caminos muy diferentes, de vuelta a un pasado lejano que ni siquiera podría recordar. La canción, titulada “Stay With Me (Quédate Conmigo)”, había hecho su debut en directo pocos meses antes, interpretada por Dylan en el concierto del 26 de Octubre de 2014 en el Dolby Theatre de Hollywood, CA. Naturalmente yo ya había escuchado esa versión en directo y probablemente alguna otra versión posterior de esa misma gira que me habría impresionado muy favorablemente. Sin embargo, no le había dedicado aún la atención requerida a la grabación de estudio que ahora llenaba la sala de mi apartamento. Algo en esa interpretación me conmueve y sugiere un análisis mas exhaustivo. Tengo que escucharlo de nuevo para poder hablar de ello. Lo dejo para el final.

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Bob Dylan’s album, Shadows In The Night, released on February 3, 2015
A selection of songs made famous by Frank Sinatra

Continúo atento a “Autumn Leaves”, llena de nostalgia y melancolía. Una composición redonda que Dylan canta con una convicción nada desdeñable comparativamente y una maestría sin precedentes en su carrera discográfica. Sin duda la más lograda interpretación del disco, para aquellos expertos en técnica vocal, junto con el tema anterior, “Stay With Me”, del que luego hablaremos en profundidad. Sin olvidar el título que cierra el álbum, “That Lucky Old Sun”; Esa maravillosa plegaria del pobre trabajador extenuado que envidia al sol por no hacer nada sino dar vueltas por el cielo todo el día. Un tema que Dylan ya cantó con cierta frecuencia en el año 86 y luego en Madison ’91, donde hizo una versión inolvidable. Volvió a cantarla en alguna otra ocasión, pero nunca en un registro ni parecido a como lo hace aquí en este disco especialmente elaborado para melómanos. “Why Try To Change Me Now” les sigue en calidad a estos cortes antes mencionados, hablando de sueños echados por tierra. El viejo trovador entona aquí con mucho escepticismo y una cierta ironía en el carácter indolente de su voz otoñal la queja de un trotamundos sentimental incapaz de ser lo que no es. La imposibilidad para un lamentable soñador de llevar una vida convencional. Alguien que se acepta a si mismo y acepta su destino, permitiendo que la gente haga conjeturas y se burle de él ¿No lo recuerdas? Siempre fui tu payaso ¿Por qué intentar cambiarme ahora? “Some Enchanted Evening” no desmerece del resto, pero tal vez sea el tema del disco que menos impacto ha causado en mi, junto con “Where Are You”, incluso si el sentido último recuerda “Lay Lady Lay” o “If I Threw It All Away”. Y eso que me encanta la forma de canturrear ese bamboleo de la tonadilla cuando dice: “Who can explain it, who can tell you why? Fools give you reasons, wise men never try (¿Quien puede explicarlo, quien sabe por qué? Los locos tienen razones que los sabios no entienden)”. Casi me recuerda a un villancico y tiene su magia.

Como en una vuelta a los años 30 que no conocí salvo en las películas Americanas, la melodia de “Full Moon And Empty Arms” me envuelve en su romántica aspiración y me guía hacia otra dimensión donde su cadencia deja paso a la infundada esperanza de un sueño que, en la voz desencantada del ‘crooner’ trasnochado que Dylan ha llegado a ser, resulta demasiado ilusorio. Suavemente, entonada más con la apariencia de un suspiro que con la de la formulación de un deseo, la canción despierta en mi emociones que tienen mucho que ver con los sueños rotos. También abre un resquicio a la posibilidad todavía remota de un final gratificante:

“Full moon and empty arms
Tonight I’ll use the magic moon to wish upon
And next full moon
If my one wish comes true
My empty arms will be filled with you

(Luna llena y brazos vacíos
Esta noche formularé un deseo a la mágica luz de la luna
Y la próxima luna llena,
Si mi deseo se cumple,
Mis brazos vacíos te estarán abrazando)”

Sin embargo, en la actual voz de Dylan, tal como él pronuncia esas palabras, como marca las pausas, como frasea en ese cálido y grave susurro, deja al oyente rendido al desaliento. Probablemente no habrá otra luna llena y, si la hay, uno tiende a creer que esos brazos seguirán vacíos.

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Las dos primeras veces que escuché “Where Are You?” no me decía gran cosa. Es una canción cursi, opinaba, y por más que su intérprete se empeñe en poner toda su fe en el meollo de este viejo tema el resultado me parecía un poco flojo. Lo sorprendente es que al escucharla ahora varias veces seguidas tratando de encontrar calificativos con los que describir mis impresiones, acabo por admitir que hay una cierta belleza en ella. Un sabor a fruta madura, a un pasado remoto. El dulce y triste aroma de la nostalgia. Trataba de expresar lo que sugieren los matices que el veterano artista de Columbia incorpora a esta versión suya. Pero al final eso carecía de importancia, porque lo que de verdad trasciende no es la calidad de la interpretación, sino la patina del tiempo. Ese sabor añejo que no solo pertenece a la canción en si misma sino a la propia naturaleza de la voz que la interpreta.

Penúltima pista. ¿Qué haré cuando estés lejos y esté triste? ¿Qué haré? Cuando me pregunte quien te besa ¿qué haré? Ya sé lo que me vais a decir, podría ser una canción de Jose Luis Perales. Puede parecerlo. Pero no es así. No al menos en la voz de Dylan. Aunque atendiendo a esta estrofa:

“What’ll I do with just a photograph
To tell my troubles to?

When I’m alone
With only dreams of you
That won’t come true
What’ll I do?

(¿Qué haré con sólo una fotografía
A la que contarle mis penas?

Cuando esté solo,
Solo con mis sueños
que no se cumplirán
¿Qué haré?)”

Encontramos esa evocadora imagen del sujeto ahogando sus pesares ante la única foto que posee de su amada. Un pasaje que difícilmente encaja en la idea que yo tengo del cantautor Español. Sin que ello suponga menosprecio alguno hacia la obra del compositor de Castejón (Cuenca). Pero tampoco está para mi este “What’ll I Do” entre lo mejor del disco. Lo más destacable ya lo he mencionado y solo resta decir, antes de analizar mi canción favorita, que el broche de oro lo pone “That Lucky Old Sun” con una interpretación magistral. Bob Dylan suele acabar sus álbumes de estudio con un tema significativo, generalmente de gran calidad. Y este “Shadows In The Night” no es la excepción.

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Bruce Springsteen, Frank Sinatra and Bob Dylan

Había visto “El Cardenal” hace ya muchos años, pero no recordaba el argumento. Me advirtieron de que el tema principal en la banda sonora de la película era la melodía de ese “Stay With Me” que Dylan había estrenado en su concierto de Hollywood. También me informaron de que dicha canción pertenecía a su entonces nuevo álbum, “Shadows In The Night”, algo de lo que yo no era consciente todavía. E igualmente me anunciaron que probablemente el contenido del film tenía mucho que ver con la decisión del singular intérprete de incluir ese tema en su último trabajo. Por esa razón decidí ver la película otra vez y he vuelto a verla ahora de nuevo para tenerla fresca en la memoria mientras escribo sobre esta pieza que se me antoja el alma del disco.

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La obra cinematográfica versa sobre la fe y la lealtad, no exclusivamente la fe católica, sino la fe en las propias convicciones y la fidelidad a unos principios. Se trata de una película compleja y ambiciosa sobre el poder de la iglesia y los poderes fácticos, en el aspecto socio-político. Los nacionalismos, totalitarismos, el racismo y la discriminación de cualquier índole son severamente criticados en la cinta. En el ámbito personal discurre entre la duda existencial, la reafirmación de la fe ante la flaqueza y la lealtad. Básicamente plantea el dilema de la elección entre la fe, la lealtad a unos principios, o la lealtad a las personas que confiaron en nosotros. Y es en los momentos en que esa duda surge cuando hace su aparición el tema principal en la banda sonora. La misma melodía vuelve a escucharse siempre que la lealtad a un ser humano se convierte en protagonista, ya sea referida a la amistad, la fraternidad o la vocación humanitaria.

Y efectivamente la canción se mueve entre esos dos temas, la fe y la lealtad, que en la trama aparecen vinculados entre si. Una mirada atenta a la letra de la canción revela su condición de plegaria. Las dudas ante la fe, la duda existencial, la flaqueza, dan paso al sentimiento de soledad y la debilidad y el desánimo solo conocen un consuelo: el apoyo constante y la lealtad de aquellos en quienes confiamos. Ya sea Dios u otros.

Otro factor interesante que domina la película y se vislumbra en el primer verso de la canción es la lucha interna entre la humildad y la ambición.

Tengo la firme convicción de que Bob Dylan conocía bien la película y que efectivamente la elección de “Stay With Me” estuvo condicionada por la temática del film y el uso que de la melodía se hace en la banda sonora. De ahí que la interpretación del controvertido ‘crooner’ subraye los momentos de flaqueza y no parezca buscar refugio en la fe y la confianza en el altísimo a través de la humildad y la oración, como sugiere la letra, sino que por el contrario parece confiar más en la lealtad de quienes siguen siendo sus incondicionales, a pesar de los pesares.

Es proverbial como pronuncia ese:

“And I go seeking shelter
And I cry in the wind

(Voy buscando refugio
Y exclamo al viento)”

Y como entona muy gravemente esa estrofa final:

“Though the road buckles under
Where I walk, walk alone
Till I find to my wonder
Every path leads to Thee
All that I can do is pray
Stay With Me
Stay With Me

(Aunque el camino se inclina pendiente abajo
Por donde yo camino, camino solo
Hasta que, para mi asombro, descubro
Que todos los caminos conducen a Ti
Y todo lo que puedo hacer es rezar
Quédate conmigo
Quédate conmigo”

En la película, cuando la hermana del futuro Cardenal recibe una bofetada de su madre por haber iniciado un noviazgo con un individuo de origen judío y ésta le insulta llamándole ‘guarra’, la chica corre escaleras arriba a refugiarse en su dormitorio. El hermano sacerdote sube a consolarla y le dice mientras le abraza:

“¿Recuerdas cuando eras niña y te abrazaba y te decía: ‘Abrázame fuerte y pase lo que pase agárrate a mi y no me sueltes’?”

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La música de esta balada vuelve a sonar cuando Mona, la chica, se confiesa con su hermano de haber tenido relaciones carnales con el muchacho judío. El sacerdote, basándose en su fe católica, rechaza cualquier otra opción que no sea la del arrepentimiento, conminándole a abandonar a su novio para siempre. Ofendida y traicionada cuando intentaba aferrarse a él para salvarse, Mona huye despavorida sin recibir la absolución.

Exactamente esa sensación es la que yo percibo. Eso es lo que yo creo que transmite Dylan en su versión de este tema que él, en su ronco lamento, convierte en sublime. El miedo a no ser comprendido, a sentirse rechazado, traicionado. Más que rezar, parece suplicar cuando dice: “All I can do is pray (lo único que puedo hacer es rezar)”. Y a mi me parece oírle decir: “Agárrate a mi y no me sueltes, quédate conmigo, quédate conmigo”.

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El Coleccionista Hipnótico

Clamando En El Desierto (Podría Habértelo Advertido… ¿o Tal Vez No?)

Pongamos que uno introduce “Bob Dylan” en el buscador de Google… y si accidentalmente añade una Z, por esas azarosas cuestiones de la vida, el propio mecanismo de búsqueda inmediatamente sugiere la palabra “zurdo”. Por mera curiosidad uno sigue el consejo que la tecnología moderna pone a su alcance y, de forma insospechada, una interminable lista de enlaces aparece ante nosotros. Todos ellos relativos a la condición de zurdo de Mr. Dylan o mencionando al gran artista de Columbia Records como uno de los zurdos mas famosos de la historia. Aunque resulte inconcebible, el “Hombre más Buscado” de 1,71 m de altura, es citado como tal, entre otros, como pudiera ser el ex-Beatle Paul McCartney, por poner un ejemplo, sin pudor alguno. Sin embargo, cualquiera que le haya visto alguna vez actuar en directo o conozca mínimamente la figura del trovador de Minnesota, sabe que eso no es del todo cierto – al menos en lo que se refiere a su condición de intérprete. Se sabe que Bob Dylan ha sido fotografiado firmando con la izquierda, así que debe ser ambidiestro, pero siempre ha tocado la guitarra con la diestra. Esto viene al caso porque creo hoy necesario, al iniciar la crónica de este debate, partir de la premisa de que hay falsos testimonios que a fuerza de repetirse hasta la saciedad acaban perpetuándose como verdaderos.

Pero ese cúmulo de falsedades en torno a su persona es algo a lo que el cantautor Americano ya está acostumbrado desde siempre. Ya lo decía en su sensacional diatriba titulada “Idiot Wind,” “They are planting stories in the press (Siembran historias en la prensa) …” Otra de las falsas apreciaciones comúnmente aceptadas acerca de Dylan es la de su cacareada discapacidad para cantar. El propio Dylan se quejaba de ello en el discurso de aceptación de su nombramiento como personalidad del año de MusiCares.

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Bob Dylan accepts the 2015 MusiCares Person of the Year award on stage at the 2015 MusiCares Person of the Year show at the Los Angeles Convention Center on Friday, Feb. 6, 2015, in Los Angeles. (Photo by Vince Bucci/Invision/AP)

¿Por qué le acusan a él de tener voz de rana o, más recientemente, gastada y rota por el abuso del tabaco y no atacan a otros como Tom Waits o Louis Armstrong? Eso, entre otras cosas, le ha conducido no solo a grabar un álbum interpretando viejas canciones que antes hiciese populares Frank Sinatra, sino a repetir la experiencia por segunda vez y, si los rumores se confirman, incluso acometer una tercera entrega. No cabe duda de que hay una clara intención de recuperar un antiguo estilo inequívocamente Americano cuyas raíces se hunden en el terreno abonado de la más pura tradición Estadounidense. Dylan no se conforma con reafirmarse como “crooner”, sino que parece empeñado en demostrar al mundo que pude cantar los temas más melódicos con esa gutural voz suya, tan afinado como cualquiera y tan sutil y conmovedoramente como el más aventajado de los intérpretes.

Su trabajo en estos 2 últimos discos lo demuestra y así ha sido reconocido, en general, por reporteros y comentaristas. Incluso en ocasiones han llegado a proclamar que nunca antes había cantado tan bien.

Contrariamente a esa resolución de nuestro héroe, ahora resulta que Bob Dylan ha cumplido 75 años y se ha puesto de moda una corriente detractora que incluso aboga por una retirada a tiempo, como si al genio o a la voluntad creadora pudiese ponérsele fecha de caducidad. Precisamente con motivo de su reciente cumpleaños un osado columnista profesional dedicaba su espacio en el New York Daily News al insigne compositor con un infecto artículo titulado “At 75 Years Old, it’s Time For Burnt Out Bob Dylan to Retire (A los 75 Años, ya es hora de espolear a Bob Dylan para que se retire)”.

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Haciendo caso omiso de la mezquindad y el oportunismo de insignificantes críticos como el del diario Neoyorquino, voy a centrarme en el acalorado y divertido debate que tuve hace un par de semanas con un colega Italiano, reconocido fan de Bob Dylan. Mi amigo se quejaba del aburrimiento que supone en la actualidad asistir a un concierto de su artista favorito, especialmente cuando se empeña en cantar esos temas tan manidos, viejunos y a simple vista alejados de la inquietud creadora que el resto de su obra siempre denotó.

Este bien documentado fan italiano comentaba que muchas de las personas que asisten a los últimos conciertos de Dylan no prestan demasiada atención mientras él canta las canciones de Sinatra, refiriéndose en concreto a una nueva canción estrenada esa noche durante el concierto que se discutía. Muchos entre el público paseaban por el recinto, hacían llamadas telefónicas o se tomaban el bocadillo. Pero mi colega, al comentar el video de Dylan versionando por primera vez en el escenario “I Could Have Told You (Podría Habértelo Advertido)”, explicaba tal comportamiento de una manera bastante condescendiente diciendo “Entiendo por qué sucede eso, le falta energía, carisma, interés, no llama la atención, es bastante aburrida, la verdad … aunque eso no significa que tengan que abandonar su localidad, hacer llamadas telefónicas, o tomarse el bocata”.

Tuve que aclarar que esos no estaban allí para ver a Bob Dylan. Quién sabe la razón por la que habían comprado entradas para asistir a un concierto de Dylan, pero en cualquier caso, no mostraban ningún respeto por el artista. Agregué que no sabía lo que quería decir cuando hablaba de “aburrimiento”, porque sin duda Dylan ponía el alma en ello y hacía una versión bastante agradable, en perfecta sintonía y cargada de emoción. Quizás no sea la más bella versión de las suyas, de entre el lote de viejas canciones de Sinatra y del Tin Pan Alley que ha escogido recientemente, pero de todos modos una interpetación bastante digna, creo yo.

Una mujer estadounidense se sumó a la discusión y replicó: “Es una cuestión de gusto. No encuentro aburrida esta balada en absoluto, y sinceramente, me fascina como la canta Bob y el sentimiento que pone en la canción. Cantó muchas de estas canciones de ‘Sinatra’ en Japón y la audiencia no se comportó de esta manera… lo mismo ocurrió en muchas ciudades Europeas el pasado otoño. Creo que el problema es más una cuestión de cultura o falta de educación en América”. Aunque, personalmente, creo que no son sólo los Americanos, también ocurre en algún que otro país de Europa, como ocurre en España. Lo que me queda claro es que no tiene nada que ver con que Dylan sea aburrido o impresionantemente conmovedor.

Por supuesto, “aburrido” es bastante subjetivo. Cualquier cosa puede resultar aburrida si uno no le presta la atención necesaria para meterse en la temática que transmite la canción. Mi interlocutor se mostraba en desacuerdo ahí… porque la música, la voz de Bob, su fraseo, siempre encontraron una forma de conectar con él, de llamar su atención, de inmediato, es como un gancho, dice, incluso en las canciones menos interesantes… “aburrido” es la palabra clave aquí, según él, y no sólo él, sino también el propio Dylan. Decía: “Obviamente, soy yo la persona que siente de esa forma, pero basta con que escuche otras actuaciones y eso ya no sucede, nunca sucedió y nunca lo hará … si tengo que hacer un esfuerzo para encontrar la chispa , bueno… tal vez la chispa no esté ahí…”

Cuando escucho a alguien declarar que no encuentra la chispa en una determinada interpretación que a mi me encanta no tengo más remedio que decir: “Lo siento por ti, amigo”. Lo pillas o no lo pillas. Es así. Como ya he dicho otras veces, para mí no se trata de lo que hace Dylan, es simplemente la forma en que lo hace. Ese es el quiz de la cuestión cuando se trata de estas versiones que Dylan hace de las canciones de Sinatra. Hay para mí tanta energía, interés, sentimiento y emoción en el corazón y el alma de Dylan ahí, como había en “Idiot Wind” en la versión de “Hard Rain”. La diferencia es sólo el tipo de energía, interés, sentimiento y emoción que muestra ahora. Ya no es aquél que cantaba su rabia a los 4 vientos reclamando el respeto a su individualidad. Ahora, con el paso de los años, trata de recuperar los sentimientos de aquellos días perdidos cuando era solo un niño escuchando la radio en la intimidad de su habitación, oyendo a su madre cantar las canciones que ella solía cantar mientras hacía las labores de la casa en aquél entonces. Sólo trata de recuperar la esencia de sus raíces para todos nosotros, porque lo esencial en esta vida esta precisamente en nuestra memoria de algo así como cuando siendo niños caminábamos por la calle de la mano de nuestra madre.

El crítico fan respondía que en realidad se trata de ambas cosas, lo que hace y cómo lo hace, pero estaba totalmente de acuerdo conmigo en que cómo lo hace es super-relevante. Él nunca había esperado lo mismo de Bob, reconociendo que la evolución es un elemento clave en su obra. Pero nunca compararía cualquiera de sus recientes versiones de añejas baladas con “Idiot Wind”, en ningún caso. ¿Por qué hacerlo si se trata de evolución? Para él, el valor de todo este aluvión de canciones de Sinatra no está históricamente probado en parte alguna, y no sabe si la madre de Dylan solía cantar esas canciones cuando era joven, pero evidentemente, en realidad, eso le importa más bien poco. Decía que cada vez que un artista lanza algo nuevo adquiere una responsabilidad. De hecho, piensa, como muchos de estos detractores, que estas canciones son aburridas para él, incluso si no lo son para Bob, en primer lugar, y, desde su punto de vista, hablando de esta particular versión de “I Could Have Told You (Podría Habértelo Advertido)“, la interpretación es plana, de una canción plana, y no porque Bob Dylan ya no sea el tipo de 35 en Texas, sino porque es plana, y punto. Ni siquiera es, digamos, en la liga de “Autumn Leaves”, u otrosstandards”. Y terminaba su párrafo con una especie de frase respetuosa para aquellos que aún disfrutan de este tema: “Me alegro de que te guste y que a otros les guste también. Para mí es sólo una canción sin interés, cantada con poco interés por el individuo en cuestión...”

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Para ser honesto, yo comparaba la clase de energía y la motivación, no las actuaciones, cuando hablaba de la sobresaliente versión de “Idiot Wind” de “Hard Rain”, el álbum en directo de 1976, porque siendo diferentes producen un impacto similar en mí. No tengo ni idea de si la madre de Dylan cantaba o no estas canciones, lo que realmente quiero decir es que Dylan las esta rescatando desde el fondo de su memoria, de los viejos tiempos de cuando era un niño y solía escuchar estas y otras muchas canciones en las noches de radio. Me refiero a que realmente significan mucho para él y que lo único que desea, a parte de revivirlas, es que todo el mundo preste atención a estas canciones, porque hay una verdad esencial en ellas que quizás piensa que se ha perdido hoy en día, o al menos se pasa por alto.

No había mucho que decir en contra, por lo que la respuesta de mi colega fue breve: “Tal vez tengas razón, no voy a debatir sobre ese punto de vista / u opción”.

Con algún sarcasmo, le respondo: “Tal vez tengas razón por tu parte y yo tenga razón por la mía, tal vez Bob Dylan y tú ahora estéis demasiadas mañanas y mil millas detrás uno del otro”.

Como cualquier fan inteligente de Dylan me habría dicho, él indicó: “Bueno, su poder todavía me impacta (y no me refiero a cantidad de energía), me gustaría un reinicio, un replanteamiento y una nueva inspiración… o de otro modo, podríamos pensar que, posiblemente, cualquier cosa que haga, nunca podría ser expuesta a crítica alguna”. Mi amigo, para seguir siendo consecuente con sus sensaciones, continua argumentando: “Creo que todavía tiene el poder, la intensidad y la voz para cantar canciones, pero por alguna razón está escogiendo algunas que son aburridas para mí (y para muchos otros, si eso importa) y ha dejado su poder (el del fraseo y la improvisación), tan sublime, en algún anaquel, junto con sus crueles armas… la guerra probablemente ha terminado, quizá logró una cierta paz, bien por él, no tanto por su arte … volver a enviar la misma postal de los 50, noche tras noche, en una xerocopia, no es exactamente el mejor final para el Picasso del Rock, y entendedme bien, no deseo ningún tipo de actuación al estilo Jagger aquí… pero la repetición plana no funciona realmente para mí. Sé que muchos no estarán de acuerdo, pero es lo que hay…”

Sí -le dije- te conozco, y sé lo que querías decir. Muchos todavía están de acuerdo contigo, ¡pero yo estoy encantado de que Dylan siga vivo y siga haciendo lo que él cree que debe hacer! Ya le dijo a todo el mundo ahí fuera en este mundo que no trabajaría en la granja de Maggie nunca más. Se ha mantenido siempre fiel a dicha declaración y realmente le respeto por eso, y me siento comprometido conmigo mismo para tratar de entender y profundizar en el asunto de aquello que transmite, ahora y siempre. Eso no quiere decir que no haya ninguna crítica más, yo le podía criticar por hacer las cosas mal, aunque he llegado a una conclusión, NO PUEDE estar equivocado, porque es auténtico como el hielo, como el fuego. Todo lo que hace, en el momento en que lo hace, está firmado y sellado con la furia a veces, el desprecio, la pasión, la apatía, la nitidez, la pereza, la indolencia, la amargura, la fe o cualquier otro sentimiento noble y auténtico que pueda tener en el mismo momento en que está sobre el escenario. Tratándose de un artista con la agudeza mental y el profundo compromiso con su trabajo que Dylan siempre ha tenido, eso supone un torrente de emociones para mí.

Él sabía dónde mi argumentación estaba siendo débil y, como era de esperar, tenía la respuesta adecuada: “Esa ‘Granja’ no puede ser su propio trabajo, ¿verdad? También me alegro de que sea libre de hacer lo que siente que debe hacer, nunca quise nada diferente, pero por otra parte ¿’que NO PUEDE estar equivocado’? 🙂 A pesar de que sé lo que quieres decir con las palabras que van a continuación, bueno… Creo que apoyar eso no sería útil en absoluto para ningún artista en el mundo, pero eso ya lo sabes tú, incluso sin que yo tenga que señalar lo obvio…”

No, compañero -Me excuso- estaba siendo sarcástico, con  esa palabra en mayúsculas. Era sólo una ’boutade’. Por supuesto que puede estar equivocado, y sí, lo está, al menos desde tu punto de vista, y hay un montón de cosas que podríamos criticar, como no cambiar el repertorio en absoluto durante toda la gira nunca más, salvo honrosas excepciones. En cuanto a esa “Granja” me refería a esas personas que quieren que haga lo que esperan que haga… “Dicen ‘¡Canta!’ Y a mi me aburre.” Y no, no todos los artistas de este mundo siguen siendo fieles a sus propios sentimientos. No todo el mundo es tan autentico… Muchos han reconocido incluso que lo hacen por dinero o están claramente vendidos a las multinacionales o cualesquiera otros intereses económicos. Pero una vez más, con respecto a los “setlists” estáticos, nadie criticó a Paul Simon, a Paul McCartney o a la mayoría de cantantes por hacer exactamente el mismo espectáculo noche tras noche. ¿Por qué debemos esperar que siga haciendo lo que siempre hacía? Y sí, podría elegir un repertorio que incluyese nuevos vibrantes arreglos de las viejas canciones, versiones de canciones increíbles que nunca hizo antes, como lo hizo en la década de los 90, o incluso nuevas canciones que nunca ha cantado aún, tales como “Life Is Hard (La Vida Es Dura)”, del álbum “Together Through Life (Juntos Por La Vida)” o algunas versiones abreviadas de “Tin Angel” o “Titanic” (me refiero a la canción que da título al album “Tempest”)… Pero ¿por qué debería hacer eso con 75 tacos, eternamente en la carretera desde 1988 y siendo la leyenda viviente que ya es por derecho propio?

A modo de ejemplo, Paul Simon ha declarado en su última entrevista que está pensando en retirarse una vez que la presente gira promocionando su nuevo disco haya terminado. Dijo que es tedioso y afirmó que el mundo del espectáculo no tiene ya ningún interés para él. Sin lugar a dudas, continuar todavía en la carretera requiere algo de fortaleza y voluntad a una determinada edad.

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Pero tratándose de Dylan, creo que tiene mucho que hacer todavía y lo que está haciendo está bien para mí. Aún puede llegarme a las entrañas provocando algunos sentimientos de una emoción sobrecogedora y lo hace cantando de la manera que lo hizo con “That Lucky Old Sun (Ese Afortunado Viejo Sol)” en San Sebastián, el año pasado, o con éste “I Could Have Told You (Podría Habértelo Advertido)” del otro día.

Mi buen oponente me lanzó la siguiente respuesta: “Todos decimos ‘¡Canta!’ – Tú también.” Y aún más: “Todo es posible. O no. Realmente no veo la necesidad de citar otros nombres, como los dos Paul que has mencionado. De hecho estamos intercambiando opiniones en un grupo dedicado a Bob, no en ningún otro lugar, y ¿por qué deberíamos pedirle que haga lo que siempre hacía, digamos que ser un expedicionario ? ¿No era eso lo que dijo en el documental ‘No Direction Home’? Expedicionario ¿verdad? No lo sé. ¿Por qué deberíamos esperar que sea lo que es? No deberíamos, si lo pones de esa manera, pero en realidad no nos sentamos a su mesa a darle consejos. Nosotros, en cambio, participamos en una mesa redonda virtual, discutiendo el arte y la pasión. En realidad se ha enjaulado a sí mismo en este Sinatra y esa práctica xerocopiadora (y no me refiero sólo a los ‘setlists’ sino al fraseo, los acentos, las tensiones, los matices, los colores) ¿Así que, que sentido tiene preguntar eso?” (creo que se refiere a mi pregunta sobre por qué esperar de él -Bob- que haga lo mismo que siempre hizo) “¿Qué sentido tiene estar activo en comunidades (‘en linea’ o no)? ¿Qué ocurre si no dejamos que nuestro pensamiento se exprese sin necesidad de  buscar ‘coartadas (alibis)’ (ya sabes a qué me refiero) en el modelo de otros artistas? Para mí es estimulante cuando -apasionados- intercambiamos opiniones, pero yo no abandonaría la historia registrada (nunca mejor dicho) para evaluar el presente”.

Entonces se preguntó a si mismo: “¿Por qué xerocopiar, que es exactamente lo contrario de lo que su historia artística / creativa nos dice a nosotros y al mundo? Eso no lo sé y me lo planteo… no tiene nada que ver con lo que es o ha sido, no me importa si ha habido otras épocas en las que los ‘setlists’ permanecieron inalterables, podría explicar por qué es diferente, pero es una larga historia, todos sabemos que era diferente… y la paradoja es: ÉL está haciendo precisamente lo que esperamos que haga, ¡ahora más que nunca! …Y no estoy bromeando por desgracia … noche tras noche, durante casi 3 años ya… Podríamos incluso añadir -irónicamente- ‘canta, y me aburro’. Estoy siendo como un dolor de huevos, lo sé…” Y a continuación, se partió de la risa.

A tal punto, sólo pude añadir: “Bueno, creo que no hay argumento que pueda utilizar. Es lo que es. Él hace lo que hace… Lo llames como lo llames. Y no, nunca esperé que hiciese 2 álbumes consecutivos con viejo material de Sinatra o un disco Navideño. Nunca habría podido esperar que se convirtiese en el increíble ‘crooner’ en que se ha convertido. Y yo no quería eso. Pero ahora que lo ha hecho, le agradezco que lo hiciese, porque se ha renovado a sí mismo de una forma inesperada y me ha hecho descubrir canciones y emociones que nunca pensé que podría llegar a descubrir”.

Entonces, mi colega, tratando de refutar mis palabras y hacerme entender que este estilo elegido ahora por Dylan no es nada nuevo para él, añade: “Él ya canturreaba en 1961, y  ya era increíble entonces, tenemos cintas que lo prueban… por no mencionar el canturreo (‘crooning’) en 1969-71” luego sonrió, y añadió para ser amable, aunque irónicamente, supongo: “Me alegro de que encuentres emociones que pensabas que nunca llegarías a sentir. Si funciona para ti, eso es lo que importa”.

Tuve que admitir: “Sí, él canturreaba, pero nunca del modo en que Bing Crosby o Dean Martin solían hacerlo”.

Pero él respondió: “¿De verdad? ¿Y qué pasa con ‘When I Got Troubles’- 1959?, creo que la tienes, ¿no?”

Para mí está muy claro, así que tenía que defender mi punto de vista: “Era un concepto de interpretación diferente, creo… Él nunca había cantado de esa manera antes, hasta que versionó ‘Return to Me’ de Dean Martin… Y parece que ha encontrado una nueva mina que explorar. ¿No te parece que todavía está siendo un expedicionario al hacer estos 2 álbumes, interpretándolos con la calidad con que lo ha hecho y lo está haciendo a diario en directo, con tal carga emocional y tan cuidadosamente afinado? “

El desencantado fan todavía sostiene: “No, creo que la única manera que él tiene de extraer emociones se pierde cuando frasea ajustándose tan fielmente a esas grabaciones originales. Creo que las emociones que puede suscitar en mí se pierden cuando no canta de la forma en que puede hacerlo, con su estilo único, que hace que su voz sea la más emotiva del siglo, en la linea de Billie Holiday y gente de esa dimensión. Sinatra está vacío y no es interesante… Yo no busco el bel canto, que no era tan diferente, compruébalo, quizás no lo recuerdes apropiadamente. ¿O tal vez ‘The Two Sisters (Las Dos Hermanas)’ de 1960? Estoy hablando en serio, no era un concepto de interpretación diferente en absoluto… era una voz diferente, una edad diferente, con más ilusiones tal vez, pero el enfoque era realmente el mismo… podía cantar a la manera irlandesa, folk, blues, ‘country’, baladas, podía entonar, yodel, ya a los 20. Con 19/20 ya cantaba algunas canciones con la voz casi exacta a la que escuchamos en Nashville Skyline. La grabación de Wallace demuestra todo eso”.

Estoy totalmente en desacuerdo con él en eso,  pero tampoco quería hacer una tesis (estoy sonriendo en este momento), por lo que sólo respondo: “No puedo decir nada más sobre eso, amigo. Está más allá de mi entendimiento encontrar los argumentos necesarios, si es que hay alguno. ¿Lo hace de una manera que te aburre? No hay nada que pueda hacer para ayudarte a huir de tal impresión. ¿Crees que su acercamiento a temas como ‘Remember Me’ o ‘When I Got Troubles’ en 1959 (o en las versiones de temas ajenos que hizo en la era de Nashville Skyline) fue el mismo que el que está aplicando ahora a estas canciones? ¡No me lo puedo creer! Pero, de todos modos, no puedo evitarlo, se trata de tu propia percepción. Yo creo que ha ido un paso más allá desde que inició su compromiso con este material antiguo, desde que decidió trabajar como DJ en TTRH (Theme Time Radio Hour). Verdaderamente ha cambiado, porque como él mismo declaró, solía importarle, pero las cosas han cambiado (Things Have Changed)”.

Ahora mi oponente defiende su punto de vista: “No estoy diciendo que sea exactamente lo mismo, estoy afirmando que el ‘crooning’ no es algo que estuviese prohibido para él, que ya había logrado acceder a esa dimensión hace más de medio siglo, lo cual significa que es algo natural en él, pero él empleaba su estilo único en aquél entonces (y eso hasta hace poco), mientras que ahora, este material de Sinatra es muy impersonal y, además, está la reiteración, en ausencia de su “personal voz”, por lo que el flujo vital que la improvisación siempre ha sido para él no va a lograr mejorar nada… pero si enfoque significa edad, si esto significa que ahora puede ‘sentir’ más esos ‘standards’, porque ahora ya alcanzó esa edad, bueno … me pondré en pie y diré NO :D. Eso no añade implícitamente valor a su canto (de ahí la referencia al material de 1958-1960). Alguien me tiene que explicar dónde está ese nuevo paso, y no intelectualmente, sino emocionalmente en cambio… de hecho la improvisación en el canto es la fuerza vital, siempre lo ha sido para él, como un pozo del que extraer agua fresca. No es extraño, musas y todo eso, era el fuego corriendo por sus venas. No es casualidad que la falta de improvisación se solape con una ausencia de emociones, ahora que ejerce el control la maestría de sus habilidades. Puede controlar totalmente su voz y cantar ‘perfectamente’, algo que los críticos siempre pensaron que era imposible para él. Ahora les está demostrando que realmente puede hacerlo, y lo está haciendo cada noche… pero hay un precio a pagar. No estoy diciendo nada extraño, creo…”

No, no estás diciendo nada extraño, pero la respuesta, mi amigo, está soplando en el viento: “Tu mismo has explicado lo que yo no he sabido explicar. Sí, ahora tiene un enfoque muy diferente, ya no está usando su estilo inigualable nunca más. Dylan está tratando de aplicar la misma maestría alcanzada en sus habilidades interpretativas que otros como Bing Crosby, Sinatra, Dean Martin lograron antes, pero lo está haciendo en la penumbra de su visión personal, haciendo completamente suyas esas canciones que una vez fueron tan populares como si fueran del dominio público, y naturalmente su visión personal tiene mucho que ver con su edad actual y la forma en que mira el mundo ahora, con la sabiduría y la experiencia que ha adquirido en los últimos años. Ese es el nuevo enfoque, el paso adicional que dio”.

La respuesta del fan italiano fue: “Eso no funciona muy bien para mí, ni me hace feliz, jaja”.

Y quise aclarar en primer lugar: “Como siempre, Dylan es mucho mejor intérprete y artista cuando se vuelve íntimo, cuando habla de sus propios sentimientos, personalizando su discurso”.

Entonces le respondí: “Jajaja, amigo, esa es una cuestión diferente”.

Añadiendo el siguiente final a nuestro debate: “Pero tienes que estar de acuerdo conmigo, en que él ha conseguido despojar a esas canciones de la etiqueta de ‘temas populares’, en el peor sentido de la palabra. Canciones que probablemente sonaban demasiado cursis y han alcanzado ahora una mayor profundidad en su voz, gracias a su esfuerzo, en lo que tu llamas estilo xerocopiado”.

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Debo explicar aquí que Dylan pudo haber cantado desde siempre baladas románticas o cualquier tipo de melodías populares. Que sin duda el joven intérprete podía acometer ya en sus comienzos cualquier estilo que quisiera. Pero la forma en que lo hizo, más aún en la etapa de Nashville Skyline, no tenía nada que ver con la autoridad, la gravedad testimonial y la marcada profundidad de las interpretaciones actuales. Dylan trata las canciones de Sinatra como auténticos dramas, hasta el punto de incluso llegar a ser casi melodramático, pero aún así manteniendolos dentro de los límites del nivel de profundidad de su propia visión, un tanto desoladora. Creo sinceramente que estos 2 últimos discos son realmente tan relevantes y comprometidos con el legado de la humanidad como lo era “Tempest”.

Afortunadamente, no soy el único que encuentra las interpretaciones en directo de este material antiguo profundas, emotivas y sugerentes. En el Informe Rogovoy (Un compendio de noticias culturales y observaciones por Seth Rogovoy) en su crítica del concierto en Tanglewood, Stockbridge, MA  del 2 de Julio de 2016 que él tituló “Detrás de Cada Cosa Hermosa Hay Algún Tipo de Dolor (Behind Every Beautiful Thing, There’s Some Kind of Pain)”, Rogovoy escribió que el espectáculo “era una profunda obra de teatro musical que se basaba menos en su repertorio que en los estados de ánimo que su particular elección de las canciones evocaban.” y unas cuantas líneas más adelante decía, “Pero aquellos que simplemente abrieron sus mentes a lo que estaba ocurriendo en el aquí-y-ahora fueron obsequiados con un concierto tan feroz y atractivo como cualquier fan de Dylan haya podido presenciar jamás”. Más tarde, hablando de los temas pre-rock, como “The Night We Called It A Day”, “Melancholy Mood” y “How Deep Is The Ocean?”, entre otros, declara: “Esas canciones, intercaladas como lo fueron en su mayor parte entre las canciones originales… cantadas con una belleza y delicadeza sorprendentes, sirven más como una cierta ligereza y alivio después de los golpes devastadores, la rabia profética, los relatos de violencia apocalíptica y el trueno musical de canciones tales como ‘Pay In Blood’ y otras… retratando un campo de batalla lleno de cicatrices de una humanidad traicionada, cantado con una voz desolada y desgarrada”.

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Bob Dylan Tanglewood, Stockbridge, MA 2 de julio de 2016

Estos dos últimos álbumes de Dylan, no son entonces un mero tributo a Frank Sinatra, sino más bien un homenaje a los hombres que escribieron esas canciones, como dice Rogovoy. El legendario compositor “se aventura a reclamar para estas canciones en su propio nombre, el mérito, en virtud de su condición de canciones escritas por hombres como él, que encontraron la traición en cada promesa, que detrás de cada victoria encontraron el engaño, que saben que ‘Detrás de Todo lo Bello Hay Algún Tipo de Dolor'”. De hecho, si pensamos en los títulos de ambos discos,”Shadows In The Night (Sombras en la Noche)” y “Fallen Angels (Angeles Caídos)”, nos damos cuenta de que ambos tratan sobre el lado oscuro de la vida, la traición, almas perdidas y ángeles de desolación. Y sea lo que sea que signifiquen para el propio Bob Dylan, en ambos le encontramos clamando en el desierto.

El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Kuntzman, Gersh – New York Daily News (24 de Mayo de 2016) At 75 Years Old, It’s Time For Burnt Out Bob Dylan to Retire. Consultado el 2 de Julio de 2016 en http://www.nydailynews.com/entertainment/music/75-years-old-time-burnt-bob-dylan-retire-article-1.2647932

Dwyer, Jim – The New York Times (28 de Junio de 2016) Could This Be the End of Paul Simon’s Rhymin’? Consultado el 4 de July de 2016 en http://www.nytimes.com/2016/06/29/nyregion/paul-simon-retirement-stranger-to-stranger.html

Rogovoy, Seth (2 de Julio de 2016) (Concert Review) Behind Every Beautiful Thing There’s Some Kind of Pain: Bob Dylan, Tanglewood, 7.2.16. Consultado el 4 de Julio de 2016 en http://rogovoyreport.com/2016/07/04/bob-dylan-tanglewood-review-seth-rogovoy/

Yes It Is (Si Lo Es)

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No hace mucho me tope en Facebook con una versión de “Yes It Is”. Ya sabéis, esa canción de los Beatles que se publicó inicialmente en 1965 como cara-B del sencillo “Ticket To Ride”, anticipando la llegada del álbum “Help!”. Sí, exactamente, aquél excepcional LP que contenía la banda sonora de la original y divertida película dirigida por Richard Lester y protagonizada por los “Fab Four”. La cuestión es que, no lo esperaba, pero me pareció no haber escuchado nunca antes la versión disponible en YouTube a la que me dirigía el enlace. Se trataba de la pista incluida en el “Anthology 2”. Aunque creía haber prestado la necesaria atención a todos y cada uno de los cortes de esa trilogía, esta curiosa versión de “Yes It Is” me resultaba ahora más novedosa y mucho más impactante que entonces, cuando mi afán coleccionista me llevó a comprar los “compact discs” e incluso un par de volúmenes en vinilo de esa colección ¿Que ocurría con esas imprevisibles y a veces desconcertantes armonías vocales, esos complejos acordes plagados de semitonos que provocaban en mi ese vértigo de los sentidos? ¿Era acaso que percibía el abismo sonoro al que esos arpegios parecían abocados al menor descuido? Difícil averiguar por que vericuetos, Lennon, responsable en su mayor parte de la canción, había decidido llevar el vehículo de sus emociones. Aunque la naturaleza de la composición no admite demasiadas dudas sobre la profundidad de esos sentimientos. Claro que las armonías vocales fueron elaboradas gracias al talento creador del genial productor George Martin, recientemente fallecido, que intervino en los arreglos definitivos ¿Y que decir de la forma íntima en que Lennon introduce la canción apenas susurrando los primeros versos? Lo más triste era pensar que esta incisiva creación de John había surgido en su momento como cara-B y apenas nadie le había dedicado la atención que merecía. Probablemente incluso muchos de nosotros ni siquiera dimos la vuelta al disco para escucharla cuando el ejemplar cayó en nuestras manos por primera vez. Mi perplejidad era manifiesta y tuve que indagar un poco más a fondo sobre la gestación de este corte, la grabación y los pormenores de ésta singular versión en concreto.

Este pequeño gran tema que el sencillo “Ticket To Ride” escondía en su cara-B era una composición que Lennon escribió en su casa de Kenwood, Surrey. Paul McCartney declaró mas tarde haber estado allí cuando dieron con la pieza definitiva, pero reconociendo la autoría de John y afirmando que era una balada notable, algo bastante inusual en el trabajo de su colega a pesar de haber escrito unas cuantas de belleza incuestionable. En ella mostraba Lennon su lado romántico en franca contradicción con su imagen pública, a menudo más mordaz. El propio Lennon la describía después en una entrevista concedida a la revista “Playboy” en 1980 como un intento fallido de reescribir “This Boy”. Ciertamente existen similitudes entre ambos temas, sobre todo en la estructura musical, el compás 12/8, las armonías vocales a tres voces y la ristra de acordes al más puro estilo Doo-Wop. Sin embargo, cuando se analizan ambas composiciones minuciosamente la comparación prueba que su autor iba unos cuantos pasos más allá en este trabajo, llevándonos hacia más profundas aguas en el terreno musical y emocional. La partitura, en clave de Mi, muestra una sorprendente originalidad y una mayor complejidad en la sucesión de acordes y en los cambios que se producen en la pieza que nos ocupa.

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“Yes It is” se grabó el 16 de Febrero de 1965, en los estudios de Abbey Road. El mismo dia en el que habían llevado a cabo la grabación de “I Need You”, el gran tema de Harrison. Los Beatles completaron el ritmo y la instrumentación grabando 14 tomas diferentes durante 2 arduas horas de trabajo en el estudio, entre las 5 y las 7 de la tarde. Mas tomas de las que habían dedicado a cualquier otra canción de las que registraron ese año. Al parecer a John le entusiasmó el uso que George había hecho del pedal del volumen de su guitarra durante la grabación de “I Need You” y considerando que añadía cierta melancolía al clima le pidió que lo emplease también en esta pieza suya. Tras dar la pista básica por concluida, Lennon, McCartney y Harrison dedicaron tres horas más a perfeccionar las armonías vocales grabando los ensayos en directo. La grabación final cuenta con algunas de las armonías corales a tres voces mas complejas y disonantes de los Beatles.

La versión a la que me refiero fue publicada en el álbum “The Beatles Anthology 2”. La pista constaba en realidad de dos tomas diferentes convenientemente mezcladas. El corte – cito más o menos literalmente el comentario de Enrique Cabrera en su excelente página The Spanish Beatles Page – arranca con la toma 2, en la que los Beatles tratan de perfeccionar el acompañamiento mientras John Lennon simplemente murmura los primeros versos de forma sobrecogedoramente íntima, a modo de guía, hasta llegar incluso a tararearla. Esa toma había quedado interrumpida durante el puente porque a John se le rompió una cuerda de la guitarra. La canción se completa con la toma 14 (el master original grabado en directo en el estudio con las armonías vocales a tres voces afinadas a la perfección) que en esta versión ha sido milagrosamente re-editada y re-mezclada por George Martin (productor) y Geoff Emerick (ingeniero de sonido). El resultado es más que satisfactorio. Se podría calificar de prodigioso.

“Yes It Is” se publicó en su momento como cara-B del sencillo “Ticket to Ride” tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos. Las copias Americanas del disco acreditaban erróneamente este tema como perteneciente a la película “Eight Arms to Hold You (Ocho Brazos para Abrazarte)”, título original del film “Help!”, en el que nunca fue incluido.

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La canción apareció luego en el “Beatles VI” en los Estados Unidos, pero Capitol Records no recibió ninguna copia de la mezcla estéreo, así que cuando la incluyeron en su reconstruído album “Beatles VI”, crearon una mezcla estéreo artificial, una copia “duofónica” de la mezcla mono que habían recibido, añadiendo además excesiva reverberación en el proceso.

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También fue incluida en recopilatorios posteriores como “Love Songs”, la versión Británica del álbum “Rarities”, el “Past Masters Volume One” (en el que hizo su primera aparición como auténtico estéreo) y en el “Anthology 2” (alternate mix). La mezcla mono original solo aparece en el Mono Masters CD como parte de la caja titulada “The Beatles In Mono”.

El significado de la letra es oscuro y sin embargo los versos, cargados de sugerencias, penetran en el corazón, acompañados de las voces y el tono melancólico de la composición:

“Yes It Is”

If you wear red tonight
Remember what I said tonight
For red is the color that my baby wore
And what is more, it’s true
Yes it is

Scarlet were the clothes she wore
Everybody knows I’ve sure
I could remember all the things we planned
Understand, it’s true
Yes it is, it’s true
Yes it is

I could be happy with you by my side
If I could forget her, but it’s my pride
Yes it is, yes it is
Oh, yes it is, yeah

Please don’t wear red tonight
This is what I said tonight
For red is the color that will make me blue
In spite of you, it’s true
Yes it is, it’s true
Yes it is

I could be happy with you by my side
If I could forget her, but it’s my pride
Yes it is, yes it is
Oh, yes it is, yeah

Please don’t wear red tonight
This is what I said tonight
For red is the color that will make me blue
In spite of you, it’s true
Yes it is, it’s true
Yes it is, it’s true

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“Si lo es”

Si vistes de rojo esta noche,
Recuerda lo que te dije,
Porque rojo es el color que mi chica vestía
Y lo que es más, es verdad,
Sí, lo es.

Escarlata el vestido que ella llevaba
Todo el mundo lo sabe, estoy seguro
Recordaría todo lo que habíamos planeado
Comprendelo, es verdad,
Si lo es, es verdad
Si lo es.

Sería feliz contigo a mi lado,
Si pudiese olvidarla, pero se trata de mi orgullo
Si lo es, si lo es,
¡Oh, si lo es, siiii!

Por favor no vistas de rojo esta noche
Eso es lo que digo esta noche
Porque rojo es el color que me entristece
A pesar de ti, es verdad,
Si lo es, es verdad
Si lo es.

Sería feliz contigo a mi lado,
Si pudiese olvidarla, pero se trata de mi orgullo
Si lo es, si lo es,
¡Oh, si lo es, siiii!

Por favor no vistas de rojo esta noche
Eso es lo que digo esta noche
Porque rojo es el color que me entristece
A pesar de ti, es verdad,
Si lo es, es verdad
Si lo es, es verdad

Lyrics © Sony/ATV Music Publishing LLC

La creencia general había sido que la chica de rojo era un antiguo amor perdido. Eso es lo primero que tiende uno a pensar cuando escucha la canción sin analizar la letra en profundidad. Se diría que el verso “pero se trata de mi orgullo” alude a una relación fallida, como si el resentimiento le impidiese olvidarla a causa del orgullo herido por el sentimiento de abandono. Sin embargo, Ian MacDonald en su libro “Revolution In The Head (Revolución En La Mente)”, publicado en 1997, sugiere la influencia de Edgar Alan Poe al invocar el color escarlata y la existencia de una insinuación de que la amante perdida a la que se refiere en la canción esta muerta. En el mismo párrafo habla de romanticismo y menciona el tono febril y atormentado de la composición.

RITH

MacDonald no aporta argumento alguno, aunque no resulta difícil aceptar su teoría si pensamos en el verso que dice “recordaría todo lo que habíamos planeado”. Parece indicar que ella no volverá, que ya no es de este mundo. Se esfumó para siempre la oportunidad de que esos planes se cumplan. Porque a menudo el mayor tormento cuando sufrimos la muerte prematura de un ser querido consiste en evocar la cantidad de cosas inacabadas y planes incompletos que ya nunca podrán llevarse a cabo. También cabría admitir la débil insinuación que Dave Rybaczewski hace cuando argumenta que ningún hombre en su sano juicio llamaría a su anterior amante “mi chica” a menos que ella hubiese fallecido. Menos aún un hombre despechado. El análisis de MacDonald va mucho mas lejos cuando apunta que “la figura fantástica que aquí se conjura es probablemente una transmutación de la difunta madre de Lennon, la pelirroja Julia”. Sobre esta cuestión no he conseguido hallar justificación alguna, salvo una declaración poco fiable encontrada al azar: Alguien comentaba en Songfacts, otra de las páginas consultadas, que si fuésemos auténticos fans de los Beatles y hubiésemos leído el libro “The Beatles Anthology” habríamos descubierto que la canción se refería a Julia, la madre de John, que llevaba un traje rojo cuando murió atropellada por un policía borracho fuera de servicio, mientras esperaba en la parada del autobús. Me pasé una tarde releyendo el “Anthology” para tratar de corroborar esa afirmación y no logré encontrar nada que lo confirme. En la sección correspondiente a su biografía personal Lennon narraba todo lo relativo a la muerte de su madre de forma pormenorizada, pero no mencionaba en absoluto como iba vestida en el momento del accidente. El capítulo dedicado al año 1965 incluye comentarios de los propios Beatles, o de sus colaboradores, acerca de las canciones del álbum “Help!” y no hablan de “Yes It Is” en modo alguno. Ni siquiera aparece en el índice. En cualquier caso, la canción resulta así mucho más conmovedora, si concedemos el menor crédito a las sugerencias de Ian MacDonald. Y es cierto que la forma en que Lennon canta esos dos versos “Sería feliz contigo a mi lado, Si pudiese olvidarla, pero se trata de mi orgullo…” y cómo insiste en el estribillo repitiendo ese “Sí, lo es”, poniendo el énfasis en lo que ni siquiera se atreve a mencionar: “Si lo es, Si lo es, Oh, si lo es, siii”, induce a sospechar que esa verdad a la que hace referencia encierra un auténtico drama, una tragedia de la que le es imposible escapar. Su recuerdo le perseguirá siempre. Cabe preguntarse por qué habla de orgullo entonces, si se refiere a Julia, y la única explicación que se me ocurre es la de su orgullo herido por el abandono que pudo haber sentido durante los años en que su madre estuvo algo más alejada de él. Una herida aún más dolorosa al comprender que debía resignarse a perderla definitivamente justo en el momento en que creía haberla recuperado para siempre.

29 chansons du film help french ep beatles picture sleeve

Es significativo el hecho de que según los informes John Lennon nunca llegara a sentirse orgulloso de la canción e incluso la minusvalorase, especialmente tras la separación del grupo. George Harrison la prefirió a “Ticket To Ride” y la consideró merecedora de ser la cara principal del “single” y a Cynthia Lennon (la mujer de John entonces y madre de su hijo Julian, Cynthia Powell de soltera) siempre le pareció excelente, manifestando en alguna ocasión que se trataba de su canción favorita de los Beatles. Numerosos críticos han elogiado la sugerente simplicidad de la letra, con la misteriosa imagen de la mujer de rojo, la fuerza del estribillo, la osadía de su compleja sucesión de acordes, la fascinante perfección de los coros y el tono melancólico de la melodía subrayado por el pedal de Harrison. Otros declaran no saber exactamente que es lo que les conmueve en ella; Sencillamente, llega a lo mas hondo de las entrañas. Pero tal vez Lennon aspiraba a algo tan sublime en ese intento, algo tan íntimo y revelador para su propio entendimiento, probablemente algo que radicaba en la esencia de su propio ser, que cualquier logro le habría parecido siempre desafortunado. O quizás la esclavitud emocional respecto a un pasado trágico dejara de tener algún significado para él, una vez encontrada la plenitud en su madurez, como se ha sugerido. Lo cierto es que nos dejó para la posteridad un magnífico tema que, como comentaba una tal Michelle en una de las páginas que he visitado, “aún hoy, después de 50 años, actúa como una patada de kárate en el corazón” y su conmovedora belleza puede inundarte y hacer que se te salten las lágrimas o provocar escalofríos sacudiéndote de la cabeza a los pies ¡No exagero! Volved a escucharla si no lo habéis hecho ya recientemente. Me lo agradeceréis.

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Escrita por: Lennon-McCartney
Grabada el: 16 de Febrero de 1965
Productor: George Martin
Ingeniero de sonido: Norman Smith

Sencillo (7 pulgadas 45 rpm) – Publicado: 9 de Abril de 1965 (UK), 19 de Abril de 1965 (USA)

Instrumentación (probablemente):

John Lennon: voz, guitarra rítmica acústica (1964 Ramirez A-1 Segovia)
Paul McCartney: armonías vocales, bajo (1963 Hofner 500/1)
George Harrison: armonías vocales, guitarra líder (1963 Gretsch 6119 Tennessean)
Ringo Starr: batería (platillos) (1964 Ludwig Super Classic Black Oyster Pearl)

Disponible en la actualidad en los siguientes álbums:

Past Masters
Anthology 2 (alternate mix)

El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Ian MacDonald (1997) Revolution In The Head (Revolución en la Mente) @2000, Celeste Ediciones ISBN 84-8211-221-X

Dave Rybaczewski (21 de Febrero de 2010) Beatles Music History: The In-Depth Story Behind The Songs of The Beatles. Consultado el 6 de Junio de 2016 en http://www.beatlesebooks.com/yes-it-is

Songfacts staff (sin fecha declarada) Yes It Is by The Beatles – Album: Beatles VI. Consultado el 6 de Junio de 2016 en http://www.songfacts.com/detail.php?id=9759

Quirino Sanchez Gutierrez @vidrioso-Mexico (31 de Diciembre de 2010) Canción del Día–Yes It Is. Consultado el 18 de Junio de 2016 en http://www.taringa.net/comunidades/thebeatlesfans/1544417/Cancion-del-Dia-Yes-It-is.html

Enrique Cabrera (1995) The Spanish Beatles Page. Consultado el  19 de Junio de 2016 en http://www.upv.es/~ecabrera/indice.html

La Muerte del Rock’n’Roll

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Coincidiendo con las primeras noticias sobre el lanzamiento del nuevo álbum de Dylan, cuyo título, “Fallen Angels (Ángeles Caídos)”, resulta ya más que sugerente, el escritor Brent L. Smith publicaba el 13 de Abril un revelador artículo que he considerado digno de ser traído aquí hoy para ser analizado y comentado. Una excelente amiga que vive en California me condujo hasta él y por ello le estoy sumamente agradecido. El ensayo se refiere a la única entrevista que Dylan concedió el año pasado, aparecida en la revista bimensual de la AARP (American Association of Retired Persons – Asociación Americana de Personas Jubiladas) a raíz de la publicación de su anterior trabajo, el insólito “Shadows in The Night (Sombras en la Noche)”, que reunía 10 viejas baladas sacadas del cancionero de Frank Sinatra. El septuagenario cantautor aclaraba en dicha entrevista las razones que le llevaron a grabar esas canciones y su genuina intención al publicar un álbum de esas características en los tiempos que corren. Pero no era esa la cuestión que motivó al autor del texto al que hago referencia a tomar dicha entrevista como punto de partida de su tesis, sino las atrevidas declaraciones que el viejo y astuto trovador hacía en ella acerca de las verdaderas razones que, según él, provocaron la muerte del Rock’n’Roll. Asombrosas declaraciones que nadie pareció tomarse en serio y sin embargo el articulista en cuestión  interpretó como la “desgarradora revelación de un asesinato silencioso”. Aunque esa es una conclusión demasiado severa.

Dylan habla de la segregación comercial que sufrió el Rock cuando el movimiento a favor de los derechos civiles comenzó a cobrar fuerza. El Rock’n’Roll – dice – había sido desde sus inicios un invento Americano racialmente integrado, pura fusión inyectada a través de las ondas en los dormitorios de los adolescentes desde mediados de los 50. En el momento en que la lucha por los derechos civiles parece amenazar el orden establecido, el género resulta convenientemente dividido, por la astucia del sistema, entre música de Blancos (Invasión Británica) y música de Negros (Soul). Las declaraciones de Dylan ponen de manifiesto las razones que hicieron posible dicha segregación. Los prejuicios raciales llevan a considerar el mestizaje del Rock algo extremadamente amenazador y deciden desmantelarlo, empezando por el llamado escándalo del “Payola”. Las compañías discográficas y distribuidoras sobornaban a los DJ’s para que difundiesen determinados discos de forma sistemática, logrando así dejar fuera de las ondas toda la Música Negra, especialmente aquella que estaba lejos de su control e iba en contra de sus intereses.

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Lester Lanin durante los interrogatorios del escándalo del “Payola”

February 1, 1960                                                    Photo Credit: Ed Clark

Es evidente que las acusaciones de Dylan son irrefutables. Citando a Smith, “ese fue un momento desmoralizador en el historicismo de la música” y leyendo su artículo podemos constatar “los devastadores efectos que el gran capital puede tener cuando despliega semejante aparato en el intento de secuestrar la música para siempre”. Pero llegar a creer que verdaderamente algo asesinó al Rock es demasiado derrotista. Se ha hablado mucho sobre la muerte del Rock’n’Roll desde el advenimiento del Punk y muchos artistas, además de los Sex Pistols, han tratado el tema en sus canciones, pero aún así, todavía hoy, parece aventurado asegurar que el Rock ha muerto.

Por diversas razones que el artículo de Smith analiza en profundidad muy acertadamente el Rock es considerado depravado, escandaloso, vulgar y pernicioso dentro de la burguesía, viéndose rechazado por las buenas costumbres y perseguido por el poder establecido. El artículo de Smith indaga sobre el asunto esgrimiendo razonamientos inspirados en diversas fuentes que van desde los escritos de Norman Mailer acerca del Negro Blanco, el hipster y la inherente sexualidad del jazz a las declaraciones de Frank Sinatra y Martin Luther King Jr. en detrimento del Rock’n’Roll, pasando por las consideraciones de John Adams vertidas en una carta escrita en 1779. En la mencionada carta Adams describía la depravación del ambiente y el impacto de la música que se escuchaba en las tabernas y “public houses (casas de citas)” (también conocidas como pubs) frecuentadas por los negros, en los siguientes términos: “El delirante estruendo sería suficiente para inducir a cualquier ser humano sensato y virtuoso a abandonar tan execrable raza a su propia perdición”.

Pero, como apunta el propio Smith: “Donde unos ven depravación y vulgaridad, otros ven liberación. Donde unos oyen delirante estruendo otros escuchan música”.

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La canción de Don Mc Lean, “American Pie”, habla de la evolución del Rock’n’Roll a través de las décadas hasta 1971, comenzando por los 50 y el famoso verso “the Day the music died (el Día que murió la música)“, en clara alusión al fatídico accidente de aviación que se cobró las vidas de Buddy Holly, Ritchie Valens y J.P. “Big Bopper” Richardson en un despiadado golpe del destino. Eso ocurría en Febrero de 1959. El último año de la década resultó ser tristemente perjudicial para el Rock. Junto al fatal incidente que causó la muerte de esas tres figuras míticas, Chuck Berry era arrestado en Diciembre y procesado “por cruzar las fronteras del estado transportando a una menor con fines inmorales en flagrante violación del Acta de Mann (Mann Act)”. Aunque la primera causa fue sobreseída (ya que alegó haber sido objeto de prejuicios raciales) el juzgado decidió volver a procesar a Berry. Tras el segundo juicio fue finalmente condenado a tres años de cárcel. Todo esto, unido a los escándalos del “Payola”, la desenfrenada sexualidad inherente al Rock’n’Roll y la depravación vista en ello, provocó la estampida que dejó al Rock en manos de los blancos y lo debilitó hasta convertirlo en un lenguaje fácilmente asimilable por el sistema.

Naturalmente, tal depravación solo era vista por “aquellos que compartían el código liberal de Adams, con su sentido elitista de puritana moralidad” – como Smith define con rigurosa precisión – los mismos que “sentaron las bases de la ‘Independencia’ Americana y su consecuentemente negativo sistema de valores heredado hasta nuestros días”.

Hay que tener en cuenta que, como sugería Dylan cuando hablaba del movimiento por los derechos civiles, mencionando incluso el escándalo del “Payola”, el problema no era solo una cuestión de carácter racial o moral, sino que implicaba también intereses políticos y económicos, sin duda la verdadera preocupación de las principales compañías discográficas y distribuidoras. Smith alude a lo mismo, en un contexto político, cuando se refiere a aquellos que “sentaron las bases de la ‘Independencia’ Americana y su consecuentemente negativo sistema de valores”.

Es por esa razón que, declara Smith, “todavía existen aquellos que activamente rechazan el legado de semejante sistema de valores. Y es esta clase de rechazo, desviación, transgresión, algo que no solo yace en las raíces de lo que en realidad significa la desinhibida música Americana, sino que se ha convertido en una tradición en si mismo de la izquierda Americana”.

De todos modos, el proceso de segregación del Rock’n’Roll se logró de forma satisfactoria, como refleja Smith: “El Doo-wop fue inventado en los años 40 por una juventud negra en las esquinas de las calles, pero alcanzó las listas de éxitos a finales de los 50 cuando los Italo-Americanos lo adoptaron como suyo propio, mientras la mayoría de los intérpretes Afro-Americanos se pasaban a la música Soul”.

“Cuando el ‘Twist And Shout’ llega a América desde el otro lado del charco en 1964, el Rock’n’Roll ya había sufrido un linchamiento infernal ¿Quien – se pregunta Smith – era capaz de escuchar algo mas allá de los ineludibles aullidos de la Beatlemanía?”

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A este punto el Rock’n’Roll se ha convertido en una cosa de músicos Blancos. No se ve un solo cantante Negro, ni guitarrista, liderando una banda de Rock’n’Roll, desde que Berry fue apartado del negocio. Pero Jimi Hendrix aparece en la escena del Rock para cambiar las cosas, volviendo a lo que siempre debería haber sido, de acuerdo con la teoría de Smith. Como Dylan hizo antes, “Bringing It All Back Home (Trayendolo Todo de Vuelta a Casa)” desde las Islas Británicas, Jimi aportaría su “Experience (Experiencia)” para llevar de nuevo al Rock’n’Roll a un terreno racialmente integrado.

Eso es lo que Brent L. Smith llama el Enigma Hendrix. Según sus propias palabras, “El acompañante-en-una-banda-de-R&B-convertido-en-fascinante-rockero, Jimi Hendrix, no solo revolucionó la manera de tocar la guitarra eléctrica, sino que psicodelizó su forma en una única actuación”. El autor del referido artículo continúa proporcionándonos una bastante emocional narración de los hechos ocurridos en el Monterrey Pop Festival en 1967, cuando Jimi Hendrix asombró a la audiencia, y al mundo, incendiando su guitarra, en “uno de los momentos mas intensos de la historia de la música Americana”.

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Instantes después del acto flamígero, el joven fotógrafo Ed Caraeff “con literalmente el último disparo de su carrete, capturó una de las imágenes más icónicas del Rock. Incluso tuvo que utilizar su cámara para escudarse frente a las llamas que Hendrix invocaba con sus manos hacia las alturas”. Smith aún añade, “Era uno de esos momentos en los que aplaudir resulta casi vulgar”. Para hacernos sentir como si hubiésemos estado allí nos cuenta lo que la testigo de primera mano Michelle Philips de los Mamas And The Papas recuerda: “Yo estaba entre el público y estaba aterrada. No era el contenido sexual de su espectáculo lo que me aterraba, sino lo que hizo con su instrumento. Estaba arrojando gasolina sobre su guitarra y prendiéndole fuego. Nunca había visto nada igual en mi vida”. Entonces el joven escritor concluye: “Era algo al mismo tiempo tan sagrado y tan eléctrico; Apunta hacia lo espiritual – ¿o mas exactamente, lo esencial? – Después de todo, era la primera declaración matrimonial entre el Blues y la Psicodelia: Al Rock’n’Roll se le otorgaba un renacimiento místico”. Y llegando al extremo definitivamente religioso, Smith sacraliza el acontecimiento preguntándose, “Quemando su guitarra en efigie ¿aseguraba Hendrix la salvación del Rock en toda su pureza, para cualquiera en disposición de abrazarlo? Si los 50 fueron los días del viejo testamento del Rock ¿Era Hendrix aquí el uncido para morir por todos nuestros pecados?” Leyéndole tiene uno que reconocer la trascendencia de la actuación de Jimi Hendrix, incluso estar de acuerdo en que la influencia del guitarrista negro ha sido inconmensurable. Tenemos que admitir la fuerza devastadora y la significación de su revolucionario acto, pero yo tiendo a creer que había también mucho exhibicionismo en toda aquella parafernalia de la Jimi Hendrix Experience. De cualquier modo, fue ciertamente el gran momento, el manifiesto Rock de una vuelta a las raíces. Como el propio Smith escribe, “Lo que fuera que Hendrix fuese, él era el único intérprete capaz de reconciliar el roto, racialmente cargado y dicotomizado estado del Rock’n’Roll”.

De forma misteriosa, pero fácilmente comprensible, Smith vuelve a Dylan y escribe, “Sin olvidar que el más grandioso single de Hendrix fue la inmortal versión del ‘All Along The Watchtower’ de Bob Dylan, me gustaría regresar a la todavía leyenda viviente por derecho propio”. Y a continuación, inteligentemente afirma, “Cuando Dylan se volvió eléctrico en 1965 eso fue visto como una traición al género folk, algo que un montón de fans odiaron y por lo que le despreciaron, incluso hasta el día de hoy”. En realidad, “la transformación de trovador solitario a líder eléctrico fue, de hecho, su total reconocimiento y lealtad a la más pura música Americana. El Rock’n’Roll era una forma de arte nueva que emergía de la expansión más profunda del espíritu Americano”. Por supuesto, es verdad, y Dylan lo sabía, así que, “simplemente, hacia honor a sus raíces”.

Hay una excelente canción que una vez escribió Neil Young, titulada, “Hey Hey, My My (Out of The Blue)”, que formó parte de la banda sonora original de la película de Dennis Hopper “Out of The Blue”. El “film” retrataba a una adolescente Punk, fan de Elvis, que pensando que “es mejor arder que desvanecerse” comete suicidio después de asesinar a sus padres, en un intento de matar al Rock’n’Roll para siempre. Pero tal como la letra de Neil, en emocionante contraste con las imágenes de esa película, afirma: “El Rock’n’Roll permanecerá, hey hey, my my, el Rock’n’Roll nunca morirá”. Y esa es la única verdad.

Smith aún escribe un más que interesante epílogo en el cual describe lo que está sucediendo en los garajes e  improvisados  estudios a través del país en America – y yo añadiría, en todo el mundo. Como él dice, “Eso nos indica que a pesar de los turbulentos efectos de la expansión digital en todos los sectores de nuestra cultura en el siglo XXI, el Rock’n’Roll no solo está todavía pataleando sino que está floreciendo y lo está haciendo en la iluminada oscuridad, fuera del foco de atención de la cultura dominante”. Y si, incluso “aunque pueda ser arrebatado y comprado, apartado de la calle y desvergonzadamente adulterado en estudios corporativos otra vez ahora” lo que realmente sabemos es que la subterránea reactivación del ‘garage rock’ en la actualidad “prueba que es su espíritu lo que persiste y lo que vuelve a turbar el ‘statu quo’. Aún incita a los jóvenes de corazón a acudir a actuaciones en directo y está sacando a los adolescentes fuera de la aséptica monotonía  de los centros comerciales de los suburbios”.

Todo esto sucede, y sucederá siempre, porque, como escribió Dylan, “No se puede matar una idea”. Mientras haya alguien ahí fuera dispuesto a coger una guitarra, deseando echar el resto cantando para expresar su descontento por lo que está mal en el mundo, el Rock’n’Roll seguirá ahí, “out of the blue (caído del cielo)”… “and into the black (y en lo negro)”.

El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Brent L. Smith (13 de Abril de 2016) Like It Is: Bob Dylan Explains What Really Killed Rock’n’Roll. Consultado el 14 de Mayo de 2016 en https://medium.com/cuepoint/like-it-is-bob-dylan-explains-what-really-killed-rock-n-roll-f6a4b6587a1a#.

James Morgan, BBC News – Washington, DC (7 de Abril de 2015) What Do American Pie’s Lyrics mean? Consultado el 17 de Mayo de 2016 en http://www.bbc.com/news/magazine-32196117

history.com Staff – This Day In History (28 de Octubre de 2009) Chuck Berry Goes On Trial For The Second Time. Consultado el 17 de Mayo de 2016 en http://www.history.com/this-day-in-history/chuck-berry-goes-on-trial-for-the-second-time

Si La Suerte Nos Acompaña (There But For Fortune)

Vuelvo a mis orígenes tratando de narrar las experiencias y las primeras impresiones que tuve descubriendo a cantantes folk como Joan Baez, Bob Dylan, Tom Paxton, Gordon Lightfoot y Phil Ochs. No puedo recordar ahora cómo llegó a mis manos el álbum de Joan Baez titulado “Farewell Angelina”. La foto en ByN de la portada mostraba una imagen seductora de una mujer joven con una especie de expresión suplicante en su rostro y una mirada penetrante. Llevaba un impermeable de plástico, por lo que se podría deducir que la foto fue tomada en un día lluvioso (Más tarde en 2007 pude determinar que la instantánea se realizó en el Newport Folk Festival, el 24 de julio de 1965, durante el encuentro de mediodía dedicado a la Canción Contemporánea).

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Yo era sólo un niño entonces, de unos 14 años aproximadamente, pero tal vez ya consciente de las cosas que importan. No es extraño que tantas cosas en el mencionado álbum llamasen mi atención. La primera cuestión intrigante que percibí era que cuatro de las más bellas canciones del disco se atribuían al mismo autor, un tal B. Dylan. Por supuesto que nunca había oído hablar de él antes y tenía curiosidad por saber quién podría ser y que más había hecho hasta entonces. Pensaba que era un compositor de edad, un cantante popular tradicional de los años 30. Me sorprendió que sólo fuese un joven de alrededor de 20 años cuando “The Freewheelin’ Bob Dylan” llegó a mis manos algo más tarde. Pronto llegué a interesarme más en este tipo de música, buscando todo lo relacionado con Joan Baez y los artistas mencionados en la contraportada de ese álbum. El siguiente paso fue adquirir otro LP de la llamada ‘Reina del Folk’. El disco era una publicación de Hispavox titulada “Lo Mejor de Joan Baez (Best of Joan Baez)” que incluía “It Ain’t Me Babe”, una canción más compuesta por Bob Dylan. Las notas de contraportada de Langstone Hughes se refieren al mencionado compositor como uno de los trovadores contemporáneos de mayor talento. Sin embargo, lo más interesante acerca de este álbum, la experiencia acústica más reveladora a lo largo de todo el LP, fue el descubrimiento de una nueva canción de otro artista desconocido, anotado como P. Ochs en la contraportada. Era la primera pista de la cara B y era tan bella que uno no podía evitar detener el tocadiscos una vez acabada, tratar de depositar la aguja una vez más en el microsurco al principio de la primera pista y escucharla de nuevo una y otra vez. El nombre de la canción era “There But For Fortune (Si La Suerte Nos Acompaña)”. Las notas de contraportada, curiosamente, ni siquiera mencionaban esa canción, ni el origen, ni tampoco nada sobre el compositor.

Un día, uno de mis mejores amigos vino a decirme que tenía invitaciones para asistir en directo a la emisión de ‘”Caravana” de Ángel Álvarez’, el famoso programa de radio de uno de los mejores DJ’s en España, probablemente el mejor de su tiempo. Mi amigo tenía sólo 3 entradas gratis por lo que sólo 3 de nosotros entre los compañeros habituales, incluido él mismo, tuvimos la oportunidad y la inclinación de asistir al programa en los estudios de la cadena SER. Así que acordamos la cita para el día en cuestión y quedamos lo antes posible aquella mañana para no perdernos el espectáculo. Fue una mañana llena de acontecimientos. Ángel Álvarez, cuya profesión verdadera era la de operador de radio en los vuelos de Iberia, aprovechaba sus viajes a Nueva York, para traernos esas magníficas joyas musicales, nuevos sonidos que hicieron que el país despertase y cambiase el ritmo de nuestra nación. Nos sentamos en una de las primeras filas. El espectáculo comenzó y allí estaba él, con un LP en sus manos y una voz suave y profunda, como algodón de azúcar en día de tormenta, anunciando que iba a poner para nosotros, por primera vez en nuestro país, una única pista de un destacable álbum de Phil Ochs, el insigne cantante folk asociado al panorama musical en el Greenwich Village. Se advirtió a los asistentes que muchos de nosotros entre el público ya conoceríamos la canción en la versión de Joan Baez, pero la intensa versión interpretada por el propio compositor probablemente resultaría impactante incluso para aquellos oyentes que ya la conociesen previamente en la voz de Joan Baez. Puso con cuidado el disco en el plato giratorio y dejó caer la aguja sobre el surco. Escucharlo fue una revelación. Tuvimos la sensación de que algo estaba pasando y como almas recién nacidas nos sentimos conmovidos por la profundidad de la interpretación de Ochs. La pieza tenía un significado emocional para mis amigos y para mí y creaba un lazo de simpatía entre nosotros y el hombre que la escribió, el mismo tipo lleno de sentimiento que cantaba para nosotros a través de los altavoces del equipo de radio.

Nuestros primeros pensamientos, en el mismísimo momento en que la voz de Ochs comenzó a envolvernos, fueron acerca del privilegio de estar allí, ser los elegidos a los que se les permitía escuchar semejante gema, y, de inmediato, lo siguiente fue pensar en qué otra cosa podríamos descubrir sobre él.

Era difícil en aquél tiempo encontrar información sobre cantantes protesta o artistas que luchaban a favor de los derechos civiles, pero nos las arreglamos para conseguir aprender algo sobre el trabajo de Phil Ochs y los hechos con él relacionados.

Solía moverse entre la misma gente que Bob Dylan frecuentaba entonces, actuando ambos en el Village, en locales como el Gerde’s Folk City, el Gaslight y otros clubs de la misma zona. Pronto se convirtieron en buenos amigos, a pesar de que más tarde también tuvieron algún malentendido, con algún desagradable incidente, y decepciones mutuas en ocasiones. Incluso sentían una cierta rivalidad. Se ha dicho que en un momento Phil Ochs podría haberse sentido molesto por el éxito y la fortuna que Dylan y otros habían obtenido. Ahora tenemos razones para creer que era un ser con el alma herida, dividido entre la honestidad, la devoción por la verdad o por cualquier causa altruista y la avidez por la fama y el reconocimiento.

De todos modos, las comparaciones entre ellos eran inevitables en la década de los 60. Incluso si Phil Ochs en ocasiones podría resultar en desventaja en ese enfrentamiento, el hecho es que en realidad era la verdadera voz de la protesta de una generación joven. Mientras Bob Dylan era un poeta capaz de abrir nuestras mentes a un mundo diferente, mirándolo con ojos nuevos para encontrar una verdad filosófica, Phil Ochs era más un periodista, pero uno que nos proporcionaría la consciencia del devenir de los acontecimientos con una rabia, una voluntad y una pasión urgentes. En realidad, Ochs era también un juglar. Su obra esclarece lo que está mal en el mundo y la forma en que nosotros podríamos contribuir a hacerlo mejor.

Por lo que sabemos el cantante / compositor de El Paso fue un letrista de talento con un sardónico sentido del humor y una insistente voz deseando ser escuchada, como Jac Holzman, fundador de Elektra Records, dijo una vez. Las principales virtudes de Ochs como intérprete eran un fantástico sentido del ritmo, un vibrante “picking” de guitarra  y una potente voz de timbre diáfano especialmente inquietante. Su profunda pasión que él canalizaba a través de la pulcritud, el ingenio y la convicción, siempre podía trascender sus habilidades técnicas y vocales, sin embargo.

La publicación de “Another Side Of Bob Dylan” significó un paso adelante en una dirección diferente para el músico de Minnesota. Dylan deja de lado sus convicciones respecto a la lucha por los derechos civiles y se vuelve más íntimo, surrealista y preocupado por los problemas del alma. Phil Ochs, en cambio, se mantiene fiel a sus creencias, la defensa de sus ideales, convirtiéndose en la voz de los oprimidos. El asesinato de tres trabajadores implicados en la lucha por  los derechos civiles en 1964 inspiró una de las más airadas baladas de Phil Ochs, “Here’s To the State of Mississippi”. A medida que la guerra de Vietnam hacía estragos se dedicó ardientemente a su activismo político, escribiendo himnos generacionales como “I’m Not Marching Anymore” y protestando y liderando a las masas en manifestaciones contra la guerra.

También tenía un agudo instinto musical para crear baladas introspectivas que ya forman parte de nuestra memoria colectiva, sobre todo la muy elogiada “Changes”, y la inquietante “When I’m Gone”, que, lejos de establecer sus últimas voluntades, mantenía el compromiso de aprovechar el tiempo que le quedaba, como si ya supiese que no iba a durar mucho. Pero las cosas cambiaron de repente. La decisión de Dylan de consagrarse al rock electrificado y el éxito de la Psicodelia liderada por los Beatles probablemente causaron algún impacto negativo en él. Sea lo que fuese lo que pasó, parece que había llegado a un punto de inflexión. Tal vez estaba desilusionado a causa de la falta de un gran éxito; Un éxito que se le negaba a él y que otros cantantes de su generación estaban disfrutando. Sus nuevos lanzamientos incluían composiciones de una gran belleza lírica, como “The Flower Lady” y la melancólica “The Pleasures of the Harbor”, según los informes, inspirada en la película de John Wayne “The Long Voyage Home”, pero los arreglos excesivamente orquestados eran descoloridos y resultaron obsoletos.

Años después del descubrimiento por nuestra parte de su arte interpretativo, uno de mis hermanos compró en los EE.UU. un álbum de Ochs titulado “Rehearsals For Retirement”, que me encantó desde el principio, especialmente la canción que daba título al disco. Esa pista en concreto contenía una sincera declaración de intenciones, un manifiesto contra la sociedad de consumo con la voluntad de dejar este mundo en el que alguien como él parecía no encajar. No sé por qué pensé que el álbum era una edición póstuma, publicada después de su muerte. Tal vez me llevó a engaño la tumba de Phil Ochs retratada en la portada. Mi confusión se vio reforzada por el réquiem del tema que da título al álbum, una conmovedora melodía de letra pesimista acerca del final que se avecina. Sin embargo, el “cantante de actualidad”, como le gustaba llamarse a sí mismo, murió por su propia mano en 1976, aunque el LP fue lanzado en 1969. Parece que la razón por la cual eligió esta cubierta fue su decepción debido a los acontecimientos que tuvieron lugar en el “Festival of Life” de los Yippies, una de las muchas manifestaciones celebradas al margen de la convención demócrata, en la que él era uno de los organizadores. Eso ocurrió en Chicago en 1968. Quedó atrapado en medio del rifi-rafe en el enfrentamiento entre manifestantes pacíficos y la desproporcionada carga de una brigada de la policía, un choque que derivó en un gran lío de abundantes balas, gases lacrimógenos y porrazos. Muchas personas fueron detenidas, Phil Ochs entre ellos. Para alguien tan sensible como Phil aquello supuso una experiencia devastadora que le llevó a utilizar en la portada de su siguiente disco la imagen de una lápida grabada con su nombre dando testimonio de su muerte ocurrida en Chicago en 1968.

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Phil Ochs

Conmocionado por los asesinatos de Martin Luther King, Jr. y Robert F. Kennedy, sumados a la barbarie de la policía antidisturbios, entró en una depresión aguda y se vio progresivamente afectado por un trastorno bipolar, agravado por un severo caso de alcoholismo. También su implicación política y su amargura existencial le causaron graves problemas, siendo detenido en Uruguay en una convención política en 1971 y nuevamente en Argentina. De gira por América del Sur conoció al cantante chileno Víctor Jara y se hicieron buenos amigos.

El golpe militar de Pinochet derrocó a Allende en 1973. Con el presidente Allende ya muerto, Jara, junto con miles de otras víctimas sospechosas de activismo, fue llevado a un inmenso estadio donde permaneció detenido y torturado durante 4 días. Lo mantuvieron en un pasillo en el sótano bajo estrecha vigilancia. Al quinto día fue conducido de nuevo arriba hasta el estadio, donde los soldados le golpearon brutalmente y destrozaron sus manos con las culatas de los fusiles. Los guardias golpistas se burlaban de él diciéndole “¡Canta ahora, si puedes!”. Entonces se le ordenó cantar. Jara se puso en pie con las manos ensangrentadas y condujo a otros miles de prisioneros a cantar con él el himno del partido de la Unidad Popular de Allende. Luego lo acribillaron en los pasillos del subterráneo, junto con el director de la Compañía de Ferrocarriles del Estado. Su cuerpo fue arrojado a unos arbustos cerca del Cementerio Metropolitano y encontrado 3 días más tarde con 44 incrustaciones de bala. Las noticias partieron el corazón de Ochs y nublaron su mente. Se volvió loco, pero todavía fue capaz de recuperar parcialmente la voluntad y puso su alma y su entendimiento al servicio de otra noble causa organizando “Una noche con Salvador Allende”, un acontecimiento que reunía a un grupo de artistas autodenominados Amigos de Chile en la celebración de un singular Concierto Benéfico. Invitó a Bob Dylan a tomar parte en el evento, que tuvo lugar en el Felt Forum de Nueva York. Aunque ambos estaban tan borrachos durante el espectáculo que apenas podían cantar a veces, el concierto fué todo un éxito gracias a la participación de Dylan. De hecho, también fue la primera vez que la gente anunciaba públicamente que la CIA había estado probablemente detrás del golpe militar en Chile, planificado y financiado por el gobierno de Nixon.

Bob Dylan and Phil Ochs May 9, 1974 Friends of Chile Benefit New York

Phil Ochs & Bob Dylan at Friends of Chile Benefit Concert May 9th, 1974

Por desgracia, durante su visita a África en 1973, fue agredido por un ladrón, que lo estranguló dañando sus cuerdas vocales.

Todavía ofreció un par de conciertos más, sin embargo, e incluso llegó a formar parte de la Rolling Thunder Revue de Bob Dylan por un breve período de tiempo. Según se afirma, fue filmado interpretando cuatro canciones para “Renaldo y Clara”; Un metraje que nunca llegó a ser utilizado en el montaje final de la película de Dylan.

Al volver a casa su comportamiento se volvió cada vez más errático. Alarmaba a los amigos con delirios paranoides acerca de complots de la CIA contra él [Aunque en eso no iba totalmente descaminado, ya que más tarde fueron encontradas grabaciones realizadas por el FBI como parte del expediente de investigación correspondiente]. Hubo incluso un momento en que llegó a desvariar hasta el punto de inventarse una identidad alternativa, haciéndose llamar por otro nombre durante meses. Durante ese tiempo vivía en la calle, diciendo que había matado a Phil Ochs y había suplantado su identidad.

Al final, en 1976, lo hizo: Mató a Phil Ochs. Se ahorcó con un cinturón en la casa de su hermana en Far Rockaway, Queens, en Nueva York. Tal vez nunca llegó a ver esa “tierra joven con tantas razones para…”, pero fue capaz de mostrarnos un país destrozado por las bombas y las ruinas de los edificios una vez tan altos; Y de sembrar en nosotros la esperanza de que un día esa tierra joven, donde podríamos vivir en paz, se nos mostraría a los mortales que miramos al mundo con ojos limpios… Allí, si la suerte nos acompaña, tal vez vayamos, tú o yo.

El Coleccionista Hipnótico

Bibliografía:

Mirriam-Goldberg, Caryn (7 de Febrero de 2016) In Praise of Phil Ochs: Everyday Magic, Day 887. Consultado el 7 de Abril de 2016 en https://carynmirriamgoldberg.com/2016/02/07/in-praise-of-phil-ochs-everyday-magic-day-887/

Goldberg, J.J. (10 de April de 2016) Remembering Phil Ochs, the Other Great Jewish Folksinger of the ’60s. Consultado el 13 de Abril de 2016 en http://forward.com/opinion/338253/remembering-phil-ochs-the-other-great-jewish-folksinger-of-the-60s/

Eder, Bruce (Abril de 2016) Phil Ochs. Artist Biography by Bruce Eder. Consultado el 19 de Abril de 2016 en http://www.allmusic.com/artist/phil-ochs-mn0000333634/biography

Wikipedia (última modificación el 13 de Abril de 2016) Víctor Jara. Consultado el 19 de Abril de 2016 en https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctor_Jara

Délano, Manuel (6 de Diciembre de 2009) La Muerte Lenta De Víctor Jara. Consultado el 20 de Abril de 2016 en http://cultura.elpais.com/cultura/2009/12/05/actualidad/1259967604_850215.html

Coleccionando a Bob Dylan (La Cripta Del Chamán)

Traigo aquí, como introducción, el primer artículo que escribí para la revista monográfica Desolation Post, consagrada a Bob Dylan (Nº4, Febrero 2007):

La Cripta del Chamán

Iniciamos aquí esta sección dedicada a fomentar el coleccionismo e informar de las fuentes, antecedentes y medios para lograr una primera selección de grabaciones imprescindibles y orientar a los aficionados sobre cómo, dónde y qué buscar para ampliar sus colecciones o iniciarse en este mundo plagado de archivos, cifras y códigos, en el que se encuentran las esencias, o al menos porciones sustanciosas, de aquello que aún permanece oculto en la cripta del Chamán.

Cuando uno termina por admirar sin reservas la figura y el trabajo de alguien tan lúcido, inclasificable y enigmático como Bob Dylan, no puede evitar intentar acaparar toda su obra, o al menos aquella que ya ha sido editada oficialmente. Pero si un día alcanzas a juntar toda su discografía oficial (difícilmente toda, pero sí la aún catalogada y todavía disponible) y tienes la fortuna de entender el arte del judío en directo y disfrutar de su talento para recrear cada noche sobre el escenario su propio mundo y el de sus viejas, nuevas y no tan nuevas canciones, sin duda te verás abocado a intentar descifrar algo de ese mundo y coleccionar todos y cada uno de los conciertos que el juglar de Minnesota ha ido ofreciendo a lo largo de su carrera, descubrir cada día una nueva versión o hallar una interpretación sublime que colme tu necesidad de emociones. Un solo de armónica, un único y singular fraseo, un riff de guitarra, unos cuantos y arrebatadores acordes, cualquier cosa que llene el vacío que deja en el alma la ausencia prolongada de un Dylan nuevo y misterioso, un tan imitado como inimitable creador con el imprevisible don de aunar la belleza desnuda, e indómita, y la furia de la razón, en medio de la locura, porque uno ha llegado a entender al fin que sus canciones, así como cada una de sus interpretaciones, no son sino mapas de carretera para el alma, torrentes de emociones de una riqueza tal que te mueve a reconsiderar tu propio sentido de la percepción y te anima a buscar, poseer y completar todo lo que dejó tras de sí y lo que está por llegar, porque no basta con alguna, unas cuantas, muchas, las más logradas o las menos conocidas versiones, uno acaba necesitando todas para intentar abarcar al genio.

Dicen de Bob que cuenta con varias cámaras acorazadas donde conserva todo el material que su gente ha ido grabando durante toda su trayectoria artística. Miles y miles de kilómetros de cinta con cantidad de material obtenido de los conciertos que ha celebrado hasta la fecha ¿Será cierto? Si así fuera, ese sería el sueño de todo coleccionista dedicado a su obra, conseguir todas aquellas grabaciones y guardarlas en su propia cripta para escucharlas en la intimidad, conservándolas como oro en paño entre los muros de su templo privado. Pero si no dudo que el propio Dylan debe tener buena parte de su mejor obra en vivo grabada por sus acólitos y mantenida a buen recaudo, lo que ya me parece menos verosímil es que el alcance de ese material llegue a cubrir todos y cada uno de los conciertos que a lo largo de la historia ha dado el de Duluth. Sin embargo existen grabaciones realizadas desde la audiencia de gran parte de su obra en los escenarios, prácticamente toda desde el 1974 en adelante, material más que suficiente de los 60, principalmente del 63 al 66, y un gran número de grabaciones tomadas de la mesa de mezclas (Soundboard). Todas esas grabaciones, tanto realizadas desde la audiencia, como extraídas de la mesa de sonido, serán el objetivo de nuestro estudio y nuestros anhelos.

Para empezar con una o varias listas de los imprescindibles, como la mayoría de vosotros ya sabréis, basta con tener acceso a internet y obtener la lista de los “must have” (los que hay que poseer) de la ya famosa página de Craig Pinkerton donde se hace recuento de aquellas ediciones extraoficiales que contienen las más impresionantes grabaciones y remasterizaciones de los conciertos legendarios o las interpretaciones más destacables del judío errante. Otra de estas listas a considerar es la muy recomendable de John Howell que enumera aquellos conciertos de los que existe una grabación decente, o hasta excelente en muchos casos, que desde un punto de vista personal y subjetivo merecen ser escuchados al menos una vez por todo buen aficionado; También interesantes las recomendaciones de Paul Williams y Clinton Heylin, por supuesto. La documentación más exhaustiva y generalmente fiable acerca de los conciertos, actuaciones y sesiones de grabación celebradas por la figura más influyente del  rock se encuentra en los archivos de Olof Björner, que la gran mayoría ya conoceréis. Grandes coleccionistas que son y han sido de la ingente y asombrosa obra en directo del amigo Zimmerman cito aquí a continuación como fuente de información, origen y actual documentación de una gran parte de la obra grabada durante el último cuarto del siglo pasado y los años previos. Se trata de figuras tan relevantes para el estudio, recopilación, documentación y valoración del legado interpretativo de la pequeña gran maravilla blanca, como Les Kokay, Michael Krogsgaard, Glen Dundas, Jeff Friedman o Bill Pagel (autor de la inevitable página Bob Links), todos ellos investigadores, recopiladores y la gran mayoría autores de las más destacables grabaciones que uno pueda encontrar de algunos de los períodos míticos en la historia de Dylan y por tanto del rock.

Les Kokay publicó en el 2000 su catálogo  de todas  las grabaciones de la gira de 1974, “Bob Dylan/The Band (A Collectors Guide to the 74 Tour), actualizado en 2005, que el consiguió recopilar y remasterizar en gran medida, gracias a lo cual han llegado hasta nosotros en un estado todavía aceptable, algunas de ellas (pocas desde luego) excelentes registros para la época. Sin embargo, cita en el encabezamiento a Clinton Heylin, como forma de reconocimiento a la aportación de este autor, con una afirmación que no es del todo incierta pero que yo no comparto, “There are two problems with the 1974 tour: the tapes are crap and Dylan’s performances are crap.”  – C. Heylin, Telegraph 32 pag 86. Las cintas son en su mayoría de una calidad lamentable, eso es indiscutible, pero no así las interpretaciones del furibundo artista de Columbia que, si bien es cierto cantaba y tocaba su guitarra, o se sentaba al piano, en un estado probablemente resacoso cuando no directamente bajo la influencia del alcohol u otras sustancias tóxicas, de lo que no cabe duda es que su desinhibida entrega y alto grado de emotividad resultan hoy sobrecogedores. Para muestra tenemos el  “Before The Flood”, la edición oficial de la gira que contiene en mi opinión una de las mejores versiones en directo del clásico “Just Like A Woman”, puro fuego y tormenta clamorosa de lluvia purificadora antes del  diluvio. También es de obligada escucha el concierto íntegro del que se extrajeron algunas de las pistas de ese disco oficial (entre ellas ese Just Like A Woman), del 14 de Febrero de 1974 en el Forum de Los Angeles, sesión de tarde, que contiene otra autentica pieza maestra del arte interpretativo del autor de Like A Rolling Stone, una imprevisible y subyugante “It’s All Over Now,  Baby Blue” que deja al atento oyente tan desconcertado como lleno de admiración. El imprescindible “bootleg” que incluye la grabación obtenida de la mesa de mezclas de este impresionante e irrepetible concierto es el titulado “Paint The Daytime Black” de Q Records ediciones (Ref.: QR 23/24).

Otro disco imprescindible de esta trascendental gira que uno podrá ver incluído en la correspondiente lista de Bobsboots es el “Oakland Flood”, primero de los dos conciertos del Alameda County Coliseum de Oakland, California del 11 de Febrero de 1974. El sonido es de mesa y ciertamente esplendido, aunque defectuoso en ocasiones debido a daños irreparables en la cinta. Contiene una extraordinaria y vibrante versión de la siempre magnífica y en cierto sentido apocalíptica, “Gates Of Eden”. Para no perdérsela. Existe además un recopilatorio de la gira, obra de Ronnie Z, reconocible por su apodo, Barefoot, y difundido posteriormente por Stewart (Stew711), cuyo título “Sound The Battle Charge” recoge muchas de las más intensas y emocionantes interpretaciones de algunas de sus canciones durante aquél período, especialmente algunas de su álbum “Planet Waves” (Inmediatamente posterior al comienzo de la gira), que no ha vuelto a hacer en directo desde entonces, como por ejemplo “Wedding Song”, “Something There Is About You” del citado álbum , y la excelente y conmovedora “Nobody ‘Cept You”. Cómo Dylan canta en esa actuación del  4 de Enero en Chicago esta lúgubre, sombría y existencial, pero altamente apasionada declaración de amor nunca publicada oficialmente hasta 1991 (“Bootleg Series Vol.1-3, Rare and Unreleased”) es algo que estremecería a cualquier alma sensible. Todas ellas vieron su debut durante los primeros conciertos de su vuelta a los escenarios en Enero del 74, como anticipo del hoy infravalorado LP que paradójicamente llegó a ser el primero del artista en alcanzar el Nº1 en USA en las listas de ventas.

El propio Les Kokay publica también su guía “Songs of the Underground (A Collectors Guide to the Rolling Thunder Revue 1975-1976)” en 2003 y en ella encontramos la documentación relativa a ambas partes de la gira RTR, tanto la del 75 como la del 76, los conciertos celebrados y todo el material disponible. La guía del 74 traía incluso una dirección de correo electrónico donde contactar con el autor. Desconozco si aquella dirección sigue estando vigente, pero hoy en día estas grabaciones han circulado ampliamente y no resulta difícil para cualquier aficionado hacerse con cualquiera de ellas, incluso corregidas y aumentadas, y hasta reparadas, ya que la reproducción o transferencia a disco digital de alguna de ellas corría a diferente velocidad que la del equipo de grabación original (magnetofones Niagra, por lo general) y otras, incompletas, se han ido completando con los años mezclando diferentes fuentes.

De los años previos, cintas de las grabaciones Pre-Columbia realizadas por amigos y colegas del propio Bob, las Gleason Tapes o las archireproducidas Minnesota Hotel Tapes, así como de los conciertos de los 60 y la documentada trasgresión del Folk con su conversión al Rock de acompañamiento eléctrico y su adopción de la cultura pop, hasta el dramático episodio del accidente de moto que truncara su carrera en la cumbre de la fama tras la gira del 66, daremos cuenta en un próximo capítulo y comentaremos los más destacables registros, las grabaciones coleccionables, tanto descartes de las sesiones  oficiales de grabación como conciertos y títulos de los “Bootlegs” correspondientes y todo lo referente al material existente en circulación.

El Coleccionista Hipnótico

Acerca De Mí

Me llamo Luis Borrego y nací en Madrid. A los 13 años me convertí  en fan incondicional de los Beatles.  Todo empezó como una revelación cuando el EP del “Twist And Shout” y el álbum “Beatles For Sale”  cayeron en mis manos. Fueron un original regalo de una hermana de mi madre que vivía en Londres. Desde entonces siempre estuve interesado en el rock y en la música popular anglosajona. El descubrimiento del LP “The Freewheelin’ Bob Dylan” no se haría esperar, por mediación de mi buen amigo JC, cuya madrina vivía en Biarritz. Se ve que ella encontró acertado comprarle a su ahijado ese hallazgo tan imposible de avistar en España por aquel entonces. Luego vendría el single “Like A Rolling Stone” que un colega del colegio me prestó en el verano del ’66 junto con el sencillo “Gloria”, interpretado por The Shadows Of Night. Este último  ocupaba ya en aquél momento uno de los primeros puestos en las listas de éxitos del Reino Unido. Ese acontecimiento cambió mi vida para siempre. Los discos de vinilo, y en particular los LP’s de aquellos maravillosos años, más concretamente las publicaciones referidas a la música popular anglosajona, han sido para mí objetos de culto desde que el primer golpe de batería y las primeras frases de “Like A Rolling Stone” resonaran en mis oídos alterando mi sentido de la percepción. Ya nada seria nunca como antes.

Traducir y comprender las letras de las canciones del genio de Duluth se convirtió en un objetivo que abandoné pronto de manera transitoria por falta de la base necesaria en el conocimiento de la lengua inglesa. Ya se sabe, en aquellos tiempos el único idioma extranjero que se estudiaba oficialmente en el colegio en España era el Francés. Mi devoción por el vinilo se fragua durante un tiempo en el que la lucha por las libertades y la música y el mensaje de los juglares se hacen esenciales en la vida de cualquier universitario con un mínimo de conciencia social, al menos en mi país. Tener el álbum en las manos, leer las notas de la contraportada y las letras de las canciones, cuando se incluían en la publicación, hacía mucho más trascendente la experiencia sonora y daba sentido a las canciones y al universo propio del artista, canciones que expresaban las inquietudes, las emociones y sentimientos de toda una generación.

A partir de ese periodo convulso, pero feliz, vehemente y lleno de vitalidad, el Rock se hace mayor de edad y representa para muchos de nosotros una forma de vivir y de entender el mundo. Los discos son entonces, como los libros, portadores del pensamiento y del alma humana y escucharlos, tocarlos y observarlos tratando de analizar el sentido último de la obra fonográfica resulta reconfortante o al menos esclarecedor. A veces estremecedor. Esa experiencia con frecuencia generaba una sensación incluso susceptible de provocar un extraño placer de una intensidad extrema o el dolor incontenible que emana del fondo de las entrañas cuando nos hace conscientes de nosotros mismos y del desamparo, la impotencia del ser humano. Tanto como tratar de atrapar dentro de un círculo de materia plástica toda la memoria del mundo.

Sin embargo es ya en la década de los 80, mas resueltamente a partir del año 1985, cuando tomo la determinación de coleccionar vinilos y completar la discografía oficial de los Beatles y la de Bob Dylan, del que solo había comprado hasta entonces 4 ó 5 LP’s, sin que ello supusiese desconocimiento alguno de su obra que había seguido siempre con interés y con asiduidad, aunque no tanto en profundidad. Otros artistas, también relacionados con la obra de Dylan, y muchos otros de diversa índole, tanto Americanos como Británicos, van engrosando mi arsenal. Especialmente interesado en grupos de Pop Británico sesenteros y en el Folk Rock y sus derivados, así como en sus raíces, el Rhythm and Blues, el blues tradicional y en particular los Delta Blues singers del Mississippi. También intento abarcar el Rock en general y algo de jazz, aunque muy escasamente representado en mis archivos. Al final de la década vuelvo la vista atrás hacia la movida madrileña y voy incluyendo algún que otro disco de grupos o artistas españoles, artistas como Gabinete Caligary o Los Pecadores, aunque en última instancia son los nuevos valores los que más me atraen, centrado muy concretamente en El Ultimo De La Fila (Quimi Portet y Manolo García) y sus diversas formaciones, cómo Los Rápidos y Los Burros. Algo de Radio Futura y también cante Flamenco, en particular Camarón, José Meneses y Manolo Caracol, se juntan en mis estanterías y hasta míticos representantes de la copla Hispana, como Concha Piquer, se suman al batiburrillo, al igual que el ilustre cantante Carlos Gardel, el más popular a nivel universal y significativamente destacado intérprete del Tango Argentino.  Nuevos descubrimientos, como Talking Heads, The Cure o R.E.M. , y otros no tan ampliamente representados en número, como Pixies, Stone Roses o Silencers, aportan nueva savia al muestrario, en mi lista de pertenencias. A partir de 1990, ya en la era digital, con el nacimiento del minidisc y otras formas de grabación y reproducción, mi volumen de adquisición de vinilos decae, aunque sigo atento a nuevas publicaciones de los artistas más relevantes en mi personal jerarquía de valores artísticos y musicales.

Es a partir de 1999 cuando descubro el alcance de internet y la posibilidad de hacerme con grabaciones insólitas antes inaccesibles mediante intercambios con otros coleccionistas con los que se podía contactar a través de Google Newsgroups, tales como rec.music.beatles o rec.music.dylan.

Es por ello que llego en 2004 a formar parte de un reducido colectivo al que de forma privada e intima denominamos  Dylan Traders Community y de ese modo acabo convirtiéndome en moderador, luego administrador  y finalmente co-Fundador de la página Hungercity, hoy ya desaparecida. Algunos de vosotros, los que frecuentabais ese espacio u otros de esas características, ya me conoceréis como Luisbp51, el nick con el que me identificaba en esos ámbitos.

Abro así con este Blog una nueva etapa en la que mi intención es dar a conocer el alcance de la obra de muchos de esos artistas, exponer mi colección públicamente y poner a disposición de cualquier persona interesada los cauces para hacerse con determinados ejemplares, grabaciones  de escasa difusión y vinilos descatalogados o raramente accesibles. Espero que os sea de utilidad y que encontréis aquí un lugar donde tener acceso a cierta información relativa a vuestros intereses como coleccionistas y amantes del rock y de la música popular.

El coleccionista Hipnótico